Bocacalle

La voz afónica de María

Cuando fusilaron a su madre, María tenía solo 6 años y 2 meses. La mataron con otros 27 hombres y 3 mujeres. A María, hoy octogenaria, no le han permitido apenas explicar, ante el Tribunal Supremo de su país, la más íntima emoción de su memoria. Que su padre estaba segando cuando pasó aquello "y también fueron a por él y se lo llevaron preso, y el día que volvió de la cárcel me abrazó y no me soltó en horas".

La voz de María sonaba como un susurro, quebrada por la afonía, ante los imperturbables semblantes de los jueces. Al instructor de la causa contra Baltasar Garzón, Luciano Varela, le dijo un día María, por carta, que también él movería cielo y tierra por encontrar a su madre si ella fuera la desaparecida, pero no obtuvo respuesta. También escribió María al juez Garzón. Esta carta, manuscrita con pundonorosa caligrafía, sí mereció contestación y por ella María fue escuchada ayer, aunque se haya retrasado tanto la cita.

María Martín López, de Pedro Bernardo (Ávila), llegó a la Audiencia Nacional apoyándose en un andador y en un cuartilla amarillenta, tan vieja y tan viva como su íntima y silenciada memoria. De niña -cuenta- los falangistas la llevaban a veces al cuartel o a la iglesia y le daban aceite de ricino y guindillas para castigarla. "Yo lo que quiero es que me ayuden a encontrar a mi madre para poder enterrarla. Nada más y nada menos". Su madre está, desde el primer día del otoño de 1936, junto a los restos de otras 30 víctimas, "al lado del arroyo, arriba del puente, aunque ahora han hecho una obra y han echado tres metros de tierra encima", indica María.

Estoy convencido de que María Martín López, que ayer tambien dijo que "un entierro sin muertos, como esto, es una cosa muy seria", coincidirá con el lehendakari López cuando ayer igualmente, en un acto público, tuvo un recuerdo especial para todas las víctimas del terrorismo y reivindicó su memoria como referente ético: "Nunca las olvidaremos, porque forman parte ya del nosotros colectivo sobre el que tenemos que asentar la convivencia democrática. Sin revanchas, sin odios, pero con memoria, haciendo una revisión justa y veraz de lo ocurrido". Tiene mucha razón el lehendakari al afirmar que un nuevo tiempo no se construye sobre el olvido. Lo sabe muy bien María.