Dominio público

Diferentes opciones que tiene el Banco Central Europeo de ayudar a los Estados en la crisis del Coronavirus

Eduardo Garzón

Economista

El logo del BCE, a la entrada del rascacielos donde tiene su sede en Fráncfort. AFP/Daniel Roland
El logo del BCE, a la entrada del rascacielos donde tiene su sede en Fráncfort. AFP/Daniel Roland

Para financiar las ayudas públicas que están llevando a cabo los Estados para combatir las consecuencias económicas y sociales de la pandemia de Coronavirus se están proponiendo diferentes medidas que involucran al Banco Central Europeo (BCE), el organismo europeo encargado de crear y regular el dinero en la Eurozona. Se está hablando de Coronabonos, de expansión cuantitativa, de helicóptero monetario, de financiación monetaria, de donaciones… En este artículo explicamos en qué consiste cada una de ellas y cuáles son sus ventajas y desventajas.

    1. Expansión cuantitativa (Quantitative Easing en inglés). Ésta es la medida que lleva aplicándose desde el año 2015 y que se va a intensificar a partir de ahora (el pasado 19 de marzo se anunció un nuevo plan por 750.000 millones de euros). Consiste en que el BCE crea dinero y lo utiliza para comprar activos financieros públicos (y privados). Puesto que tiene prohibido comprar bonos públicos directamente a los Estados, lo que hace es comprárselos a las instituciones financieras privadas (que tienen esos bonos en su poder porque anteriormente se los compraron a los Estados). Es decir, cuando un Estado quiere endeudarse, vende bonos públicos a inversores privados y luego estos se los pueden vender al BCE. La idea es que el BCE compre los bonos de los Estados en función del peso de cada uno de ellos en la Eurozona para beneficiar a todos los países por igual (aunque en el último anuncio han asegurado que serán flexibles en este asunto). El objetivo que se persigue con esta medida es tranquilizar a los inversores privados haciéndoles saber que siempre que quieran podrán deshacerse de los bonos públicos, de forma que la prima de riesgo se mantiene bajo control. De esta forma, los Estados pueden seguir endeudándose sin muchos problemas al mismo tiempo que se asegura el negocio de los inversores privados.
    2. Coronabonos. Esta fórmula se pensó también durante la crisis del euro desarrollada a partir de 2010, sólo que entonces se hablaba de "Eurobonos". Se trataría de bonos públicos emitidos conjuntamente por todos los Estados (y no sólo por uno de ellos, como ocurre en la actualidad), de forma que se diluiría el riesgo de impago que pudiera tener algún país (en la crisis del euro pensaban claramente en los países del sur). Tiene varias posibilidades de diseño, pero si esos Coronabonos se vendiesen a los inversores privados en vez de hacerlo directamente al BCE, las consecuencias serían las mismas que en el caso de la Expansión Cuantitativa: la prima de riesgo se controlaría, los Estados podrían endeudarse sin dificultades, y los intermediarios financieros seguirían obteniendo su parte. Si esos Coronabonos se vendiesen directamente al BCE tendríamos una opción equiparable a la "financiación monetaria" o "monetización de la deuda", explicada a continuación.
    3. Financiación monetaria o monetización de la deuda. Esto es exactamente lo que se hacía antes de los años 90 del siglo XX cuando todavía no existía la Unión Monetaria Europea (y lo que se sigue haciendo en otros países en la actualidad): los Estados emitían bonos públicos y éstos eran comprados directamente por sus bancos centrales. Es decir, el banco central creaba dinero para financiar algunos de los gastos que realizaban los Estados. Esto se prohibió porque se pensaba que era más adecuado que fuesen los bancos privados quienes inyectaran el dinero en la economía a partir de consideraciones de rentabilidad económica a que lo hicieran los Estados a partir de consideraciones políticas, y porque se pensaba que la primera fórmula no generaba inflación y la segunda sí. Sería una vuelta a los orígenes. La consecuencia de aplicar esta fórmula es evidentemente que los Estados no tendrían problemas de financiación y que los bancos privados no harían negocio.
    4. Helicóptero de dinero. Esta medida también fue discutida en el año 2012, pero estuvo incluso más lejos de ser aplicada que la de los Eurobonos. Consiste básicamente en que el BCE cree dinero para dárselo directamente a las familias y empresas, sin ningún tipo de contraprestación, por lo que puede ser entendido como un regalo o donación. En realidad es una fórmula muy parecida a la anterior en términos monetarios, porque el coste del Estado es nulo y los bancos privados no hacen negocio, pero hay una diferencia colosal en términos políticos y económicos. En este caso el Estado no juega ningún papel central diseñando las políticas a través de las cuales el dinero llegará a familias y empresas, sino que directamente éstas ven incrementar el saldo de su cuenta bancaria en la cantidad correspondiente. Por ejemplo, con el helicóptero del dinero el Estado no puede contratar personal sanitario o crear nuevos hospitales, algo que sí puede hacer con la financiación monetaria. El helicóptero del dinero sería la versión liberal o individualista de las ayudas a la gente, mientras que la financiación monetaria sería la versión pública y colectiva.

Evidentemente cada una de estas opciones puede tener distintas configuraciones y eso conlleva que el abanico de posibilidades pueda ser más amplio, llegando incluso a confundir algunas opciones con otras. Sin embargo, esta clasificación simple resulta muy útil para saber cuáles son las principales medidas heterodoxas que se están barajando hoy día en Europa para hacer frente a una crisis económica sin parangón por sus peculiares características. Todas estas medidas son heterodoxas y sorprende que las estén poniendo encima de la mesa muchos economistas acostumbrados a la ortodoxia económica. Veremos si esto es sólo fruto de un día (como respuesta a una crisis extraordinaria) o si estas medidas llegan para quedarse.