Opinion · Dominio público

Las amenazas a la democracia brasileña y la crisis de la contemporaneidad

Pero el rebaño volverá a reunirse, volverá a la obediencia y para siempre. Entonces nosotros daremos a los hombres una felicidad dulce y humilde, adaptada a débiles criaturas como ellos. Y los convenceremos de que no deben enorgullecerse, cosa que les enseñaste tú al ennoblecerlos. Nosotros les demostraremos que son débiles, que son infelices criaturas y, al mismo tiempo, que la felicidad infantil es la más deliciosa. Entonces se mostrarán tímidos, no nos perderán de vista y se apiñarán en torno de nosotros amedrentados, como una tierna nidada bajo el ala de la madre. Experimentarán una mezcla de asombro y temor y admirarán la energía y la inteligencia que habremos demostrado al subyugar a la multitud innumerable de rebeldes. Nuestra cólera los hará temblar, los invadirá la timidez, sus ojos se llenarán de lágrimas como los de los niños y las mujeres, pero bastará que les hagamos una seña para que su pesar se convierta en un instante en alborozo infantil. Desde luego, los haremos trabajar, pero organizaremos su vida de modo que en las horas de recreo jueguen como niños entre cantos y danzas inocentes. Incluso les permitiremos pecar, ya que son débiles, y por esta concesión nos profesarán un amor infantil. Les diremos que todos los pecados se redimen si se cometen con nuestro permiso, que les permitimos pecar porque los queremos y que cargaremos nosotros con el castigo. Y ellos nos mirarán como bienhechores al ver que nos hacemos responsables de sus pecados ante Dios. Y ya nunca tendrán secretos para nosotros.
(Fiodor Dostoievski[3], Los Hermanos Karamazov, 2ª Parte, Libro V, Capítulo IV – Rebeldía)

 1.- Introducción

El Brasil pasa por un momento angustiante, con algunos movimientos radicales de derecha estimulados por redes sociales, internet y medios, que tiende a profundizar la violación al régimen democrático de derecho ocurrida en el impeachment de la Presidenta legal y legítimamente elegida, Dilma Rousseff, en el año de 2016. A este respecto, vale mencionar la sentencia dictada por el Tribunal Internacional por la Democracia en Brasil[4], en la que se concluyó que “el proceso de impeachment de la Presidenta de la República viola la Constitución brasileña, la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y constituye un verdadero golpe de estado”.

La paralización de los camioneros ocurrida en este año de 2018 marca situaciones de gran tensión, con parte de la población pidiendo el retorno de la intervención militar. Este chocante clamor popular lleva a plantearnos algunas preguntas: ¿cómo se llega a ese estado de cosas y cuáles son sus causas?

En este contexto, el objetivo de este texto es, en breves líneas, puntuar dos situaciones que pueden ser relacionadas como causas: el contexto de medios hegemónicos de comunicación en el país y el rescate parcial de la memoria histórica del régimen militar.

Sin la pretensión de apuntar soluciones y agotar la temática, la idea es proponer una reflexión sobre la coyuntura actual que pueda contribuir a la racionalidad necesaria para el mantenimiento del Estado democrático de Derecho.

2.- Medios de comunicación y poder: el control de las masas

Rafael Roncaglio (1982), con mucha precisión escribió aún en plena dictadura brasileña en la década de 1980: “Porque en materia de comunicaciones y de poder no hay neutralidad posible.” El autor ya apuntaba, en la época, el papel en Brasil de la Red Globo apoyando el régimen de excepción. Pasado el tiempo, en 2018, los medios hegemónicos apoya el stablishment neoliberal basado en el poder económico dictatorial que se sucedió al gobierno del Partido de los Trabajadores.

En la misma línea de Roncaglio, Alain Tourraine (1994, p. 241-2), menciona la sociedad programada, la sociedad post industrial en la cual el poder de gestión es la previsión y modificación de opiniones, actitudes, conductas y modelado de la personalidad y la cultura. En este sentido, Noam Chomsky (2017, p.10) alerta: “Otra concepción de democracia es aquella que considera que el pueblo debe ser impedido de conducir sus propios asuntos personales y los canales de información deben ser estrechamente y rígidamente controlados. Una concepción extraña de la democracia, pero es importante entender que es la concepción predominante”.

En el filme “O Processo”, de Maria Ramos, sobre el impeachment de la Presidenta Dilma, al final, uno de los que compusieron el gabinete de la Casa Civil del gobierno hace un mea culpa admitiendo haber cerrado más de 100 radios comunitarias, pero haber permitido numerosas concesiones para grandes grupos económicos sin haber tenido el cuidado de estructurar un medio independiente, que es lo que se resiente a Brasil hasta hoy. O, en las agudas palabras de Jessé Souza (2017, p. 127-8), la colonización de la esfera pública por el dinero evita la racionalidad y la unión entre verdad y justicia, así como la ausencia de pluralidad de informaciones y opiniones en los grandes medios genera personas fácilmente influenciables y manipulables, concluyendo de forma contundente: “Es lo que tenemos hoy entre nosotros[5]“.

Históricamente el país se resiente de este contrapunto de medios. Sin embargo, hay una revolución en curso: la revuelta contra los medios hegemónicos se ha tomado las calles y, principalmente, entre la clase media brasileña y, por esos días, muchos son los posts en las redes sociales de las más variadas lecturas y contextos políticos contrarios a la Red Globo y demás medios de comunicación tradicionales en Brasil. Sería necesario un estudio para entender cómo sucedió ese cambio inusitado y repentino (que se viene manifestando en este año de 2018). Una explicación simplista podría ser la población estar cansada de tanta injusticia y corrupción, o como ha dicho un célebre estadista, que no se puede engañar a todos todo el tiempo, lo que parece estar ocurriendo por el inicio del derrocamiento del neoliberalismo (junto con la corrupción y la austeridad económica) visto en la reciente caída de Mariano Rajoy en España y por la revocación de la reforma laboral en Italia.

