Opinion · Las carga el diablo

Paripé semanasantero en el gobierno andaluz

Una vez finalizado el patético sainete con el que el gobierno andaluz ha dado paso a la Semana Santa actuando como avezado telonero de las fiestas, ¿qué imagen se ha trasladado fuera de Andalucía? ¿qué es lo que va a quedar para la posteridad de todo este ridículo asunto?

Veamos: Comenzó el culebrón con el desalojo que, el domingo seis de abril por la mañana y a instancias de Ibercaja, el gobierno pepero del ayuntamiento sevillano llevó a cabo en una utópica corrala “okupada” desde hace dos años por una veintena de familias.

Acto seguido, los desalojados decidieron protestar acampando a las puertas del ayuntamiento, en Plaza Nueva, pleno centro de Sevilla. A quien no conozca la ciudad quizás le suene a coña, pero lo más grave de la acampada no era la protesta en sí sino que estaba teniendo lugar, a menos de una semana del domingo de Ramos, en uno de los puntos más concurridos durante el paso de las cofradías, en un trozo de trayecto intocable para las hermandades que a partir de tan señalado día “okupan” esa zona de la ciudad y a cuyo panal de sagrada miel acuden a granel decenas de miles de sevillanos y turistas de toda procedencia y condición que la atestan y la rebosan.

Era intuible, pues, que el problema iba a estar resuelto antes que llegara el domingo de Ramos por lo civil o por lo militar. Pero lo que ni siquiera el pp creo que podía imaginarse era que, con el desalojo, iba a propiciar la primera crisis con luz y taquígrafos en dos años entre los socios del gobierno andaluz.

La Consejería de Fomento, gestionada por Izquierda Unida, decide tres días después del desalojo de la corrala “Utopía” empezar a repartir llaves de casas entre los acampados en Plaza Nueva. Llaves que los “afortunados” muestran felices ante las cámaras de televisión.

– Ah, no. Eso no puede ser, hasta ahí podíamos llegar, clama la presidenta socialista andaluza que se declara puenteada por sus socios de coalición. Que a mi Botín y a mi Fainé, con los que me hago fotos tan estupendas y que me van a soltar una pasta tan gansa no los puedo desairar yo así como así. Y menos con la delicadeza con la que me besan la mano. Además, tenemos una lista de espera de más de doce mil familias, personas que necesitan vivienda y que aguardan pacientemente sin “okupar” ninguna hasta que les toque su turno.

– ¿Qué os creéis, que esto es Venezuela? -le llega a decir un socialista a uno de sus socios izquierdosos unidos.

En resumen: gran pollo a las puertas de la semana de “pasión”. Hasta ahora habían sabido lavar los trapos sucios en casa, pero esta vez el asunto va a trascender. Mucho.

Tarda poco Susana Díaz, la presidenta andaluza, en pegar un sonoro puñetazo encima de la mesa

– O le volvéis a quitar las llaves a los utópicos esos u os meto un puro que os vais a enterar. Le retiro a Fomento las competencias de Vivienda por decreto, y punto.

– Vale, vale, no te pongas así, mujer. Vamos a hablar, venga, le contestan sus atónitos socios

– Hablamos lo que queráis, pero yo redacto el decreto y lo firmo. Ya veremos si lo publico o no

Horas y horas de conversación durante el jueves parecieron no servir para nada porque a las seis de la mañana del viernes once de abril, viernes de dolores, el decreto transfiriendo a Hacienda, consejería en manos del Psoe, las competencias de Vivienda que hasta ese momento tenía Izquierda Unida aparecía publicado en el BOJA (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía).

– Ostras, Pedrín, que ha tenido huevos la tía de cumplir su amenaza

Los pesos pesados de Izquierda Unida en Andalucía se encierran a deliberar en sus oficinas del parlamento regional a primera hora del viernes. Está también Cayo Lara, el baranda nacional, que ante la dimensión de la presunta tragedia se planta en Sevilla tras viajar desde Madrid en el primer Ave de la mañana. Pasan horas, muchas.

