Dominio público

Para que gane Madrid

Beatriz Talegón
Presidenta de Foro Ético

El Partido Socialista vuelve a vivir estos días un proceso de convulsión interna. Lo que debería plantearse como un ejercicio de democracia, como una entrada de aire fresco se está convirtiendo en un "cierren filas" que está desperdiciando los últimos estertores de la ilusión de algunos por seguir participando en la organización.

Los que siempre hemos defendido las primarias lo hemos hecho desde la perspectiva de entender que estos procesos, de ser hechos con garantías de transparencia y buena fe, refuerzan los pilares de las organizaciones políticas. Y ahora, que precisamente vemos cómo se desmoronan los partidos tradicionales, es más necesario que nunca apuntalar nuestras vigas con mayor participación, garantizando que todos los militantes sean importantes y que todas las voces deban ser escuchadas.

Las primarias para elegir candidatos (ya sea para representarnos en los órganos del partido o bien en las instituciones públicas) deberían ser un ejercicio de elección  entre proyectos dejando atrás las alabanzas a los líderes y las guerras de guerrillas entre familias.

Pero para que así fuera deberían plantearse unas normas mínimas que garantizasen que cualquier militante pudiese participar en igualdad de condiciones (para eso los socialistas defendemos el principio de igualdad de oportunidades), y esto pasa, sin más remedio, por garantizar la inexistencia de avales. Es bochornoso escuchar a quien dice que esto garantiza que "no pueda presentarse cualquiera". Decir esto es demostrar que no hay una convicción real de que toda la militancia (como toda la ciudadanía) merece un respeto.

Considerar que los avales agilizan el proceso porque, de no haberlos, podríamos tener centenares de candidatos es otro insulto a la democracia. Supongamos que se presentasen veinte candidatos (cosa que lejos de ser un problema debería contemplarse como un triunfo de la implicación de la militancia en el partido); pues bien, la opción de la segunda vuelta está precisamente para eso, para garantizar que haya un debate sano y que vayan ganando apoyos y sumando esfuerzos.

No hay razón para mantener el obstáculo de los avales, a no ser que se quiera poner en marcha la maquinaria infalible de los aparatos. En tal caso, unos tendrán a su alcance los censos (los aparatos, por su condición de guardianes de los mismos), y de este modo accederán de manera directa a los militantes para pedirles el apoyo. Quienes osen presentarse por su cuenta y riesgo no tendrán ninguna oportunidad de llegar con la misma rapidez y eficacia y se verán solos en en su travesía por el desierto. Sin duda, lo mas probable es que no lleguen a conseguir los avales y se queden fuera de toda competición.

Precisamente esto es lo que está ocurriendo en muchos lugares. Y de una manera descarada, en la Comunidad de Madrid. En el territorio de Tomás Gomez, (si, aquél que hizo de las Primarias abiertas su causa principal y ahora mira para otro lado cuando le preguntan por ello, pues ha decidido cerrarlas a cal y canto, después de haber dicho que no era necesario hacer primarias en Madrid porque su liderazgo era incuestionable), están a punto de no poder celebrarlas según la información que presenta hoy El País. ¿Por qué? Pues porque las otras candidaturas -que no son la de Tomás Gomez- no han sido capaces de llegar a conseguir el mínimo de avales. Y si queda solamente un candidato, lógicamente no tiene sentido continuar con el proceso.

Siendo así las cosas, como ya sucedió en Andalucía, este tipo de primarias llenas de trampas han demostrado ser un atajo que evita hacer un Congreso. Curiosa "victoria" para los aparatos que en su momento se oponían a ellas y ahora las utilizan para imponer de manera más sencilla sus deseos. Utilizar una herramienta que se supone que es democrática para cargarse la democracia:. un timo, vaya. Se ilusiona a la gente pensando que tendrán más libertad que nunca a la hora de elegir, cuando en realidad todo está mucho más controlado y preparado.

