Sueldos de oro para verdugos y enterradores

Luis Matías López

Periodista

En el mejor de los mundos, cada cual trabajaría según sus capacidades y cobraría según sus necesidades, la sanidad y la educación serían gratuitas y de calidad, y todo el mundo tendría una vivienda digna a precio asequible. Esa utopía no existe, aunque algún ensayo hubo en la Guerra Civil española. Ni siquiera sobrevive la aspiración a hacerla posible, tras la caída del Muro de Berlín. El fin (el beneficio máximo) justifica todos los medios.
Se comprende que mileuristas, parados e hipotecados se indignen por los sueldos y privilegios de políticos y banqueros, pero conviene ajustar el tiro. No es descabellado que ministros y diputados ganen entre 60.000 y 85.000 euros brutos al año, aunque sí lo es que haya quien se lo gane pulsando obediente el botón de voto. El riesgo es alejar a los mejores talentos de la vida pública, y dejar esta a profesionales atados a la política por interés más que por vocación de servicio.
Caso diferente es que Christine Lagarde en el Fondo Monetario Internacional o Mario Draghi en el Banco Central Europeo se embolsen centenares de miles de euros al año. Que la primera se suba el sueldo un 11% rechina, no por la cantidad en sí, sino porque el FMI predica austeridad, recortes y despido fácil y barato. En cuanto al BCE, le interesa más salvar las cuentas de los grandes bancos que el bienestar de los ciudadanos de los países a los que rescata. Para más inri, Draghi fue vicepresidente para Europa de Goldman Sachs, que mintió sobre el estado real de la economía griega.
Nos tragamos el sapo de que se enriquezcan directivos de agencias de calificación y bancos privados, con tal de que no haya ayudas públicas como en el ERE de Bankia, donde Rato ganará más de 10 veces su antiguo sueldo en el FMI. Ha sido la suicida y disparatada gestión de muchos bancos la que nos tiene en el filo de la navaja, pero no cunde el ejemplo islandés de sentar a los responsables en el banquillo. Y los diagnósticos (con frecuencia erróneos) de Moody’s y sus dos hermanas alimentan una especulación criminal de la que se benefician ellas mismas y que arruinan países enteros a golpe de rating.
¿Es que nadie va a hacer nada para que dejen de llenarse los bolsillos tantos enterradores y verdugos?