Opinion · Ecologismo de emergencia

Tambores de transición ecológica

Pablo Rodríguez-Ros

@pablorros_ (https://twitter.com/pablorros_)

Aumento de temperatura en el periodo 1880 – 2018 para la ciudad de Alicante. Por Pablo Rodríguez-Ros, creado a partir de https://dominicroye.github.io/es/

Vivimos en un mundo que se ha calentado 1°C con respecto a valores preindustriales y, al ritmo que vamos, llegaremos pronto a 1,5°C. El temido aumento de 2°C ya está muy cerca. Al tiempo, la transición a un nuevo modelo aplicable a todos los sectores es primordial. El último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), especialmente preparado para la COP24, no arroja lugar a dudas. Este calentamiento global está afectando directa e indirectamente a los ecosistemas, la salud humana y el bienestar. Fenómenos climáticos extremos como tormentas más intensas, sequías u olas de calor, son algunos de los efectos que ya se han producido en la península Ibérica, impactando sobre las personas y sectores estratégicos como la agricultura. Sin olvidar otras consecuencias del calentamiento global como la subida del nivel del mar y su potencial impacto negativo sobre el turismo.

Limitar el calentamiento global a 1,5°C frente a 2°C no es imposible, sin embargo requiere acciones drásticas encaminadas hacia una transición sin precedentes en todos los aspectos de nuestra sociedad.  Por ejemplo, reducir las emisiones globales de dióxido de carbono provocadas por las actividades humanas en aproximadamente un 45% para el año 2030. Tarea difícil, puesto que en 2017 aumentaron un 1,7%. Veremos si este informe, y los que vendrán, no son vilipendiados por los responsables de articular este cambio de paradigma.

Pese a esta cautela y cierto pesimismo, por qué no decirlo, el concepto de transición ecológica ya recorre Europa. ¡Aquí, en España, incluso tenemos un Ministerio dedicado a ello! Fuera de la Unión Europea también están surgiendo movimientos encaminados a lograr esta transición, como el Green New Deal promovido por la congresista Ocasio en Estados Unidos. Parece ser que existen motivos para pensar que numerosos gobernantes tienen ganas de encabezar la que será sin duda la inevitable revolución del siglo XXI; si es que conseguimos llevarla a cabo, ya que no parece fácil y ya se ha producido un reguero de dimisiones en este frente.

Pero, no solo los gobernantes están concienciados. Tenemos a los medios bombardeándonos sobre el cambio climático, energías renovables, contaminación del aire, etc. Incluso los youtubers de ciencia más influyentes, que llegan a un número de jóvenes que se cuenta en centenas de miles o millones, tienen en su parrilla vídeos ilustrativos de estas temáticas, como la serie de cambio climático realizada por Quantum Fracture.

En todo caso, las acciones para lograrla pasarán por elementos tan sensibles como un cambio progresivo y justo de las condiciones y tipo de trabajo en determinados sectores, si no de todos, que se verán abocados a adaptarse al nuevo modelo de desarrollo. Y, volviendo a las advertencias de este último informe especial del IPCC, es necesario recordarnos que: cada calentamiento, por pequeño que sea, importa; cada año que pasa, importa; y cada decisión que tomemos (o no tomemos), importa.