Sin embargo, la gran preocupación, en Brasil, en este momento, es que los medios, Internet y redes sociales no acaben “intoxicando” a la población a favor de un régimen dictatorial militar, ya que muchas personas, incentivadas por algunos militares reformados y por movimientos de algunas iglesias evangélicas (unas iglesias evangélicas) hoy con muchos parlamentarios en el congreso), claman por la intervención militar como única forma posible  de “acabar con la corrupción” y “colocar al país en orden”. En este sentido, se está estructurando el movimiento “brasileños intervencionistas”, en el que el discurso se pauta con la siguiente frase: “si asaltan su casa, usted llama a la policía, si asaltan su país, usted llama al Ejército”, si se apropia del lema positivista de la bandera nacional, “Ordem e Progresso” para los llamados nuevos “soldados de Cristo”, con mucha semejanza al movimiento chileno neofascista intitulado “Patria y Libertad”. No bastase, se trata de un movimiento neopatriarcal.

En este escenario de ausencia de contrapunto de medios y revuelta popular contra los medios de comunicación tradicionales, se desarrolla el clima propicio para una manipulación de masas a través de Internet (especialmente youtube) y de las llamadas redes sociales, a través de listas de aplicaciones como whatsapp, telegram, zello[6] (especie de radio-amador vía internet), y por la divulgación selectiva de informaciones en la prensa y las llamadas fake-news[7] (noticias de falso contenido) que corren las redes como rayo de pólvora, inflamando a la población con todo tipo de absurdos. Didácticamente, Nuria Fernandez-García (2017, p. 67), explica que el diccionario Oxford eligió el término post-verdad como la palabra internacional en 2016, definiéndola como las “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las referencias a emociones y creencias personales”, una falsedad que sigue siendo aceptada, aunque se sabe que es falsa, lo que no impide la toma de decisiones sobre la base de ella. Complementando a la autora, es preciso resaltar que el acceso a la información actualmente, y especialmente entre las personas más jóvenes, se da por las redes sociales. Conectando el tema de la pos-verdad a las fake-news, es posible dimensionar el enorme potencial dañino en la sociedad.

3.- El discurso de intervención militar: el Brasil de 1964 y el Chile de 1973

Se abre aquí un rápido paralelo con lo ocurrido en Chile, en la década de 1970, pues allí también una paralización de camioneros fue el inicio del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. El prof. Armand Mattelard, en una interesante entrevista[8], ha señalado que el gobierno de Salvador Allende no logró captar los intereses de la clase media, lo cual se asimila a lo que ocurrió en Brasil, cuando el gobierno del Partido de los Trabajadores consiguió sacar 40 millones de la pobreza, y las personas emergentes fueron captadas por los grandes medios para una sociedad capitalista, de consumo, no identificándose más con la izquierda, razón que llevó a los medios hegemónicos a sacar muy rápidamente la sustentación popular del gobierno de Dilma. La historia se repite: tanto así, que el mismo movimiento radical que incentivó la paralización de los camioneros en Brasil de 2018 hace referencia, en las redes sociales e internet, a la huelga de los camioneros de Chile en el año 1972.

También sobre Salvador Allende y el golpe en Chile, la interferencia de EEUU, y la alerta de Mattelard sobre la vigilancia global apuntada en el escándalo wikileaks (y, también, en el filme Edward Snowden – Heroe o Traidor, de Oliver Stone), nuevamente Noam Chomsky (1995, p. 92) denuncia:

It wasn’t the first time the US had done that. For example, our government intervend massively to prevent Allende from winning the preceding election, in 1964. In fact, when the Church Committee investigated years later, they discovered that the US spent more money per capita to get the candidate it favored elected in Chile in 1964 than was spent by both candidates (Johnson and Goldwater) in the 1964 election in the US! Similar measures were undertaken in 1970 to try to prevent a free and democratic election. There was a huge amount of black propaganda about how if Allende won, mothers would be sending their children off to Russia to become slaves – stuff like that. The US also threatened to destroy the economy, which it could – and did – do. Nevertheless, Allende won. A few days after his victory, Nixon called in CIA Director Richard Helms, Kissinger and others for a meeting on Chile. Can you describe what happened? As Helms reported in his notes, there were two points of view. The ‘soft line’ was, in Nixon’s words, to ‘make the economy scream’. The ‘hard line’ was simply to aim for a military coup”.

Por lo tanto, de hecho, comunicación, poder, medios, globalización y democracia son cuestiones que andan siempre entrelazadas.

Y Mattelard está cubierto de razón al aseverar que la educación puede ser el camino inclusivo de las personas en los medios y en los indispensables filtros de información necesarios para la sociedad contemporánea o, en palabras de Francisco Sierra (2002), la Sociedad de Comando Integrado o Informacional.

4.- Coyuntura político-institucional brasileña de 2018

En los últimos años se han puesto en riesgo las reglas de una democracia joven como la brasileña. Se están cambiando peligrosamente las reglas de juego del Estado de Derecho. La contra-revolución neoliberal, de la mano de los grandes monopolios mediáticos de la información, está asestando un duro golpe a las estructuras democráticas con la puesta en marcha de políticas autoritarias de seguridad nacional y una grave regresión de los derechos sociales y las libertades individuales. Todo ello supone una reducción en los límites al poder pactados en la creación del Estado democrático de Derecho. ¿Cómo se llega a esta situación? Varios son los elementos que confluyen:

