Opinión · Otras miradas

La prostitución empodera sexualmente a la mujer y otros nueve mitos que intentan deslegitimar la teoría abolicionista

Puritanas, mojigatas, anti-sexo… Estos son algunos de los insultos que reciben las activistas abolicionistas. El movimiento se ve señalado por una serie de incógnitas que deslegitiman su teoría: el camino para conseguir el empoderamiento sexual de la mujer, cómo proteger a las mujeres en prostitución o la vinculación del sexo de pago con la trata de mujeres.

La disputa sobre la legalización del sindicato de prostitutas OTRAS puso una vez más sobre la mesa uno de los principales temas que amenaza al feminismo desde hace décadas: el limbo de la alegalidad en el que se encuentra la prostitución en España. Los partidos políticos no terminan de sentarse a debatir sobre esta problemática que atañe principalmente a las mujeres, en el tercer país con mayor demanda de sexo de pago en el mundo.

El Gobierno actual, que se declaró abiertamente abolicionista desde un primer momento, dio luz verde para la creación del sindicato, sin abrir un diálogo previo. Entonces el movimiento feminista reaccionó: se recaudaron más de 3.000 firmas contra su legalización. ¿Dónde estaban los principios de igualdad que predicaba el PSOE?

Tras el afamado “gol” que la ministra de Trabajo Magdalena Valerio aseguró que le habían metido y de la dimisión de la directora de Trabajo Concepción Pascual por firmar el BOE que autorizaba la creación de OTRAS, la Audiencia Nacional anuló los estatutos del presunto sindicato.

Entonces el movimiento pro-prostitución alzó su voz en contra del abolicionismo, en un eterno debate que acrecenta una brecha en el movimiento feminista: ¿La legalización de la prostitución favorece la igualdad o fomenta los ideales patriarcales? Desmontamos diez de los mitos que atacan a la teoría abolicionista, de la mano de voces expertas en feminismo.

  1. Las abolicionistas están en contra de las prostitutas.Este es probablemente el argumento más oído en contra del movimiento abolicionista: que lucha en contra de las mujeres que están en situación de prostitución. La periodista peruana Gabriela Wiener señaló en un artículo al colectivo abolicionista como el bando de los “anti-derechos” y tachó a sus defensoras de “malas compañeras”. Su título, ‘Nosotras y las otras’, ya evidenciaba por dónde iba su contenido.

Pero, ¿qué o quién provoca realmente esta división en el feminismo? ¿Las propias feministas? ¿El sistema al que están sujetas? “La culpa es de las  abolas”, titulaba la diputada por Podemos Beatriz Gimeno la réplica a Wiener en el mismo periódico. La política, cuyo partido aún no ha tomado una postura clara y definida respecto a la prostitución, aseguró tajantemente que el abolicionismo no divide a las mujeres en putas y santas; “eso lo hace muy bien el patriarcado”, sentenció. Gimeno insiste en la cooperación feminista: “Tenemos muchas cosas en común: todas queremos combatir el patriarcado y mejorar las condiciones de vida de las mujeres en prostitución”.

  1. Es sinónimo de puritanismo.Puritanas, mojigatas, anti-sexo… La mayoría de integrantes del movimiento abolicionista recibe este tipo de comentarios cada vez que alza su voz. “Incluso nos dicen que lo que nos pasa es queno hemos probado un buen polvo”, asegura una portavoz de la CIMTM, mientras varias activistas asienten. “Nosotras no estamos en contra de la liberación sexual de la mujer, estamos en contra de su cosificación”, insisten.

Prueba de esta cosificación es la situación de las mujeres en Ámsterdam, donde la prostitución está legalizada. El Gobierno modificó algunas reglas del denominado ‘Barrio Rojo’ por la exposición a la que están sometidas las mujeres y, además, hablaba de “respeto” hacia ellas.

  1. La prostitución empodera sexualmente a la mujer.Enlazada con la idea anterior, el origen se adentra en la educación sexual que recibimos en función de si nacemos hombre o mujer. Así lo explica la fundadora de ‘Space International’ Rachel Morán (Irlanda), asegurando que “no podemos hablar de prostitución sin hablar de sexo” e invita a reflexionar sobre esta industria: “Imaginemos que nos rodean con los brazos sin ninguna comprensión ni afecto. Una sonrisa es impulsada por el temor. Pero el sexo trata de reciprocidad; debe ser conmigo, no sobre mí”. Morán lo sabe de primera mano, fue víctima de explotación sexual y ahora utiliza su testimonio para concienciar a la sociedad.

“El abolicionismo es una revolución también en el terreno sexual”, reivindica la investigadora social Beatriz Ranea, quien asegura que “tenemos que romper la frontera simbólica que divide lo que conceptualizamos como violencia sexual dentro y fuera de la prostitución”. En esta misma línea, la filósofa feminista Ana de Miguel asegura que debido a nuestra educación, “una parte del feminismo está conectando con la idea hegemónica de que las mujeres están disponibles para dar placer sexual o gestar hijos para quien quiera”.

  1. El sistema abolicionista dejaría desprotegidas a las prostitutas. Suecia fue pionero en implantar el abolicionismo en su país, en el año 1999, y ahora se ha convertido en el modelo referente para este movimiento. Esta ley, que penaliza al demandante de prostitución yotorga asistencia a las mujeres para salir de la prostitución, va acompañada de patrones culturales para desalentar la demanda, según explica el embajador de Suecia en España Lars-Hjalmar Wide. “La norma envía una señal clara: comprar el cuerpo de otra persona para tu propio placer no es aceptable. Así ha cambiado la mentalidad de muchos ciudadanos estos años”, explica. Y añade que “el movimiento de mujeres ha sido crucial para este avance social”.

