Los cincuenta. Y uno más.

lalista.jpg¿Se puede no participar? Me pregunto. ¿Se puede decir: «este año no contéis conmigo, paso de salir en listas, en guías, en el ranking de turno? ¿Puedes argumentar «ya he demostrado lo que tenía que demostrar y es momento de dar paso a otros»?

Leo la lista en primicia en Observación Gastronómica , con Adrià segundo. Reviso las primeras declaraciones en 7 Caníbales de, sin duda, el cocinero de vanguardia  más influyente del siglo, y tengo la sensación de que algo se me escapa. El día 25 de Abril, Marta Fernández Guadaño publicaba un post certero, uno más, sobre la influencia que esta situación puede tener en la imagen de nuestra gastronomía más allá de nuestras fronteras. Hoy recomiendo la lectura de lo último que Manuel Gago ha escrito sobre el asunto y quizá, entre todos estos post y el que haga Philippe Regol el próximo jueves -«nuestro hombre blog» en la gala de Londres- saquemos conclusiones y vislumbremos el futuro.

En una primera entrevista de 7 Caníbales habla de su alegría por tener a españoles entre los diez primeros y a muchos que han seguido o han aprendido de él. Sin duda, y no lo niega René Redzepi, Noma es uno de ellos. Pero, ¿realmente no ha sido un mazazo? ¿Un premio de consolación es declararlo Chef de la Década? Sinceramente, no me gustan los premios de consolación porque muchas veces quieren decir que eres el primero de los perdedores. Eres como el cuarto en atletismo, es como ver a Schumacher haberlo sido todo y comprobar que nadie le igualará pero tampoco nadie entenderá por qué no dejó las cosas como estaban.

Me surgen dudas de si el no cerrar este año, de si no haber clausurado y, como él dice, haber aguantado por los compañeros y los compatriotas, no ha sido un error o quizá, y me decanto por esto, un acto de responsabilidad y de humildad que nadie le agradecerá en su justa medida.

Leí a Pau Arenós en el Periódico y contaba que Adrià hablaba del hartazgo de la gente con el Bulli, de lo aburrido que ha de ser para los simples mortales escuchar continuamente hablar del restaurante de Roses, de la vanguardia y de todo lo que rodea a la gastronomía de postín. Puede que esté en lo cierto y la sobreabundancia de noticias haga, como es de ley, que miremos para otro lado e incluso, para quienes no están metidos, o sí, en este mundo, un soplo de aire fresco necesario.

Ahora vendrán las entrevistas, la alegría de quienes se mantienen o mejoran, la mala baba de quienes estaban deseando que esto fuera así, es más, estarán pesarosos porque no ha descendido del uno a diez, y más en este país tan cainita que defenestra a la gente que hace cosas y eleva a los altares a lo voceros.

Es el momento del análisis, de qué va a suponer el cambio en la cabeza de la lista, de si todo lo ocurrido con el tema aditivos, ingredientes, la mala imagen creada de la mal llamada «cocina molecular», ha influido en algo o es simplemente un cambio de rumbo. Aunque quizá la pregunta primera es: ¿a quién le importan las listas?¿Son necesarias?¿Son reales?¿Cómo se hacen?¿Qué mar de fondo hay en ellas?¿Qué intereses?¿Qué influencias?

Mi lectura sólo es positiva si esta lista supone un aumento en las ventas. Como diría Miguel Ángel Aguilar, «atentos». Vamos a tener que prestar atención a los movimientos que se van a producir, a las adhesiones, a los divorcios e incluso a los reproches.

Adrià no debería de haber permitido que se le incluyera entre las votaciones, no por miedo a perder el cetro «esponsorizado» de mejor restaurante del año, de la década, o del milenio, sino porque él ha demostrado que desde la humildad, desde el trabajo en equipo, se puede soñar y crear una nueva manera de entender la gastronomía en general  y la cocina en particular. De eso nos daremos cuenta dentro de dos años, cuando se quede en la su taller maquinando, como ya dije, su presente y el futuro de los demás.

Mi más sincera enhorabuena a todos los restaurantes españoles que salen en ella.