Cómo lanzar un referéndum y no morir en el intento

Carlos del Castillo y Daniel Martín
Periodistas miembros de la comunidad editorial del 4º Poder en Red

“Democracia no es votar cada cuatro años. Queremos ir más allá de las urnas, queremos decidir sobre todas aquellas cuestiones fundamentales como son el modelo de organización del Estado o la elección democrática de la Jefatura de Gobierno”. Con esta meta en el horizonte arrancó el Referéndum Real Ya, que utilizó Internet del 15 al 19 de junio para preguntar a los españoles si deseaban decidir democráticamente sobre estas cuestiones.

En España sólo se han celebrado cuatro referéndums desde el final de la dictadura, dos de ellos convocados durante el proceso constituyente culminado en 1978. La participación ciudadana en política se reduce casi exclusivamente al voto cada cuatros años. Sin embargo, la expansión de la red ha hecho florecer incontables herramientas que llevan la política a Internet y dan la oportunidad a la demos de expresar su opinión libremente.

Agora Voting fue la plataforma escogida para llevar a cabo la votación. Permite organizar consultas, primarias abiertas (utilizada en las de Podemos) y referéndums online. Además, los promotores ofrecieron la posibilidad de votar a través de 144 mesas electorales en las calles. Para garantizar la fiabilidad de los resultados en esas mesas, se utilizó la aplicación Minshu, que detecta duplicidades y permite sumar fácilmente los votos presenciales y digitales. Como no podía ser de otra forma, estas aplicaciones son software libre: desarrolladas en comunidad y disponibles sin coste alguno, con un código de programación abierto para que cada uno lo modifique y adapte a sus necesidades.

El proceso se lanzó desde un hackaton (maratón de programación) que el 7 de junio se formó espontáneamente en el Medialab-Prado, espacio colaborativo, libre y abierto de la capital. Para hacer posible la consulta, Global Revolution, que forma parte del movimiento Occupy Wall Street, cedió el uso de sus servidores. Así, la red volvió a demostrar su potencial democrático, haciendo posible una consulta de otro modo imposible.

Más que representar a la opinión pública, Reférendum Real Ya pretendía volver a elevar el grito por una mayor capacidad de participación de la ciudadanía. “Tenemos que tener la capacidad de poder elegir a nuestro jefe de Estado democráticamente», declaraba a Público Lorena Müller, portavoz de la iniciativa. «Sabemos que no nos van a escuchar, pero perseguimos dar visibilidad a esta demanda y decir a la gente que nuestro derecho a decidir no está siendo respetado», opinaba. En la consulta participaron casi 81.000 personas. El resultado fue de un 96% a favor de utilizar el sufragio universal para la elección del jefe de Estado y de un 98% para decidir sobre el modelo organizativo.

Ventanas digitales ante la democracia a puerta cerrada
Referendum Real Ya estuvo profundamente inspirado en la iniciativa catalana del multireferendum. Promovido por una treintena de organizaciones sociales y basado en el afán de consultar a la ciudadanía sobre el fracking en 2013. El multireferendum se llevó a cabo al abrigo de las elecciones europeas y preguntó a los catalanes sobre cinco temas de interés público como la gestión del agua, los transgénicos o la consulta independentista. Agora Voting también fue la plataforma elegida para recabar la opinión ciudadana.

En ambos casos las instituciones negaron la participación de la ciudadanía, defendieron la ilegalidad de las consultas al pueblo. En el caso del multireferendum, los Mossos llegaron a identificar a 500 personas y desmontar 146 mesas. Una reacción muy parecida a la de las autoridades chinas ante otro referéndum ciudadano que finalizó el pasado domingo, y que, como en España, preguntaba a los ciudadanos de Hong Kong si preferirían un sistema más democrático para elegir a uno de sus más altos cargos institucionales.

Gracias a un acuerdo al que llegaron los británicos cuando cedieron el enclave en 1997 a la República Popular, los hongkoneses cuentan con un parlamento propio y mayor capacidad de intervención en las decisiones políticas que . Sin embargo, la elección del líder ejecutivo es a puerta cerrada, a cargo de un comité de 1.200 miembros del partido.

El Gobierno chino prometió al pueblo de la excolonia británica que les permitiría votar al líder del ejecutivo en 2017, eso sí, entre una serie de candidatos que ellos mismos elegirían y cuyo “patriotismo” fuera indiscutible. Muchos consideraron un atropello esta oferta y decidieron actuar. Fue el grupo prodemocracia Occupy Central el que lanzó un referéndum el 22 de junio, preguntando a los ciudadanos si deseaban elegir por sufragio universal esta figura institucional.

Como base, utilizó los servidores de dos universidades de la región. Treinta horas después de la apertura de la plataforma, el sistema registró el mayor ataque DNS de su historia que colapsó el servicio durante dos días. Occupy Central afirma que Pekín está detrás de la embestida. A falta de los resultados oficiales, en esta consulta participaron casi 800.000 personas de una población total de 7,2 millones de habitantes.

Los ciudadanos de Hong Kong no conseguirán que China les permita elegir directamente al jefe de su poder ejecutivo gracias a este referéndum. De hecho, en el corto plazo, seguramente solo consigan más represión, como la exhibida esta semana contra una sentada a favor del sufragio universal, donde detuvieron a 500 personas. No obstante, al igual que con la convocatoria de Referendum Real Ya y el multireferendum, sí pueden transmitir la idea de que los tiempos de la democracia de representantes traducida como decisiones a puerta cerrada, toca a su fin.

Las nuevas lógicas exigen transparencia, primarias abiertas, herramientas de fiscalización y una ciudadanía cuyo poder esté siempre presente. No todos los actores políticos ignoran esta tendencia, como pudimos comprobaren las pasadas elecciones europeas (y II) (y III).

Debemos construir las herramientas para la nueva democracia. Determinadas tecnologías pueden proporcionarnos los derechos fundamentales por los que tanta gente ha luchado desde hace tanto tiempo”.

Julian Assange