Lo peligroso de todo esto, además de la trampa que supone (no hay nada peor que hacerse trampas al solitario) es que se quedan por el camino candidaturas muy interesantes que en la mayoría de los casos no llegan a conocerse -ni por la militancia ni, mucho menos, por la ciudadanía-. Y esto perpetúa la imagen que en la calle se tiene del Partido Socialista (además de hacernos perder militantes a raudales). Porque las voces críticas no se escuchan en este baile de caras sin proyectos ni contrapesos ideológicos.

De hecho, yo me pregunto dónde están los compañeros y compañeras de Izquierda Socialista en Madrid. Los que junto a Pérez Tapias defendían las primarias abiertas, ahora parece que han callado ante este golpe a la democracia interna. Y algunos nos miramos con cara de idiotas, porque a este paso nos vamos a convertir en los críticos de los críticos (ni los Monty Python en su mejor guión se lo pudieron imaginar). Dicen que han dado libertad de voto, pero con eso no es suficiente si no se implican en participar apoyando al candidato que ofrezca una alternativa al aparato desde el compromiso con el ideario de nuestra corriente (y haberlo, lo hay). Tal y como hicieron apoyando a Tapias, ¿por qué ahora están en silencio o, incluso, apoyando a quien está cercenando la participación?

Solamente nos quedan lugares como éste para tratar de hacer llegar a la ciudadanía la noticia de que hay compañeros coherentes, que luchan desde el lugar que la calle les reconoce: mano a mano y codo con codo. Como Enrique del Olmo. Aunque no se facilite la información, gracias a las nuevas tecnologías en www.ganamadrid.com se puede conocer su programa. Yo no tengo duda de que Madrid necesita un buen Alcalde, alguien que tenga una formación y una trayectoria incuestionable. Que se haya mojado por lo que de verdad importa -y no por las guerras internas que se olvidan de lo que está sucediendo en las calles-.

Mi voz tiene el compromiso de ser sincera, honesta y no callarse. Contra viento y marea, contra propios y extraños. Y si de algo puedo servir, que sea para dar a conocer a compañeros como Enrique, que a pesar de ser silenciados y sortear todos los obstáculos, quieren dar la batalla por la libertad de las ideas, la fuerza del compromiso y la limpieza de sus formas. Un socialista de izquierdas (sí, los hay aunque usted no se lo crea viendo lo que ve); alguien que gasta la suela de sus zapatos defendiendo lo público: en lo local, pero también a nivel internacional. Alguien que ha estado toda su vida implicado en el trabajo voluntario, en la cooperación al desarrollo, en la formación de actores sociales. Que ha colaborado con gobiernos como asesor en materia de cooperación, y que conoce de primera mano el trabajo en un Ayuntamiento como el Madrileño.

Sí, este es un artículo para que conozcan su proyecto. Porque desgraciadamente los medios de comunicación parecen no querer darnos alternativas. Parecen querer dar una imagen del PSOE que no se corresponde con la realidad de quienes militamos a pie de calle. Y seremos nosotros, los compañeros y las compañeras quienes rememos con fuerza para que proyectos como el que Del Olmo presenta se conozcan y se apoyen. Si es usted militante del PSOE le invito a avalar este proyecto, y si le convence -que estoy segura de que así será- le animo a votarle después.

Si conseguimos que llegue a ser elegible como Alcalde, espero poder contarle más a fondo las propuestas que tiene para todo el conjunto de la ciudadanía de Madrid. No le pierda de vista, es una persona realista que sabe de la necesidad de hacer pactos sociales que reflejen la voluntad de una mayoría ciudadana que necesita a la izquierda trabajando unida. Este tipo de políticos son los que necesitamos. No me cabe duda. Es ciudadano, uno más. Y por sus hechos le conocerán.

Estamos ya cansados de que los políticos digan hacerlo todo por el pueblo, y a la hora de la verdad lo hagan todo a sus espaldas. Tenemos la oportunidad de cambiarlo. Con Enrique gana el Partido Socialista, pero sin duda, Ganará Madrid.