  1. La anti-política y la post-política: se intenta mostrar a la opinión pública que todos los políticos son unos corruptos, todos son iguales, por lo tanto, la acción política tradicional ha de morir y los políticos han de ser sustituidos por gestores corporativos de los intereses privados de los oligopolios globales.
  2. Se certifica la muerte de la ideología y de las utopías emancipadoras del siglo XX, sustituidas ahora por el pragmatismo neoliberal y/o por el fundamentalismo mesiánico de supuestos valores esenciales desvinculados a los valores laicos de la ética pública[9].
  3. Se utilizan diferentes instrumentos jurídicos: a) la desregulación del mercado financiero, del mercado laboral, de los derechos sociales, de las tierras y bienes públicos, etc.; b) la privatización de empresas y servicios públicos, de derechos e, incluso, la privatización de los espacios públicos y de la acción política; c) el lawfare o la utilización del derecho como arma de lucha política entre partidos, judicializando las cuestiones y conflictos políticos. La dejación de funciones del poder ejecutivo en el judicial convierte el debate político en una batalla judicial en la que cada uno quiere imponer su propia voluntad. El problema radica en que el poder judicial necesita límites, que ahora parece no tener; d) la anomia constitucional o la interpretación de la Constitución con fines particulares y no en favor del interés general y de su cumplimiento total. Una interpretación constitucional anómica que ahora no acepta sus propios límites; y e) la deconstrucción de derechos y libertades, vaciándolos de su contenido político-garantista y, por lo tanto, violentando de nuevo la Constitución, y dejándolos al arbitrio del gobierno de turno.

Sin embargo, el problema más grave comienza cuando la excepción[10] se convierte en la regla, cuando el desorden institucional se torna en norma, cuando la ilegalidad es normalizada por los grandes grupos mediáticos, cuando los mecanismo de control democrático no funcionan y los límites al poder se difuminan. Estamos asistiendo a la normalización de un poder arbitrario que no acepta sus propios límites. Este es un juego arriesgado que se está practicando ya en varias democracias liberales. El debate político ha sido invadido por mensajes que hace poco tiempo habrían sido considerados impropios o casi delictivos en una democracia liberal, radicalizando los conflictos sociales y generando enfrentamiento entre los ciudadanos.

En este contexto, la coyuntura político-institucional brasileña revela un rápido deterioro de la democracia en el país ocurriendo desde 2015 y que ahora pasa por una fase aguda, en el momento en que se acercan las elecciones, con un agravamiento de la desinformación o información selectiva y, también, con falsas informaciones – las llamadas “fake news”, o como dice Francisco Sierra (2002, p. 33), bombardeos de información e intoxicación informativa.

En este estado de cosas, he aquí lo que es posible extraer hoy sobre lo que está sucediendo en Brasil[11]:

  • paralización de camioneros: iniciada por el empresariado, en torno a la misma base que bloqueó las carreteras en 2014 y 2015 (aunque existen controversias, hay elementos que indican ser la misma base), inicialmente exigiendo alteración de la Ley 12619 y luego insurgiendo contra el gobierno Dilma (en la época), y ahora con pauta en torno a bajar el precio del diesel y “fuera Temer” (elemento común con la izquierda);
  • el ala ultra radical de derecha, infiltrada en este movimiento de camioneros, inconformada con la no intervención del Ejército, intenta provocar vandalismo y violencia para forzar la intervención militar – incluso rememorando, junto a las personas seguidoras, la huelga de los camioneros de Chile de 1972 y la “Marcha da Família” que apoyó el golpe de 1964 en Brasil;
  • se produjo una aproximación de pautas de la izquierda y derecha: “fuera Temer” y abajo Rede Globo y demás medios hegemónicos.

Sin embargo, en esta aproximación de pautas, los objetivos difieren radicalmente: la izquierda intenta rescatar el régimen democrático y revocar las reformas neoliberales implantadas en el gobierno Temer, mientras que el ala de derecha neofascista propaga el “fuera Temer” y abajo Red Globo con el objetivo de la intervención militar.

Es importante destacar el papel ambiguo de la Red Globo, en un primer momento, exhibiendo documental en el programa titulado “Archivo N” sobre la dictadura militar, en cuanto al episodio Río-Centro, en el que destacó los crímenes cometidos en el régimen aunque bajo la base de documentos divulgados por la CIA que enaltecen el papel del entonces Consejero Nacional de Seguridad de EEUU, Henry Kissinger, que, como destaca Noam Chomsky, tuvo un papel decisivo en el apoyo al golpe que depuso a Salvador Allende. Y más ambiguo porque unos días después, en una rueda de debates entre periodistas sobre la crisis político-institucional, uno de ellos menciona que Brasil ya estaría bajo intervención militar y que hoy el papel de las Fuerzas Armadas, en especial el Ejército, es muy diferente a la dictadura, pues la sociedad confía en él como “garante de la ley y del orden” y que sería una especie de opción “redentora”.

La creación y estructuración en curso de un movimiento neofascista que viene ampliándose desde las capas más humildes hasta la clase media brasileña, en el momento de vísperas de una elección con muchas indefiniciones y el ex Presidente del Partido de los Trabajadores preso (Luis Inacio Lula da Silva), hace necesaria una reacción mediática, en Internet y en las redes sociales a favor la preservación del Estado democrático de Derecho y para que las elecciones se desarrollen sin problemas.

Las preguntas que quedan de este momento brasileño serían: ¿quién financia los “brasileños intervencionistas”?; ¿qué intereses económicos están detrás?; ¿cómo producen, divulgan y qué tipo de noticias consiguen convencer a gran parte de la población de que intervención militar es una buena cosa?

El tema es de extrema relevancia para la actualidad, pues la calidad de la información, en este momento crítico, es muy importante.

Otro debate pertinente y conectado con el tema, es la cuestión de la denominada “guerra híbrida”, asunto noticiado como de ocurrencia en Brasil, que es una forma de desestabilización político-institucional de un país, a través, por ejemplo, de fake-news y, que es abordado por Francisco SIERRA (2002) desde el punto de vista de la “guerra informacional”. Lo interesante es que tanto la derecha como la izquierda admiten que existe un contexto de “guerra híbrida” en Brasil[12] y, en este momento, después del episodio de la paralización de los camioneros, es posible asumir que está ocurriendo, como mínimo, una guerra híbrida interna.

Y un punto importante y preocupante a considerar es la noticia de infiltración militar en la paralización de los camioneros[13] y la noticia de los medios internacionales sobre el control de whatsapp por Petrobrás en la huelga de los petroleros que siguió a la paralización de los camioneros y que fue deflagrada por el movimiento sindical y fuertemente reprimida, incluso con el uso del Ejército[14].

