Opinion · Dominio público

Las tres claves para oponerse al TTIP

Antonio Calvo Búrdalo

Candidato de Equo en las primarias al Congreso

Antonio Calvo Búrdalo
Candidato de Equo en las primarias al Congreso

Últimamente se está hablando mucho del TTIP. Me gustaría resumirlo, explicarlo en lenguaje sencillo y exponer las tres claves que a mi juicio han de llevarnos a decir NO a la Asociación (Tratado) de Comercio e Inversiones Transatlánticas (TTIP, Transatlantic Trade and Inevesmet Partnerership).

Algunos se preguntarán por qué tanto revuelo. La Unión Europea surgió precisamente de un acuerdo similar, el Mercado Común Europeo. La diferencia es sustancial, los países europeos compartían historia, cultura, continente y la necesidad reducir los continuos  conflictos surgidos en la primera mitad del siglo XX. En este Acuerdo Transatlántico, las necesidades que tiene, al menos Europa, de llevarlo a cabo son muy reducidas. Veamos por qué:

Clave #1 : Barreras no arancelarias. Los aranceles existentes ahora mismo entre los dos mercados, EEUU y Unión Europea, rondan de media el 3%. Es decir, la tasa que tienen que pagar las empresas por poner una mercancía al otro lado del Atlántico es prácticamente despreciable. ¿Entonces por qué es necesario un acuerdo? Para eliminar lo que los americanos llaman barreras no arancelarias. ¿Y esto qué es? Son las normas que regulan la producción y comercialización de los productos y servicios. Lo que quieren, ambas partes en este apartado es ir al «mínimo común divisor», es decir a adoptar las normas menos restrictivas de entre los dos países, que da la casualidad que son las de EEUU. Esto quiere decir que Europa tendrá que adaptar sus normas regulatorias en materia de alimentación, salud pública, medioambiente, derechos laborales, competencia, propiedad intelectual, etc, a las normas estadounidenses, que son prácticamente nulas. En definitiva perderemos calidad de los productos, seguridad alimentaria, derechos laborales, calidad ambiental, etc.

Se trata por tanto de una clara injerencia de EEUU en la soberanía de la UE y por ende en la de los Estados Miembros. Es un auténtico desembarco de EEUU en Europa.

Clave #2: De las siglas TTIP, la segunda «T» es de Trade (comercio), pero la «I» es de Investment (Inversiones). Esto qué quiere decir; que mientras un acuerdo de comercio sólo regula el intercambio de mercancías entre los dos mercados, éste que están a punto de cerrar, obliga a las dos partes a proteger las inversiones. En definitiva, el capital manda. Las únicas empresas beneficiadas con esto son las grandes multinacionales, por tener mayor capacidad para invertir al otro lado del Atlántico. Una vez más beneficia a los EEUU, ya que este apartado proporciona a las empresas norteamaricanas el derecho a reclamar grandes indemnizaciones al país de Europa donde se instalen, sólo con que justifiquen obtener unos beneficios inferiores a los esperados y argumenten como causa algún tipo de regulación que el gobierno de ese país haya implantado. Es decir, se asegurarán los beneficios gracias al dinero público, al de todos los ciudadanos de ese país.  Este asunto abre además la posibilidad de la especulación, ya que hay empresas que se dedican a esto; invierten en un país a sabiendas que hay una ley que es contraria a sus expectativas de negocio y antes de iniciar la explotación del mismo demandan al gobierno de turno para obtener como beneficio la sanción que le imponga el Tribunal de Arbitraje que se nombre.

Clave #3: Déficit democrático. Este acuerdo lleva años negociándose en secreto entre las autoridades estadounidenses y la Comisión Europea. ¿Por qué digo déficit democrático? La Comisión Europea no es elegida por los ciudadanos europeos, tampoco el Consejo. Los ciudadanos europeos sólo elegimos a los miembros del Parlamento Europeo, que será consultado por la Comisión en esta materia como en otras, pero como siempre, poco tendrá que decir, ya que las normas que rigen las Instituciones Europeas le otorgan poca capacidad de decisión al Parlamento y mucho al Consejo, en el que claramente manda Angela Merkel en la actualidad.

Pero hay que ir más allá. Como ya hemos visto, este tratado puede cambiar nuestra forma de vida en Europa. Nos estamos jugando más en esto, que incluso en aquella Constitución Europea que finalmente no votamos. Es tanto lo que nos jugamos que este tratado internacional debería ser aprobado (o rechazado) en un REFERENDUM de todos los ciudadanos europeos.

El estado de bienestar del que siempre hemos presumido en Europa frente a EEUU peligra. Este Acuerdo es algo más que un acuerdo de comercio. Los partidos conservadores y neoliberales que gobiernan en la actualidad Europa, quieren llevar a cabo lo que siempre han querido con las excusa de este acuerdo con EEUU; acabar con el estado del bienestar. Pero quieren hacerlo en secreto, por la puerta de atrás y de espaldas a la ciudadanía.