Dominio público

Asalto a la razón

RODRIGO VÁZQUEZ DE PRADA

05-03.jpgLa ofensiva que no cesa. Cuando la derecha española se siente acorralada por los casos de corrupción en sus filas, llámese esta caso Gürtel o caso Matas, se revuelve con sus peores armas.
Desde hace meses jalea a magistrados progresistas que, en razón de sus odios personales, se alían con la mayoría conservadora del Tribunal Supremo para detener la valiosa trayectoria del juez Garzón, por investigar los crímenes del franquismo; una vergonzosa maniobra que no pretende otra cosa más que frenar la persecución de la corrupción en el PP.
Y, en este marco, la derecha dirige ahora sus insidias contra el rector de la Universidad Complutense de Madrid, el catedrático Carlos Berzosa y Alonso-Martínez, elegido dos veces por mayoría de votos de profesores y estudiantes, tras haber sido decano de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales durante 14 años.
Primero, elude su defensa cuando estudiantes residentes en colegios mayores públicos, le insultan, vapulean y escupen expresando de tal forma su reaccionaria protesta por la decisión de convertir tales centros en mixtos; una protesta que, enmascarada con críticas por los desperfectos aparecidos en algunos edificios, recuerda, desgraciadamente, "la dialéctica de los puños" preconizada no hace demasiados años.
Después, en una cínica pirueta del peor cuño, lanza contra él invectivas realmente peregrinas, acusándolo de una decisión adoptada, precisamente, por uno de los suyos, el ex rector Gustavo Villapalos y ex consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, que había aprobado la construcción de viviendas para profesores. Y lo curioso del caso es que el rector Berzosa únicamente ha intervenido para salvaguardar los intereses de la universidad y los derechos de los docentes cooperativistas integrados en tal proyecto, resolviendo los problemas heredados de sus antecesores, Rafal Puyol y el citado Villapalos.
Al mismo tiempo, pretende asfixiar económicamente el funcionamiento de la Complutense, no facilitando los fondos acordados en los contratos-programa, y esgrime la amenaza de "auditorías", para sembrar dudas sobre la gestión modélica del rector. Algo que resulta insoportable para un PP que no puede salir del fango de la corrupción en que se encuentra atrapado.
Y, para tratar de estrechar el cerco, intensifica su batería de ataques a partir del masivo acto de apoyo al juez Garzón, celebrado en la Facultad de Medicina, deleitando la presidenta Esperanza Aguirre a sus votantes al ignorar el concepto de autonomía universitaria y realizar análisis políticos de tan escasa altura como su lenguaje.
Cada arremetida de la derecha tiene sus perfiles propios. La dirigida contra el rector Berzosa pertenece al tipo de persecución de un intelectual resueltamente de izquierdas. Una auténtica "caza de brujas" contra un intelectual que, por decisión democrática, rige con especial acierto los destinos de la universidad española de más proyección internacional.
Carlos Berzosa es un catedrático tan riguroso en su trabajo en la universidad como comprometido, desde sus años más jóvenes, con las alternativas de la izquierda. Discípulo del profesor José Luis Sampedro, una de las mentes más lúcidas de la universidad española, desempeña la cátedra de Economía Aplicada, ganada por oposición. Asimismo, es autor de varios libros, entre ellos Conciencia del subdesarrollo, junto a su maestro, y de numerosos artículos en los que fustiga a los "fundamentalistas del mercado"; aquellos que despojaron de instrumentos a un Estado –entre otros, la banca pública– que, ahora, tiene que resolver los problemas creados por las recetas neoliberales.
Y lo ha hecho en todos los foros donde ha alzado su voz por una sociedad justa y solidaria. Entre otros, en los debates organizados por la Asociación de Amigos de la Revista Triunfo, de la que Berzosa es asociado de honor junto a los Nobel García Márquez y Saramago. O en el reciente homenaje póstumo a uno de los intelectuales por excelencia de la Transición, José Vidal Beneyto.
La campaña contra él supone, claramente, un intento de acoso y derribo de una prestigiosa personalidad de izquierdas que se encuentra al frente de una institución de peso en la capital de España. Su rectorado constituye un oasis progresista en una comunidad autónoma en la que la derecha campa a sus anchas. Entre otras cosas, llevando a cabo obras faraónicas, ejecutadas a despecho de los intereses de los ciudadanos y, naturalmente, en beneficio de la cuenta de resultados de las grandes constructoras, y desmantelando la Sanidad pública, lo que resulta tan atractivo para el sector privado como ineficaz para los ciudadanos.
A un año de elecciones en la Complutense, nos encontramos en una nueva batalla de Madrid. Una operación política del PP contra un rector especialmente incómodo para la derecha, contra el que dirige una auténtica guerra sucia. Trata así de restarle fuerza –a él y a su equipo– de cara a los próximos comicios, para volver a controlar uno de los aparatos ideológicos del Estado de mayor calado y poder reproducir sin contratiempos el modelo de la formación social existente, la mercantilización de la enseñanza y la sacralización de la economía de mercado.
Todo esto recuerda el título de la célebre obra de Lukács, El asalto a la razón, en el marco de una ofensiva ideológica del pensamiento conservador sin precedentes desde la Transición. Un asalto a la inteligentsia que alberga la Universidad, crisol donde se forja la ciencia y el pensamiento crítico, alejado del reaccionarismo inquisitorial de quienes no han dejado nunca de perseguir a quienes tienen "la funesta manía de pensar".

Rodrigo Vázquez de Prada es periodista

Ilustración de Patrick Thomas