Dominio público

Vivos Podemos

Santiago Alba Rico

Todavía Vistalegre II puede salir bien e incluso muy bien. Podemos dar la sorpresa. Vamos a llegar divididos y acabar divididos; casi todos, incluso aquellos cuya lista gane, saldremos ceñudos, malhumorados, desilusionados. Eso no tiene remedio y de nada vale engañarse. La única sorpresa que podemos dar, el único éxito ya posible no es que nos abracemos, nos reconciliemos, pactemos: es que no nos matemos.

Pero eso sería ya un enorme triunfo. No estoy bromeando. La tensión es tan grande, los ánimos están tan enconados, la sangre tan efervescente, que todo el mundo espera bronca e incluso violencia física. España entera (y no digamos nuestros medios de comunicación, y no digamos el PP, y no digamos el PSOE) esperan y hasta desean un espectáculo de gladiadores o de boxeo mexicano, o al menos una reyerta de salón de western. Decepcionémosles, por favor. Hay ya amistades irrecuperablemente rotas, desencuentros sin sutura, vidas tronchadas. Pero Podemos aún puede ganar. No hace falta que nos besemos ni nos amemos ni nos tendamos las manos, ese frágil cimiento sobre el que hemos construido un castillo de fuegos artificiales y un ninot destinado a la destrucción. Basta con que no nos matemos.

Si no nos matamos, ganamos. Tenemos cinco millones de votantes que, contra la insensatez de sus líderes, comprenden la necesidad de Podemos y, según la última encuesta del CIS, siguen dispuestos a apoyarnos. Si nos matamos, perderemos en cinco minutos unos tres millones. Si tan solo resistimos  nuestro deseo de acuchillarnos, si salimos enfadados y dignos, indemnes y con los puños en los bolsillos, podemos ganar un millón en dos días. Decepcionemos a nuestros rivales, desconcertemos a nuestros simpatizantes, tranquilicemos a nuestros votantes. No nos matemos.

Mantengamos nuestras convicciones, defendamos con pasión nuestras listas, odiemos a nuestros compañeros aún más que a nuestros enemigos, pero no nos matemos.

Podemos se especializó desde el primer momento en los golpes de efecto y gracias a ellos logró desbordar los diques, espumar la ilusión, movilizar a millones de personas hartas de las rutinas políticas y sus desgastes. Podemos siempre ha ganado terreno, contra toda lógica, merced a gestos inesperados. Hagamos otra vez lo inesperado: no nos matemos.

No nos matemos, por favor. Después de todo en Vistalegre II no nos jugamos nada. El sábado ya habrá votado todo el mundo. Será una muchedumbre sin misión y sin mucho sentido, llena solo de sus diferencias internas. Pidamos a nuestros líderes discursos sin punta, a nuestros hooligans bostezos y aplausos sin vida, a nosotros mismos la más banal disciplina. No escenifiquemos una reconciliación, pero tampoco una matanza. Seamos aburridos.

Podemos puede sorprendernos otra vez. Salgamos vivos. Vivos Podemos.