Otras miradas

Acosadas, excluidas y sin modelos femeninos: la realidad de las mujeres en la ciencia

Emilia Guisado-Pintado

Doctora de Geografía Física, Universidad de Sevilla

Amaia Ruiz De Alegría Arzaburu

Investigadora, Universidad Autónoma de Baja California

Ana Vila Concejo

Profesora, Universidad de Sydney

Irene Delgado-Fernández

Edge Hill University

Sarah Hamylton

Universidad de Wollongong

Acosada en salidas y trabajos de campo. Excluida de proyectos. Sin modelos femeninos que seguir. Receptora de microagresiones. Estas son solo algunas de las experiencias vividas por nuestro colectivo, como mujeres que trabajamos en el campo de la ciencia y la ingeniería.

Estas experiencias minan las oportunidades de progresar en la carrera científica, lo que conduce a la pérdida de muchas mujeres brillantes. Por desgracia, son ejemplos que se repiten en otros ámbitos, según resultados recientes sobre la desigualdad de género en Europa.

Este mes hemos publicado en la revista ‘Palgrave Communications’ un estudio que analiza el estado de la mujer en las ciencias y la ingeniería de costas. Los resultados muestran que la falta de equidad de género en el trabajo todavía es un problema de gran calado en el día a día de las mujeres en todo el mundo.

Trabajar en la orilla del mar

Nuestro campo de trabajo son las geociencias y la ingeniería costera, un área que estudia los procesos físicos que tienen lugar en la interfaz entre la tierra y el mar. Tradicionalmente ha sido un campo dominado por hombres, lo que explica algunas de las experiencias vividas por nosotras:

"Durante 20 años la gente me ha recordado lo afortunada que era por poder investigar en este campo, porque las "cosas" estaban cambiando para las mujeres jóvenes. Este argumento no concuerda con mi experiencia. 20 años más tarde, las "cosas" siguen sin cambiar y yo ya no soy tan joven. Tras hablar con otras compañeras me di cuenta de que ellas habían tenido una experiencia similar y también querían ver un cambio"-Ana Vila Concejo

Para impulsar ese cambio, fundamos en 2016 la Red de Mujeres en Geociencia Costera e Ingeniería (WICGE, por sus siglas en inglés). El primer proyecto fue un estudio para entender los desafíos más importantes a los que tienen que enfrentarse las mujeres de nuestro campo de investigación.

Una imagen global

A través de una encuesta a 314 miembros de la comunidad de ciencias costeras e ingeniería, analizamos la representación de género en 9 sociedades, 25 revistas científicas y 10 conferencias de nuestro campo.

Nuestros resultados muestran que, mientras las mujeres representan un 30% de la comunidad internacional de ciencias costeras, están infrarrepresentadas en posiciones de prestigio y liderazgo. Por ejemplo, en los comités editoriales de revistas y los comités organizadores de congresos.

Este hecho fue reconocido por la comunidad. Un 82% de las mujeres y un 79% de los hombres encuestados respondieron que no existían suficientes modelos femeninos a seguir.

Uno de los resultados destacables es que la representación femenina en puestos de prestigio alcanza su máximo (el esperado 30%) cuando existe un claro proceso de selección que da a las mujeres la oportunidad de presentarse voluntariamente. Lo contrario ocurre en aquellos casos en que el acceso al puesto de prestigio se consigue a través del clásico mecanismo "solo bajo invitación". Este resulta en una representación femenina mínima.

Una proporción grande de mujeres (47%) se siente estancada en su carrera debido a su género. Un porcentaje que, en comparación, es mínimo entre los hombres (9%). Las razones son diversas e incluyen:

  • Un "techo de cristal": vinculado a las costumbres y la cultura en el lugar de trabajo, reduce las posibilidades de promoción de las mujeres.
  • Los estereotipos de género: tachan a la mujer en las disciplinas conocidas como STEM (acrónimo que, en inglés, aglutina ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de incompetente.
  • El llamado Club de los chicos: la tendencia a favorecer a un hombre para colaborar o formar parte de un proyecto.
  • La extendida creencia de que el desempeño de una mujer se ve afectado por el hecho de tener hijos. Esto es conocido como muro maternal.

Las campañas de campo, fundamentales en nuestra disciplina, son una de las actividades donde se manifiesta la falta de equidad. Las mujeres encuestadas declaraban haber sido excluidas o apartadas de las mediciones realizadas con embarcaciones menores. Muchas de las que sí participaban manifestaban haber experimentado prejuicios de género y acoso sexual.

Además, la encuesta tenía una serie de preguntas abiertas en las que se les pedía a los participantes que contaran sus experiencias acerca de la equidad de género.

"Como coautora del estudio, nunca podré olvidar el día que analizamos las respuestas. Los testimonios de ‘bullying’, abortos y acoso sexual eran sobrecogedores. La falta de equidad era constante, generalizada y en muchos casos, traumática"- Sarah Hamylton.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

The Conversation