¿Cómo se mide la simetría territorial?

Carme Miralles-Guasch
Profesora de Geografía Urbana

Por un lado nos dicen que el Ministerio de Fomento tiene un déficit heredado de 40.000 millones y por el otro que se tiene que reivindicar un túnel de 40 km en la zona central de los Pirineos que costará –según estimaciones, pues la ministra no se ha atrevido a dar una cifra– 6.000 millones. Las razones aluden a la simetría territorial como un valor universal: todos los territorios tienen que tener la misma proporción de infraestructuras. Sean estas viables o no, las necesiten o no y, además, da igual lo que cuesten, pues para construir sí parece que hay dinero o si no que pague Europa. Otra vez más de lo mismo, parece que ni las crisis pueden detener el mantra: la construcción por la construcción, la construcción sinónimo de riqueza y de crecimiento.

La geografía nos ha proporcionado dos pasos naturales para atravesar los Pirineos, uno en su parte mediterránea y otra en la atlántica. Y si la red de infraestructuras interior fuera lógica y se relacionara con los territorios más exportadores, estos dos pasos tendrían que proporcionar la suficiente capacidad para que todas nuestras exportaciones pudieran pasar de forma rápida hacia el resto de Europa. Esto es lo que nos tiene que proporcionar los pasos traspirenaicos y además con el esfuerzo económico de construcción mínimo. Y esto es lo que entendieron en Europa hace sólo unos meses, cuando la Comisión Europea ofreció ayuda para cinco proyectos ferroviarios españoles, como parte de la Red Básica transeuropea, que tienen el objetivo de conectar los principales polos productivos europeos. Ahora, unos meses después, España, un país serio, como le gusta decir al presidente del Gobierno, les dirá a los europeos que nosotros con dos pasos transfronterizos no tenemos suficiente, que queremos tres, aunque los dos primeros no los hayamos puesto aún en funcionamiento. Pues lo que nos importa es la simetría, el dibujo.

¿Qué cuánto vale y de dónde vamos a sacar el dinero?. Una nimiedad, podemos pedirlo a los mercados aunque nos pidan unos réditos impagables o mejor aún lo quitamos de las nóminas de los funcionarios, rebajamos la calidad de la sanidad pública y de la educación. Y si aun así no tenemos suficiente dinero siempre podemos rebajar las pensiones. En eso la simetría no cuenta.