“Queremos derechos de verdad, acceso a viviendas, alternativas laborales, políticas públicas destinadas a la protección”, demanda Tiganus.

  1. La trata de mujeres y la prostitución deben analizarse por separado.El Parlamento Europeo indica que “la prostitución en la UE y en todo el mundo está directamente vinculada con la trata de mujeres y niñas. El 62% de las mujeres y niñas víctimas de trata sufren explotación sexual. (…) Laprostitución es un factor importante en el crimen organizado, sólo por detrás de la droga en cuanto a su alcance y a la cantidad de dinero que genera”.

En este informe, el Parlamento pide luchar contra este fenómeno: “Dado que la prostitución está dominada por el crimen organizado y funciona como un mercado en el que la demanda determina la oferta, las agencias encargadas de hacer cumplir la ley en la UE deben adoptar acciones firmes y adecuadas para perseguir a los delincuentes, al tiempo que protegen a las víctimas”. Asimismo, estima en unos 186.000 millones de dólares estadounidenses anuales en todo el mundo como beneficio de la prostitución.

  1. La trata de mujeres se reduce cuando se legaliza la prostitución.El país alemán ha rebatido este argumento tan defendido por el movimiento pro-prostitución. En Alemania, que legalizó la prostitución, denominado trabajo sexual, en el año 2002, se observó que aprobar esta ley dificultó el trabajo de persecución de los delitos de trata de seres humanos y de proxenetismo y la legislación no redujo estos delitos, según un informe del Parlamento Europeo.

Además, este país, junto a Holanda y Grecia, fueron señalados por la Naciones Unidas como unos de los principales países de destino de víctimas de trata y tráfico de seres humanos.

  1. Prostituirse es equiparable a limpiar baños.“No podemos equiparar la prostitución a cualquier otro trabajo, simplemente por la construcción cultural que tenemos del sexo”, asegura Gimeno. Uno de los argumentos más extendidos por el movimiento pro-prostitución es el de que puede que a algunas ‘trabajadoras’ no les guste su trabajo siempre, pero que “tampoco es agradable limpiar baños”. Junto a este paradigma cultural sobre el sexo, la doctora alemana Ingeborg Kraus añade las patologías que sufren las mujeres en prostitución: “Todas estas mujeres son sometidas a las reglas del capitalismo en su peor versión: se explotan sus cuerpos al máximo. Además, las situaciones de salud son catastróficas. Hablamos de envejecimiento precoz, infecciones urinarias crónicas…”. “Desde la perspectiva de la psicotraumatología, permitir que otros penetren tu organismo da lugar a autoculpa, mientras ellos sienten indiferencia y generan una concepción muy funcional de la penetración”, agrega Kraus.
  2. Es un problema de mujeres. “La prostitución tiene un fuerte componente diferencial de género porque los demandantes son mayoritariamente varones, un total de 99,7%”. Así lo señala un informe oficial sobre prostitución en 2007. La superviviente de trata estadounidense Autumn Burris insiste en que con la prostitución “se refuerza el dominio por parte de los hombres sobre las mujeres y, por tanto, la trata sexual”. Por tanto, los colectivos feministas abolicionistas insisten en atajar el problema a través de la educación, principalmente la sexual, basada en el respeto mutuo y en la autonomía sexual de ambos géneros.
  3. El estigma de la prostitución mata a las mujeres dentro de ella.“El hombre mata, no el estigma de la prostituta”, señala Julie Bindel (Reino Unido), periodista e investigadora. La plataforma feminista Feminicidio.net, que contabiliza los asesinatos machistas en España, estima que 44 mujeres en situación de prostitución han sido asesinadas desde el año 2010 hasta la actualidad. Así, la socióloga Rosa Cobo denomina a los demandantes de prostitución los “nuevos bárbaros del patriarcado”, porque, explica, “ejecutan o apoyan una violencia explícita y brutal contra las mujeres”. “Cometen femicidios atroces, con saña, con odio. El cuerpo de la mujer prostituida es el campo de batalla donde los hombres cometen la violencia contra todas”, añade Tiganus. La activista de Feminicidio.net insiste en que el estigma se combate encontrándonos entre nosotras, las feministas, y no “repartiendo carnets de puta”.
  4. Legalizar el trabajo sexual sería un gran paso hacia la igualdad.“Ni nosotras somos Vivian Ward, ni ellos son Richard Gere en ‘Pretty Woman’”, sentencia Tiganus. “La prostitución es una herida de género, y no sólo destruye la vida de las mujeres en prostitución; lo hace con todas y con cualquier oportunidad de crear igualdad entre hombres y mujeres”, añade.

El informe del Parlamento Europeo antes mencionado añade en su punto 12 que la prostitución “tiene un impacto en la violencia contra las mujeres en general, (…) ya que los hombres que pagan por sexo tienen una imagen degradante de la mujer”. Así lo secunda Rosa Cobo: “Se inculca la creencia de que los hombres tienen una sexualidad irrefrenable, que sólo puede satisfacerse a través de la prostitución, y así se despolitiza y se cree que se basa en una relación de igualdad”.

Las feministas insisten en que este es el principal paso para llegar a la igualdad: “Hablar de feminismo con las mujeres en prostitución para que puedan encajar su experiencia vital dentro de un contexto político, para que accedan a tomar decisiones y eliminar la culpa y la vergüenza”. Muchas de ellas trabajan en programas para el empoderamiento y la seguridad de las mujeres, aunque demandan también la actuación de la clase política: “Muchos políticos escuchan los debates feministas pero no actúan”, reclama Wide.

“Si nosotras hemos sobrevivido a la prostitución y tenemos el valor de contar nuestra experiencia por el feminismo, la sociedad y la clase política tienen que enfrentarse, mirarnos a la cara y sentir nuestra historia, para poder actuar”, concluye Tiganus.