La verdad es que Brasil no ha elaborado una Ley de Comunicación hacia la democratización y la redistribución de frecuencia, como ocurrió en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina, y el monopolio de medios es la tónica general, en lo que los gobiernos neoliberales que sustituyen a los progresistas intentan restituir el status quo del control de la información.

Mientras tanto, la población, revuelta con los medios hegemónicos y sin otro norte mediático, se vale de medios alternativos de comunicación, como antes se ha mencionado, de internet (youtube, facebook, en particular), listas de whatsapp, telegram, y el aplicativo zello y en otros, en los que la calidad de la información se deteriora sensiblemente por la gran incidencia de rumores, fake news, y distorsiones de todo género, capaces de movilizar negativamente a las masas desprovistas de filtros para las ideas de intervencionismo militar.

En efecto, la democracia contemporánea y la preservación de los derechos humanos son temas íntimamente ligados, pues, si el derecho humano a la información no es respetado, con él pueden ser violados innumerables otros derechos civiles y políticos y hacer dócil a la población en favor de intereses del poder económico.

5.- El derecho a la memoria y el rescate necesario para evitar los errores del pasado

Directamente conectada a la situación de la coyuntura nacional contemporánea, está la cuestión del derecho a la memoria.

Vale empezar el tema explicando que en los procesos de recuperación de la memoria histórica – como los que se están viviendo en España o en Brasil – no se trata de reabrir viejas heridas, como dicen algunos, suponiendo que estuvieran cerradas, ni de revanchismo o venganza, como dicen otros, sino de afrontar la dimensión bifronte de todo acontecimiento socio-histórico, analizar sus causas reales y hacer justicia. Sólo de esta manera se pueden ir construyendo principios generales, más allá de los hechos concretos, que nos permitan discernir entre lo que nos conviene o no hacer en el presente y en el futuro.

La continuidad que establecemos con el pasado no es una continuidad estática, ni lineal, sino tendencial y compleja, que nos permitirá ir avanzando hacia sociedades más justas y equitativas. La relación entre memoria e historia no es solo retrospectiva, sino también prospectiva. En otras palabras, el pasado recordado y el presente tienen una continuidad temporal que se da a través de la memoria. La recuperación de la memoria histórica permite crear y recrear las condiciones materiales, culturales e ideológicas de la existencia, fortaleciendo el deber de luchar frente a las injusticias y desigualdades del pasado, del presente y las posibles futuras, y rechazando los dogmatismos de un pasado escindido y determinista en base al cual se pretenda controlar el presente.

Por eso la memoria no es un acto del pasado, sino que, como señaló Walter Benjamin (1980)[15], son los retos del presente y del futuro los que interpelan a nuestro pasado en una temporalidad no lineal. El recuerdo ha de abrir el tiempo hacia otras direcciones. La memoria no puede anclarse en el pasado, ni en el dolor privado de los sufrimientos infligidos, sino que tiene que tener, parafraseando a Tvetan Todorov (2000), un sentido ejemplar[16], para el presente y el futuro, en tanto que debe actuar en la esfera pública como lección (exemplum) y antídoto contra la barbarie, a la vez que “separase del yo para ir hacia el otro”. Se trata de facilitar el paso del caso particular del pasado a la construcción de principios generales de articulación moral y política para el futuro, evitando la perpetuación del odio y el resentimiento.

La memoria es un derecho individual, pero también colectivo. Por ello, recordar las injusticias no sólo es necesario para compensar el sufrimiento de las víctimas, sino para evitar la hegemonía de supuestas verdades excluyentes y, como decía Hannah Arendt (1981)[17], la perpetuación de las tendencias totalitarias que las produjeron y que ejercieron dominación a través del terror y la barbarie.

El derecho a la memoria no puede, ni debe quedarse sólo en el derecho a la reparación de las víctimas, en cuanto derecho individual. Ha de articularse también como un derecho colectivo de la sociedad y de las generaciones futuras, que incluya una triada inevitable: verdad, justicia, reparación. Triada que ha de suministrar las garantías efectivas de la no repetición. Consecuentemente, se requiere también el correlativo deber de memoria que han de asumir los poderes públicos del Estado. Es aquí, cuando las conductas relacionadas con la memoria dejan de ser privadas para entrar en la esfera pública y en el compromiso político.

Carol Proner (2012), en el artículo A Lei de Anistia Brasileira sob a ótica do Direito Internacional e da Imprescritibilidade dos Crimes de Lesa Humanidade y Rafael Escudero Alday (2013), en el artículo Jaque a la Transición: análisis del proceso de recuperación de la memoria histórica, abordan la situación de la memoria de las fases dictatoriales de Brasil y España, cada uno a su modo y según la realidad de cada país, pero increíblemente similares, en el contexto de que el status de conformación social a la no memoria ( y al olvido) es sacramentado por sus Supremas Cortes – a de Brasil, rechazando la revisión de la Ley de Amnistía en la ADPF 153, y el Tribunal Supremo de España al mantener el pacto de la Transición en el juicio del juez Baltasar Garzón. Esta comparación es particularmente importante para el momento brasileño, en que parte de la población clama por la vuelta de la intervención militar, efecto, en cierta medida, de la ausencia de rescate histórico del período dictatorial (aunque realizado, en parte, por la Comisión de la Verdad), haciendo especiales las palabras de Rafael Escudero, en referencia a Ibáñez, de que “como referente ideológico que sirva de fundamento para la sociedad, lo que sólo se consigue a través de la transmisión de recuerdos y una buena educación sobre el pasado que permita pensar históricamente” (2013, p. 12).

