Opinión · Otras miradas

Contra el miedo, Madrid en Pie

Álvaro Aguilera

Secretario General del Partido Comunista de Madrid, y Responsable de Relaciones Políticas de Izquierda Unida Madrid

El otro día me dijo un amigo que sería un fracaso tener tres listas a la izquierda del PSOE. Bajé la cara avergonzado y me empujó el mentón hacia arriba hasta que encontré sus ojos. Luego me miró unos segundos y me dio una palmada en el hombro. Después dijo con mucha firmeza que la pelota no estaba en el tejado de Izquierda Unida, que no se podía hacer más y que era a otros, a Podemos, a los que les tocaba mover ficha. También me dijo que si no se podía, no se podía, y que quizá lo mejor fuera copiar a la derecha y dividir el voto para no dejar a nadie en la abstención.

Estoy de acuerdo con mi amigo en todo menos en lo último. Puede que él tuviera razón, no lo sé, pero yo preferiría una candidatura unitaria lo más amplia posible.

Ahora bien, tendría que ser una candidatura solvente, volcada sobre las necesidades materiales de la ciudadanía madrileña y no sobre conceptos abstractos. Una candidatura dispuesta a llegar más lejos que nadie y hecha para dar la voz a la gente jodida, a la que sufre este sistema con empleos precarios, paro y pobreza. Esa gente a la que le cuesta llegar a fin de mes (tres de cada cuatro, según las últimas encuestas), que tiene dificultades para pagar la luz en invierno o que sale dos horas antes de su casa para ir al curro o la oficina del paro porque el transporte público ha sido abandonado por los chorizos que nos desgobiernan.

Eso es lo que yo quisiera y para lo que he contribuido con mi granito de arena a levantar la alternativa Madrid en Pie, en la que IU estará más que presente. El pasado domingo quinientos activistas fundaron ese espacio en Madrid en una asamblea llena de fuerza y ganas de luchar.

Si hay una organización en esta región que ha demostrado estar por la unidad de la izquierda, esa ha sido la nueva IU (y el PCE). Estuvimos en Ahora Madrid hace cuatro años, conformamos y vertebramos cientos de candidaturas de unidad popular, fuimos capaces de poner a disposición del cambio y la transformación todo nuestro capital militante, nuestra estructura y nuestras energías. Sólo había una condición: abrir las ventanas de la casa a través de la participación activa de miles de activistas y personas. Así nacieron cientos de candidaturas cuyo programa, campaña y listas se integraron amplísimos sectores populares de izquierda.

Las primarias y el programa participado fueron un elemento agregador, que demostró que era posible la confluencia sin el tortuoso culebrón de los pactos de despacho (lástima que en las generales no haya dado tiempo). No puedo evitar recordar cuando el mismo Pablo Iglesias retaba a Cayo Lara y a IU (con razón) a hacer unas primarias para las elecciones europeas de hace cinco años. La dirección de entonces de IU desoyó ese reto y se equivocó. Espero que Isabel Serra (que siempre ha apoyado las primarias) y su equipo recapaciten y escuchen ahora la llamada de IU-Madrid en Pie. Espero de verdad que no se equivoquen igual que nos equivocamos nosotros.

Porque para quienes defendemos la opción de Madrid en Pie esto no es un problema de sillones; como si se quedan todos después de que la gente hable.

Se trata más bien de construir un proceso de igual a igual sin imposiciones, respetando a la militancia, a la historia, la dignidad y la opinión de sus partes. Y al programa como elemento clave de cualquier proceso de unidad.

Después de lo ocurrido en los últimos meses, la solución no puede pasar por que la dirección de Podemos ofrezca lentejas a las bases y votantes de Izquierda Unida. Eso no es querer la unidad, eso es querer la absorción. Y sobre eso vamos a tener que votar militantes y simpatizantes en el próximo referéndum de IU Madrid: entre un proyecto ilusionante, vivo y con capacidad de trasformación -el de IU-Madrid en Pie- y las lentejas de toda la vida -una oferta de Podemos impuesta, que no ilusiona ni convence a nadie, pero que se interpreta como la opción menos mala por algunos y que ni siquiera habla del programa o de política-. Evidentemente yo elijo la primera, igual que la mayoría de las militantes de IU con las que he hablado e igual que el PCE de Madrid por un 95% tras debate de sus núcleos.

Todo el mundo sabe que vivimos en la sociedad del miedo; y al miedo se invoca y se invocará constantemente en este referéndum para asustar a la militancia y a los simpatizantes. Terror a no tener representantes. A perder recursos. A desaparecer.

Algunos lo llamarán responsabilidad pero sólo será eso: simple y puro miedo para domarnos y domesticarnos.

También habrá algo de falta de confianza en nuestra organización, en la clase trabajadora y en una propuesta de transformación real frente a la cosmética del resto.

El poder lo sabe, no le vale sólo con tenernos precarios, parados o sin más vida que la que dedicamos a trabajar; para tenerlo todo controlado necesita robarnos la esperanza en que se pueden hacer las cosas de otra manera, y eso no se lo podemos permitir.

Nosotras, la personas de Izquierda Unida, no queremos estar permanentemente presas de esa lacra ni dentro ni fuera de la organización. Nos rebelamos frente a eso porque es la hora de ser valientes y audaces.

Por eso queremos un Madrid en Pie, por eso vamos a votar por un programa de transformación social y un proceso que pueda acabar de verdad con la alianza de las derechas, tal y como nos enseñaron las huelgas generales, las movilizaciones de pensionistas, el movimiento feminista o la juventud que se alza contra la precariedad y el cambio climático.

Nos hemos cansado de vivir paralizadas por el miedo. Nos hemos cansado de bajar la cabeza frente a todo el mundo. ¡Arriba las que luchan!