Opinion · Dominio público

Confesiones en medio de las turbulencias

Odón Elorza

Diputado Socialista por Gipuzkoa

Odón Elorza

Cuando vives volcado en la política, una de las principales preocupaciones debe ser la de mantener la ilusión en unas instituciones decentes por parte de una sociedad acosada por tantas incertidumbres. Y hacerlo con reformas legislativas prioritarias y medidas de justicia social que requieren un presupuesto con capacidad para transformar.

Por eso, estoy atento al latido de una democracia castigada durante largos años. Solo así se puede percibir cuándo hay riesgo de pasar de la esperanza colectiva al desencanto de la ciudadanía.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su participación junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en una charla en Montreal (Canadá). EFE/Ballesteros
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su participación junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en una charla en Montreal (Canadá). EFE/Ballesteros

Lo cierto es que, en estos momentos, existe un riesgo evidente de que la bronca partidista, el juego sucio y la toxicidad mediática oculten y prevalezcan sobre el proyecto de regeneración social y democrática de un Gobierno surgido en una situación de emergencia.

Porque no se trata de resistir sino de redoblar la accion con políticas de la Agenda Social que ayuden a recuperar la dignidad en la vida de las personas. Esa es mi principal responsabilidad como militante socialista, consciente, además, de que es la mejor manera de reforzar la democracia.

Llegados a este punto y observando todo lo que hay en juego, en medio de las diferentes  crisis, la creciente desigualdad, la corrupción, los nuevos desafíos de un mundo globalizado y el avance de los populismos y la extrema derecha en Europa, no podemos olvidarnos de tres herramientas claves para la izquierda.

Me refiero al uso de la pedagogía -no del marketing- para explicar, de frente y sin desmayo, los errores, los límites, las decisiones y las situaciones conflictivas; creo en la importancia de la movilización de las conciencias y de las gentes para que participen en la defensa de sus legítimos intereses; y reitero que la práctica continua de la ética política es la única garantía para mantener la credibilidad en el ejercicio del poder, algo que siempre desgasta.