El rescate parcial de la memoria, en Brasil, comienza oficialmente con la Ley 9140/95, conocida como la Ley de los Desaparecidos, siendo la primera vez que el Estado brasileño reconoce su responsabilidad por las muertes y desapariciones practicadas durante el régimen militar (inicialmente, en el período de 2 de septiembre de 1961 a 15 de agosto de 1979, posteriormente ampliado por la Ley 10536/02 hasta el 5 de octubre de 1988), relacionando a 136 personas desaparecidas en el Anexo, y reconociendo como muertas a las personas fallecidas por causas no naturales, la represión policial, el suicidio practicado en la inminencia de prisión o por secuelas psicológicas de actos de tortura y las que participaron o fueron acusadas de participación, en actividades políticas (amplitud ampliada por la Ley 10875/04). La investigación de los casos fue a la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos (CEMDP). Posteriormente, se promulgó la Ley 10559/02, regulando el art. 8 del Acta de las Disposiciones Constitucionales Transitorias (ADCT), que concedió amnistía a los que, entre 1946 y 1988, fueron víctimas del régimen de excepción. La investigación de los casos fue a la Comisión de Amnistía.

Por último, la Ley 12/528/11 creó la Comisión de la Verdad, con el fin de examinar y esclarecer las graves violaciones de derechos humanos practicadas en el período del 18 de septiembre de 1946 hasta el 5 de octubre de 1988, con el objetivo de implementar el derecho a la memoria y a la verdad histórica y promover la reconciliación nacional. La Comisión se estructuró con tres subcomisiones, siendo la primera de ellas, de “Investigación, generación y sistematización de informaciones”, subdividida en grupos temáticos[18] que abarca: el golpe de 1964; estructura de represión; graves violaciones de Derechos Humanos (torturados, muertos y desaparecidos); violaciones en el campo; violaciones de derechos de los indígenas; el episodio del Araguaia; la Operación Cóndor; las violaciones contra extranjeros y violaciones fuera de Brasil; la dictadura y el sistema de justicia; el papel de las iglesias durante la dictadura; la persecución a militares; el Estado dictatorial-militar; la dictadura y el género.

La Comisión concluyó[19] con el apunte de 377 agentes públicos involucrados, recomendando 29 medidas y políticas públicas para prevenir graves violaciones de derechos humanos, incluyendo medidas institucionales, reformas constitucionales y legales y medidas de seguimiento, entre ellas, reconocimiento, por las Fuerzas Armadas, de su responsabilidad institucional por la ocurrencia de graves violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar (1964 a 1985); la responsabilidad jurídica criminal, civil y administrativa de los agentes públicos que dieron lugar a las graves violaciones de derechos humanos, no cabiendo la aplicación a ellos de la Ley de Amnistía de 1979 (Ley 6683/79); la creación de mecanismos de prevención y lucha contra la tortura; promoción de los valores democráticos y de los derechos humanos en la educación; perfeccionamiento de la legislación brasileña para tipificación de las figuras penales correspondientes a los crímenes contra la humanidad y al crimen de desaparición forzada etc.

Con ello, queda por concluir que el rescate de la memoria fue parcial, en Brasil, porque entre otros insrumentos, permanece en vigor la Ley de Amnistía, y la impunidad de muchas personas que cometieron violaciones de Derechos Humanos en dicho período[20], que, aunque bastante documentada la historiografía del régimen (incluso disponible para investigación en la red mundial), no es bien conocida de la población. Conforme el artículo de José Carlos Dias, José Paulo Cavalcanti Filho, Maria Rita Kehl, Paulo Sérgio Pinheiro, Pedro Dallari, Rosa Cardoso, Verdade, Memória e Reconciliação[21], por el cual la Comisión Nacional de la Verdad presenta su Informe, “aunque consagrada adecuadamente, la verdad no promueve el rescate de la memoria social si no es revelada y compartida”[22], mencionando el hecho de que más del 80% de los brasileños nacieron después del golpe de 1964 y que el 40% (80 millones) nacieron después del final de la dictadura, en 1985, no representando el documento el fin de las investigaciones. Tal vez se explique el desconocimiento por la falta de interés de gran parte de la población, pues una generación de 80 millones de personas nació después y no vivenció el período de excepción, y la generación anterior, de personas que fueron educadas en plena dictadura, o sea entre 1964 y 1985, no recibió conocimiento crítico sobre el régimen en su formación tradicional, mientras que las personas que vivieron en la dictadura ya son una minoría durante el tiempo actual (de grupo de edad avanzada).

Por lo tanto, como quien no conoce su historia está condenado a repetir el pasado (Proner, 2012), no es de extrañar que se esté repitiendo hoy en Brasil entre sectores neoliberales y ultraconservadores, que arrastran a una gran parte de la clase media y pobre, la reivindicación de la intervención militar para apartar a los “comunistas” (aunque el gobierno actual es auténtico neoliberal), en movimientos como la “Marcha da Família“, en clara repetición de lo ocurrido en la década de 60, repaginados bajo el lema “fuera la corrupción”, demostrando, cómo la falta de medios alternativos y educativos junto con la ausencia de un rescate adecuado del pasado pueden ser muy peligrosos para una democracia.

6.- Conclusión

El pueblo brasileño, aunque harto de la explotación sistemáticamente sufrida por el poder económico que se mantiene en el control de la economía y del Estado por las élites dominantes, que han monopolizado la de corrupción, es presa fácil de manipuladores de turno que, aprovechando la revuelta popular contra los medios hegemónicos y contra el estado de cosas actual del país, inicia una verdadera cruzada y predicación de ideas conservadoras y rememoradoras del golpe de 1964 y del golpe de Chile de 1973, buscando la intervención militar como la única solución salvadora de la patria.

No hay, en este momento, defensa de la población contra los medios de las redes sociales, que está siendo manipulada para esparcir el neofascismo en Brasil. La defensa posible, que sería la educación y unos medios independiente y una alternativa fuerte, no se ha estructurado, lamentablemente, a lo largo del régimen democrático, creando el clima favorable a la invasión perniciosa de las ideas neoliberales ultraconservadoras que se extienden en las capas humildes y medias sin, hasta el momento, una contra información libre de mensajes espurios para dichas capas sociales.

