Del consejo editorial

La crisis belga

ALFONSO EGEA DE HARO

Profesor de Ciencia Política

La crisis de Gobierno abierta con la dimisión, el pasado jueves, del primer ministro belga Yves Leterme, amenaza con convertirse en una crisis del sistema político. Tras fracasar los intentos de recomponer la coalición, formada por partidos francófonos y flamenco, la solución pasaría ahora por la celebración el próximo junio de elecciones legislativas anticipadas. Bélgica llegaría así a tiempo de formar un nuevo gobierno antes de ocupar la Presidencia rotatoria de la Unión Europea, a partir del próximo 1 de julio.

Sin embargo, la crisis actual es más profunda. Y ello no sólo por la dificultad de formar gobierno en breve plazo; tras las pasadas elecciones de 2007 se necesitaron hasta 9 meses para conseguirlo. Tampoco es debido a la inestabilidad de las coaliciones belgas de gobierno. El alcance de la crisis se muestra en la controversia que rodea el proyecto de ley sobre la segregación de la circunscripción electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHL).
Se trata del único distrito electoral en el se mezclan las comunidades lingüísticas, ya que comprende tanto la región bilingüe de Bruselas como municipios monolingües flamencos. Es también el único caso en el que un ciudadano puede votar una candidatura que no se presente en su lugar de residencia, caso de la comunidad francófona residente en municipios neerlandeses y que vota por listas francófonas de Bruselas. La segregación de BHL en circunscripciones que reflejaran la división entre comunidades lingüísticas alteraría las actuales fortunas electorales de los partidos, tanto francófonos como flamencos, lo que acentúa el enfrentamiento.
Este jueves tendrá lugar un nuevo episodio de la crisis si los partidos flamencos someten a votación el proyecto de ley de segregación. La reacción esperada, por parte del grupo francófono, será invocar la suspensión de la tramitación parlamentaria por ser una ley que altera el equilibrio entre las comunidades lingüísticas. La suspensión de la tramitación parlamentaria abriría un nuevo proceso de negociación, en este caso, gubernamental. Y así vuelta a empezar, ya que la cuestión de la segregación de BHL no tiene visos de poder esquivarse, una vez que la Corte Constitucional declaró en 2003 su carácter inconstitucional. Por tanto, la celebración de elecciones, con la actual distribución de circunscripciones, no parece que pueda resolver la inestabilidad de las coaliciones de gobierno.