– Hasta que la presidenta no retire el decreto hemos decidido suspender “momentáneamente” el pacto de gobierno, declara a mediodía Maíllo, responsable de IU en Andalucía, cuando hacen un receso para comer.

En el Psoe empiezan a matizar

– Lo que queremos es que nos justifiquen jurídicamente las razones que les han llevado a tomar esa decisión

Y se vuelven a reunir tres representantes del Psoe y tres de Izquierda Unida para intentar desatascar el asunto. Durante esa jornada, la cifra de beneficiados por la decisión de la consejería que dirige Elena Cortés va bailando. ¿Se han entregado diez, doce, quince llaves de viviendas? No hay quien lo aclare y menos aún los desalojados quienes, asustados, han desaparecido de escena en pleno combate. Al final se quedan en ocho las familias cuya necesidad de amparo parece que no admite duda… legal. Porque a todo esto, de lo que se habla es de legalidad.

Lo que se negocia no tiene nada que ver con el origen del conflicto sino con “a ver qué salida le buscamos al charco en el que nos hemos metido”. Sabido es que los problemas de los seres humanos como tales, cuando los políticos se enfrascan en luchas de poder y de competencias, no son precisamente lo prioritario. Eso es “asín”. Y en el caso que nos ocupa eso empezó a ser más “asín” cuando unos y otros, lanzados ya sus respectivos órdagos, empezaron a asumir la dimensión del lío político en el que se habían metido y a calibrar lo mucho que podían perder y lo poco que iban a ganar. ¿Los desahuciados? ¡Ah!, si, es verdad. Bueno, bien, sin problema, ya nos ocuparemos de ellos…

Que hay que dar marcha atrás empieza a parecer evidente. Claro que ahora hay que encontrar la manera de vestir al muñeco. Son las once y media de la noche y las cabezas echan humo. Se acaba la reunión ¿fumata blanca? Parece que no.

– A partir de ahora continuaremos hablando por teléfono hasta encontrar una solución, declaran los negociadores a la salida.

Los periódicos de papel imprimen pues sus ediciones contando que las espadas continúan en alto. Pero de madrugada Susana Díaz los deja viejos: ha decidido retirar lo retirado y devolver las competencias de Vivienda a Elena Cortés con un decreto que inmediatamente se publica en el BOJA y que empieza así: “Decreto de la Presidenta 2/2014, del 11 de abril, por el que se deroga el Decreto de la Presidenta 1/2014, del 10 de abril...”

En virtud del acuerdo, “las ocho familias realojadas ya de forma transitoria en viviendas públicas de la Junta podrán permanecer provisionalmente en los pisos hasta que los servicios sociales comunitarios ratifiquen su situación y acrediten de manera fehaciente el riesgo de exclusión social. En el caso de las otras nueve familias que iban a ser realojadas en viviendas de alquiler privado, el realojamiento se suspende hasta que las circunstancias necesarias para su realojamiento queden debidamente acreditadas”. Quedan cinco de las que nadie habla, como muy bien me hace notar mi querida Alicia Gutiérrez,  sobre las que nadie pregunta. Misterio misterioso.

Quieren acabar con la pesadilla cuanto antes, así que hasta el siguiente desencuentro, cero al cociente y bajo la cifra siguiente. Las cofradías sevillanas van a dormir tranquilas. La Borriquita, la Paz, La Estrella y demás hermandades pueden ya invadir tranquilamente la ciudad este domingo. No se encontrarán en su recorrido con ningún desalojado coñazo acampado exigiendo techo.

Me preguntaba al principio qué quedará para la historia de todo esto. Parece que un vergonzoso bochorno y… elecciones anticipadas. Y mientras tanto, cada uno a seguir disfrutando de sus respectivos sillones, que se está muy a gustito en ellos tocando pelo, qué coño.