En un momento de grave descrédito de la sociedad en los Poderes y en las instituciones públicas, continuamente estimulado por los medios hegemónicos, se vuelven preocupantes los desdoblamientos que puedan de él venir – sea en la forma de una nueva paralización de camioneros, sea por actos terroristas que puedan ser cometidos por grupos radicales para forzar una intervención militar. Sin embargo, se espera que el país no retroceda en su régimen democrático en el futuro y se pueda perfeccionar la democracia corrigiendo los errores aquí puntuados con urgencia, a fin de que no se pierdan los treinta años de su consolidación a partir de la Constitución de 1988.

Ahora más que nunca es necesario recuperar la iniciativa política y el debate democrático e ideológico. El contexto es de crisis, pero existe un aspecto positivo en todo esto: muchas personas, movimientos sociales, algunos partidos políticos e instituciones del estado están trabajando para el fortalecimiento de la democracia. Es urgente construir hegemonía democrática, inclusiva y equitativa frente a la hegemonía autoritaria-neoliberal del lobby político-empresarial que está violentando las instituciones del Estado de Derecho. Existen amplios sectores de la sociedad que están deseosos de superar la pérdida de derechos, la crisis crónica, la falta de protección y garantismo procesal, el desamparo etc. Y esto sólo se va a conseguir recuperando la función normativa de la política e implementando mecanismos de control y límites al poder arbitrario.

Precisamos de una regeneración ética de la política (el deber ser) frente al triunfo de la razón cínica (mienten y saben que mienten, y a pesar de todo mienten), impulsada por la denominada “derecha alternativa” en el mundo y por la contra-revolución neoconservadora. El momento es de lucha, de lucha democrática, de lucha por los derechos[23], entendiendo la democracia como un proceso de inclusión de todos y de lucha contra la marginación y la exclusión.


Referencias Bibliográficas[24]

  • ARENDT, Hannah. Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza, 1981, vol.3, p. 461 e ss.
  • BENJAMIN, Walter. Iluminaciones. Madrid: Taurus, 3 vol., 1980.
  • CASARA, Rubens R.R. El estado post-democrático. Neoliberalismo y gestión de los indeseables. Valencia: Tirant lo Blanch Alternativa, 2018.
  • CHOMSKY, Noam. Mídia: propaganda política e manipulação. São Paulo: WMF/Martins Fontes, 2017.
    Secrets, lies and democracy. Tucson: Odonian, 1995.
  • CORTE INTERAMERICANA DE DIREITOS HUMANOS. Sentença Caso Herzog e outros vs. Brasil, de 15.03.2018. Disponível em: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_353_por.pdf . Acesso em jul. 2018.
  • ESCUDERO ALDAY, Rafael. Jaque a la Transición: análisis del proceso de recuperación de la memoria histórica. Anuario de filosofía del derecho, Madrid: MJU – BOE – Sociedad Española de Filosofía Jurídica y Política, nº 29, 2013, p. 319-340. ISSN 0518-0872.
  • FARIÑAS DULCE, María José. Constitución o Biblia. Domínio Público, jun. de 2018. Disponível em: blogs.publico.es/dominiopublico/25857/constitucion-o-biblia/. Acesso em jul. 2018.
  • FARIÑAS DULCE, María José. La lucha por los Derechos Humanos en el siglo XXI. In PRONER, Carol; OLASOLO, Héctor; VILLÁN DURÁN, Carlos; RICOBOM, Gisele; BACK, Charlotth. 70º Aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La protección de los Derechos Humanos en cuestión. Valencia: Tirant lo Blanch – Perspectivas Iberoamericanas sobre la Justicia, 2018, p. 481-491. ISBN: 978-84-9190-026-9.
  • FERNÁNDEZ-GARCÍA, Nuria. Fake news: una oportunidad para la alfabetización mediática. Revista Brasileira de Ciências Sociais, São Paulo: ANPOCS, vol. 32 (nº. 93), fev. 2017, p. 67-77. ISSN: 0251-3552.
  • FERREIRA, Yuri; RIBEIRO, Paulo Victor. Reportagem: Democracia dos views: a força dos youtubers e das redes sociais vai influenciar o voto do jovem brasileiro em 2018? Disponível em: https://tab.uol.com.br/politica-influencers?utm_source=chrome&utm_medium=webalert&utm_campaign=uol&cmpid=copiaecola . Acesso em jul. 2018.
  • GEERTS, Andrés; OEYEN, Víctor van. La radio popular frente al nuevo siglo: estudio de vigencia e incidencia. Quito: ALER, 2001. ISBN: 9978-42-182-3
  • MACHADO, Flávio Paulo Meirelles. Hegemonia, Internacionalização do Estado e Direito Internacional segundo a Teoria Neogramsciana. Revista Primas: Direito, Políticas Públicas, Mundialização, Brasília: UNICEUB, v. 7 (nº 1), 2010, p. 173-221. ISSN 1809-9602 (impresso) – ISSN 1808-7477 (on-line). DOI: http://dx.doi.org/10.5102/prismas.v7i1.912
  • MENA, José Candón; REDONDO, Diana. Redes digitales y su papel en la movilización. In: CRUELLS, Marta; IBARRA, Pedro (edits.). Participación democrática: la democracia del futuro del 15m a la emergencia de una sociedad civil viva. Barcelona: Icaria Editorial – Antrazyt.
  • PRONER, Carol. A Lei de Anistia Brasileira sob a ótica do Direito Internacional e da Imprescritibilidade dos Crimes de Lesa Humanidade. Revista de Direito Internacional, Brasília: UNICEUB, v. 9 (nº 1), p. 125-142, jan/jun. 2012.
  • RAJAGOPAL, Balakrishnan. El Derecho Internacional desde Abajo: el desarrollo, los movimientos sociales y la resistencia del Tercer Mundo. Bogotá: ILSA, 2005. ISBN 958-9262-55-4.
  • RONCAGLIO, Rafael. El nomic: comunicación y poder. In: Chasqui Revista Latinoamericana de Comunicación, Quito: CIESPAL, abril-maio-junho – 1982, pp. 32-40.
  • SIERRA CABALLERO, Francisco. Guerra informacional y sociedad-red: la potencia inmaterial de los ejércitos. In: Revista Signo y Pensamiento, Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, v. XXI (n. 40), 2002, pp. 32-41. ISSN 0120-4823.
    Ciberdemocracia y empoderamiento social. Notas para una crítica teórica. In Actas del II Congreso Internacional Move.net sobre Movimientos Sociales y TIC. Sevilla, Universidad de Sevilla – COMPOLITICAS, 25-27 de outubro de 2017.
    Comunicación y desarrollo en la era imperial. Imaginar otra comunicación posible. In: ROJAS, Carlos del Valle (ed.lit.). Contrapuntos y entrelíneas sobre cultura, comunicación y discurso, Temuco: Ediciones Universidad de la Frontera, 2008, p. 386-391. ISBN 978-956-236-194-1.
  • SOUZA, Jessé. A elite do atraso: da escravidão à Lava Jato. Rio de Janeiro: Leya, 2017.
    TODOROV, Tvetan. Los abusos de la memoria. Barcelona: Paidós, 2000.
    TOURAINE, Alain. Crítica de la modernidad. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1994.

