Dominio público

La República científica

Carmen Jaulín

PlanaPolitóloga y Socióloga de Educación

Carmen Jaulín Plana
Politóloga y Socióloga de Educación

El pasado 14 de abril de 2013 entraba tímido el calor de la primavera como contrapunto a los pasados meses de lluvia intensa, parecía un domingo apropiado para rematar asuntos pendientes. Y por hacer estaba escuchar la entrevista de Hermida al Rey, del 4 de enero (una no siempre hace lo que quiere; sino lo que puede, aunque sea tarde). La relación de claves que me llamaron la atención harían este escrito demasiado largo, pero una sobremanera: la poca formación del monarca. Fue una sensación parecida a la que tuve leyendo la biografía no autorizada de la Reina por Pilar Cernuda cuando transcribía la opinión de la consorte sobre la relación que, hoy, debía tener la educación con la religión.

¿Por qué tenemos tanto desapego por lo científico en España? ¿lo "campechano" tiene que forzosamente estar reñido con lo científico? ¿por qué lo científico tiene que ser abstruso y pedante? ¿sólo es responsable de esto la comunidad científica; o lo somos todos por la falta de esfuerzo y de reflexión?

Aristóteles construyó la base del conocimiento científico occidental, consolidando el sistema de justicia social redistributiva, en un contexto de guerras y crisis social permanente. El punto de partida era el mundo sensible, el objetivo final: demostrar el conocimiento. Esto viene a cuenta de que no conviene olvidar el origen ni de nuestras democracias, ni de nuestras exigencias.

Pertenezco a una generación que ha sufrido de manera determinante el silencio político de los abuelos y el desapego político de los padres. A su manera, pretendían protegernos de su miedo, así que con cachetes, miradas fulminantes e ignorancia crecimos. Hemos tirado hacia adelante con eufemismos: al Golpe de Estado del 36 teníamos que llamarlo Guerra Civil; y al cambio de régimen, Transición. ¿Cuál es la consecuencia inmediata de esta jerga? Pues que tenemos conocimiento de la Guerra Civil y de la Transición, pero total ignorancia de golpes de estado y cambios estructurales ¡Y mira tú qué casualidad, en España, la historia de los tres últimos siglos se ha venido caracterizando por golpes, rupturas, y cambios de timón! ¿Por qué todavía cuando justificamos la monarquía española recurrimos al 23F, o a los Juegos Olímpicos de Barcelona? Como ciudadana esta percepción, hoy, me produce un estado de incertidumbre difícil de asimilar.

Sin ambivalencias, la situación económica que vivimos los ciudadanos españoles es de vulnerabilidad estructural; la situación política, de crisis galopante; y no al revés. Hasta ahora, la actual monarquía española no tenía razón histórica; pero sí de equilibrio para un sistema político que precisaba contrapesos, a la vez, de representación política en el contexto internacional. El ejercicio parlamentario de estas últimas décadas no ha sido de construcción, sino de confrontación sistemática, y la monarquía no estaba por ninguna parte, amparándose en su papel constitucional neutral, pero olvidando el espíritu de concordia constitucional. Vivimos un estado de contrarreformas permanente, véase el sistema educativo español ¿La monarquía no ha tenido en todo este tiempo margen de maniobra para asegurar conciliación política? El concierto entre países ha dejado de ser internacional para ser global ¿dónde está la monarquía en este complejo espacio?

Hoy, el déficit político es más alarmante que el económico, y las instituciones no pueden hacer frente a las necesidades sociales. Esto no significa que no haya habido esfuerzos, pero las energías se las han tragado expectativas e instituciones anacrónicas. ¿No tiene Rajoy nada que hacer y comunicar? ¿y el resto de partidos políticos? ¿tampoco tiene Casa Real nada que decir?

¿Por qué no se incentiva a la pequeña y mediana empresa por la contratación de jóvenes? ¿por qué no se protege al autónomo? ¿por qué no se respetan los derechos adquiridos, aunque sólo sea para estabilizar el colchón del consumo y del ahorro? ¿por qué no se reduce el número de alumnos por aula como medida eficiente para enfrentar el fracaso escolar? ¿por qué no se institucionaliza el arbitraje en casos de desahucios inmobiliarios? Tampoco es tan complicado ¿Tiene que venir la III República a demostrar que sí se puede?