Multiplícate por cero

Un gato y 200 euros para Díaz Ferrán

Era de noche. La carretera, solitaria. La oscuridad, total. La rueda, pinchada. El coche, sin gato. Caminando, caminando, la luz a lo lejos: la casa donde un buen samaritano te prestará un gato... Sí, es el chiste de siempre: el tipo, aliviado y feliz caminando hacia la casa, poco a poco va cogiendo un cabreo monumental al rumiarse a sí mismo que, al ser tan tarde y llegar un desconocido, el habitante de la casa le va a negar la ayuda. Así que, cuando le abren la puerta de la casa, ofuscado, suelta a bocajarro: "¿Pues sabes lo que te digo? ¡Que te metas el gato por el ...!".

Rumiando estaba yo la consigna de la patronal de que las empresas no suban los salarios a sus trabajadores más allá del 1% –si va mal la empresa, ni eso– y me va a pasar como en el chiste, que si me abre la puerta Díaz Ferrán le voy a decir: "¿Sabes lo que te digo? ¡Que te quedes los 200 euros!" (yo es que soy más fina que el del chiste).

Esa cantidad es el aumento medio de coste salarial por trabajador que supondría subir un 1%. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el coste laboral por trabajador y mes en el tercer trimestre de 2008 (últimos datos disponibles) se situó en 2.323 euros, de los cuales casi el 24% (549 euros) fueron para pagar las cotizaciones a la Seguridad Social y 1.692 euros es lo que de verdad fue para salarios. Luego hay un pellizco de 72 euros para indemnizaciones por despido y prestaciones sociales. Por lo tanto, la subida del 1% que le llegaría al trabajador sería de menos de 200 euros anuales, en promedio.

El conflicto

Así que la patronal no cree conveniente subir más del 1% los salarios mientras que los sindicatos exigen el 2%. Tiene toda la pinta de que esto va a acabar mal y la conflictividad laboral se va a recrudecer. Aunque la diferencia entre unos y otros no es muy grande. Vale, los sindicatos piden el doble de lo que está dispuesta a dar la patronal, pero en realidad es sólo un punto de diferencia y al trabajador no le van a sacar de pobre esos 200 euros de subida.
Creo que hay una aceptación generalizada de que en momentos de crisis como el actual hay que apretarse el cinturón. Lo que no se admite de buena gana es que a unos les apriete más que a otros. Por ejemplo, miremos una de las grandes empresas del Ibex: el BBVA. Un banco que cuenta con 112.000 empleados y cuyo gasto de personal el año pasado fue de 4.716 millones de euros. Eso da una media de 42.131 euros al año de coste por empleado (el trabajador no percibe todo este importe porque el 24% corresponde a cotizaciones sociales y luego, además, cada uno tiene que pagar el IRPF). Pero dejémoslo en unos 32.000 euros brutos por trabajador. Una subida de sueldo del 2%, como piden los sindicatos, les supondría, grosso modo, 600 euros más al año; si es sólo del 1%, como recomienda CEOE, se quedaría en 300 euros. Pero en el BBVA, como en muchas otras empresas del Ibex y de fuera del Ibex, se mezclan sueldos de 30.000 euros o menos con otros de millones. Como el que cobra el presidente del BBVA, Francisco González, que el año pasado se llevó entre sueldo fijo,variable, incentivos y aportaciones a planes de pensiones 16 millones de euros. González ha acumulado un plan de pensiones de 72,5 millones de euros, mientras el consejero delegado del banco, José Ignacio Goirigolzarri, cuenta con 52,5 millones de euros gracias al mismo plan. Una subida del 1% en los gastos de personal del BBVA supondría, en total, 47 millones de euros. Son las cuentas.

En cualquier caso, no se trata de perder la moderación salarial que ha existido en los últimos años, sino de mantener en lo posible el poder adquisitivo de los trabajadores, dado que eso permitirá que el consumo se hunda menos. Eso, a su vez, hará que las empresas vendan sus productos y mantengan el empleo. No obstante, ya hay empresas donde se cambian salarios por empleo: congelación o reducción salarial para evitar despidos. Cuando lleguen las vacas gordas, ¿se acordará el empresario de repartir los beneficios? o, como en el chiste, ¿nos dejará el puñetero gato, finalmente?