Enlaces de referencia:

1) https://www.brasil247.com/pt/247/brasil/347245/Pepe-Escobar-o-Brasil-%C3%A9-alvo-de-uma-guerra-h%C3%ADbrida.htm
2) http://piaui.folha.uol.com.br/abin-e-procuradoria-investigam-infiltracao-militar-em-paralisacao/
3) http://www.bbc.com/portuguese/brasil-44324829
4) https://www.sul21.com.br/opiniaopublica/2018/06/sobre-o-uso-da-greve-dos-caminhoneiros-para-semear-o-caos-e-colher-ilusoes-fardadas-por-erick-kayser/
5) https://www.brasil247.com/pt/247/rs247/357220/Greve-dos-Caminhoneiros-%C3%A9-%E2%80%9Cdescren%C3%A7a-total-na-democracia-representativa%E2%80%9D-diz-especialista.htm
6) http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/paratodosla2-entrev-armandmattelart-20140312-1130-armand-mattelart/2442728/
7) http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2007-2010/2009/decreto/d7037.htm
8) https://periodicos.ufrn.br/transgressoes/article/download/6581/5094
9)http://www.iberoamericaninstituteofthehague.org/attachments/article/207/Volumen%202%2070%20Aniversario%20de%20la%20Declaraci%C3%B3n%20Universal%20de%20DDHH.pdf
10) http://www.direitoshumanos.usp.br/index.php/Sistema-Global.-Declara%C3%A7%C3%B5es-e-Tratados-Internacionais-de-Prote%C3%A7%C3%A3o/convencao-sobre-a-imprescritibilidade-dos-crimes-de-guerra-e-dos-crimes-contra-a-humanidade.html
11) http://memoriasdaditadura.org.br/comissao-nacional-da-verdade/index.html
12) http://cnv.memoriasreveladas.gov.br/
13) https://www.unibrasil.com.br/wp-content/…/03/mestrado_unibrasil_DanielGodoy.pdf
14) http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_353_por.pdf
15) https://pt.scribd.com/document/318882899/Sentenca-Tribunal-Internacional-Pela-Democracia-No-Brasil


NOTAS

[1] Profesora Catedrática de Filosofía y Sociología del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid, Integrante Honoraria del IPEATRA – Instituto de Pesquisas e Estudos Avançados da Magistratura e do Ministério Público do Trabalho (Brasil), Profesora de la Maestría en Sociología Jurídica del Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñate, de la Maestría en Derechos Humanos, Interculturalidad y Desarrollo de la Universidad Pablo de Olavide, de la Maestría en Derechos Humanos del Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”, y de la Maestría en Derechos Humanos de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Investigadora del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III de Madrid, Investigadora del Instituto Joaquín Herrera Flores/Brasil, Investigadora del Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”.
[2] Desembargador do Trabalho (Juez laboral del Tribunal Regional do Trabalho da 4ª Região – RS/Brasil), ex-Procurador del Trabajo (Ministério Público do Trabalho-Brasil), ex-Presidente Fundador y actual Director Legislativo del IPEATRA, Vice-Presidente de Finanzas de la UIJ – Unión Ibero-americana de Jueces, Membro de la AJD-Brasil, Doctorando en Ciencias Jurídicas en la Universidad del Museo Social Argentino, Especialista en Derechos Humanos (Universidad Pablo de Olavide e Colegio de América), Jurisdicción Social (Consejo General del Poder Judicial de España – Aula Iberoamericana), y Relaciones Laborales por la OIT (Università di Bologna, Universidad Castilla-La Mancha), Coordinador del Grupo de Estudios de Filosofía del Derecho de la Escuela Judicial del TRT4-Brasil, Profesor invitado del Posgrado de Derecho Colectivo del Trabajo y Sindicalismo de la UNISC – Universidade de Santa Cruz do Sul, y de Derecho del Trabajo y Proceso del Trabajo de la UCS – Universidade de Caxias do Sul, UNISINOS – Universidade do Vale dos Sinos, e FEEVALE-Brasil.
[3] Los hermanos Karamazov: Segunda Parte: Libro V. Wikisource, La Biblioteca Libre, 2012. Disponible en: https://es.wikisource.org/w/index.php?title=Los_hermanos_Karamazov:_Segunda_Parte:_Libro_V&oldid=555232.
[4] El Tribunal se constituyó por los siguientes juristas, que compusieron el Cuerpo de Jurados: ANTILLÓN MONTEALEGRE, Walter (Costa Rica), CÁRDENA GRACIA, Jaime Fernando (México), COHEN, Laurence (Francia), FARIÑAS DULCE, Maria José (España), FILIPPI, Alberto (Argentina), GÁLVEZ ARGOTE, Carlos Augusto (Colombia), SHAHSHAHANI, Azadeh N. (Estados Unidos), TOGNONI, Giani (Italia), VERAS, Raúl (México). De entre sus fundamentos, se extrae el siguiente extracto: “(…) el término “golpe de estado” no es extraño, por lo tanto, a la nomenclatura usada por la ciencia política. En Brasil, ese golpe está asentado no sólo en la decisión parlamentaria, sino en la legitimación que esa decisión política obtiene en el Poder Judicial, que no enfrenta cuestiones de fondo importantes, como la ocurrencia o no de crimen de responsabilidad o de violación de principios constitucionales relacionados al mismo, y en el refuerzo de la desconstrucción efectuada por los medios de la propia persona de la Presidenta, evidenciando, a veces de modo disfrazado, a veces notorio, preconcepto machista. La desconstrucción de la imagen de la gobernante ante los brasileños, así como el estímulo vehiculado en los grandes medios de comunicación de masa en relación a sentimientos autoritarios, sedimentados en la elite de la sociedad brasileña y en la ideología dominante, se reflejan inmediatamente en los pronunciamientos parlamentarios, que de ellos se valen para motivar y fundamentar sus votos en la defensa de la tradición, de la familia, del orden y de sus creencias religiosas.” (La traducción es nuestra) Fuente: https://pt.scribd.com/document/318882899/Sentenca-Tribunal-Internacional-Pela-Democracia-No-Brasil . Acceso en jul. 2018.
[5] La traducción es nuestra.
[6] Como el medio de comunicación tradicional de los camioneros es el radio-amador, la aplicación permite a los usuarios ponerse en contacto con los conductores vía internet, incitando a nuevas paradas de la categoría para buscar la intervención militar y el “combate a la corrupción”.
[7] El término aquí se refiere a la propagación intencional de noticias, rumores, desinformación, de contenido falso, con el propósito de engañar o iludir para obtener un fin ilícito.
[8] Disponible en: http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/paratodosla2-entrev-armandmattelart-20140312-1130-armand-mattelart/2442728/ . Acceso en jul. 2018.
[9] Fariñas Dulce (2018).
[10] Rubens Casara (2018).
[11] A grosso modo, pero con muchos matices, que se pueden ver en las siguientes noticias (aunque otras facetas ciertamente saldrán a la superficie): https://www.sul21.com.br/opiniaopublica/2018/06/sobre-o-uso-da-greve-dos-caminhoneiros-para-semear-o-caos-e-colher-ilusoes-fardadas-por-erick-kayser/ . Acceso en jul. 2018.  https://www.brasil247.com/pt/247/rs247/357220/Greve-dos-Caminhoneiros-%C3%A9-%E2%80%9Cdescren%C3%A7a-total-na-democracia-representativa%E2%80%9D-diz-especialista.htm . Acceso en jul. 2018.
[12] Sobre el tema, la entrevista de PABLO ESCOBAR, disponible en el sitio: https://www.brasil247.com/pt/247/brasil/347245/Pepe-Escobar-o-Brasil-%C3%A9-alvo-de-uma-guerra-h%C3%ADbrida.htm . Acceso en jul. 2018.
[13] A conferir en: http://piaui.folha.uol.com.br/abin-e-procuradoria-investigam-infiltracao-militar-em-paralisacao/. Acceso en jul. 2018.
[14] Vide publicación em la notícia disponible en: http://www.bbc.com/portuguese/brasil-44324829 . Acceso en jul. 2018.
[15] En la filosofía de Benjamin, la imagen (Bild) no representa un mero recurso retórico para ilustrar o enfatizar una idea; tiene, más bien, una fuerza expresiva propia, en la que se mezclan pasado, presente y futuro.
[16] Tvetan Todorov (2000, p. 32 e ss) habla de la “memoria ejemplar”, para hacer referencia a su proyección en un presente y un futuro, libres de errores pasados (pp. 32 y ss.). por el contrario, advierte de los abusos de la memoria, cuando el resentimiento histórico alienta nuevos actos de barbarie, basados en odios ancestrales.
[17] Es interesante la aportación de Arendt, a pesar de sus presupuestos metafísicos e idealistas, porque nos sitúa descarnadamente ante los fundamentos de toda dominación totalitaria, que por definición rechaza la ejemplaridad de la memoria.
[18] Fuente: http://cnv.memoriasreveladas.gov.br/institucional-acesso-informacao/grupos-de-trabalho.html . Acceso en jul. 2018.
[19] VideRelatório Final da Comissão da Verdade”, disponible en: http://cnv.memoriasreveladas.gov.br/index.php/outros-destaques/574-conheca-e-acesse-o-relatorio-final-da-cnv . Acceso en jul. 2018.
[20] No por casualidad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el Caso Herzog y otros vs. Brasil, en una sentencia de 15.03.2018, declaró a Brasil responsable de la violación de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial, previstos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana, artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura (CIPST), afirmando que esas violaciones se produjeron como consecuencia de la falta de investigación, juicio y castigo de los responsables de la tortura y asesinato de Vladimir Herzog, cometidos en un contexto sistemático y generalizado de ataques a la población civil, así como por la aplicación de la Ley de Amnistía y de otros excluyentes de responsabilidad prohibidos por el Derecho Internacional en casos de crímenes contra la humanidad. La Corte aún dicta, en la sentencia, contenido adicional en relación al derecho a la verdad, falta de escrutinio y esclarecimiento de hechos y responsabilidades por el Estado brasileño y violación del derecho a la integridad personal, imponiendo reparaciones. Fuente: http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_353_por.pdf . Acceso en jul. 2018.
[21] Disponible en: http://cnv.memoriasreveladas.gov.br/institucional-acesso-informacao/verdade-e-reconcilia%C3%A7%C3%A3o.html . Acceso en jul. 2018.
[22] La traducción es nuestra.
[23] Fariñas Dulce (2018-2).
[24] Copiladas según la ABNT – Asociación Brasileña de Normas Técnicas.