Otras miradas

No habrá patria que nos pueda salvar

Diana López Varela

Periodista

Acostarse por la noche y levantarse por la mañana sin haber percibido que en breve lapso de tiempo entre la salida y la puesta de sol alguna especie de invertebrado habrá desaparecido para siempre de la faz de la tierra. Que entre el sueño y la vigilia la temperatura del planeta se habrá incrementado unas milésimas, suficientes para que el nivel del mar haya subido varios milímetros mientras los indicadores de polución se sitúan a niveles todavía más tóxicos. Esa mañana, cuando usted se levante y se tome su café -caído de una de esas plastificadas, higiénicas y coloridas cápsulas individuales - ningún informativo le dirá con la crudeza que merece que la especie humana ha contribuido a la sexta extinción masiva de seres vivos del planeta y que usted mismo, nosotros mismos, nos estamos cocinando a fuego lento con el objetivo de quedarnos en una anécdota que algún día parasitó este planeta con la furia de una metástasis. Mientras comprueba aliviado que puede ahorrarse unos eurillos en las vacaciones de octubre gracias a estas cinco semanas extra de verano que el cambio climático nos ha regalado, Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años que se postula como candidata al Nobel de la Paz, llora en el parlamento europeo. Y a la vez que Ana Rosa, Griso y Ferreras agitan los ánimos con banderas nacionalistas y discursos patrióticos, miles de adolescentes que todavía no pueden votar salen cada viernes a las calles para exigirnos que les devolvamos su presente robado y les evitemos un futuro aterrador. La emergencia climática nos recuerda que la esta legislatura será clave para definir las condiciones de vida de las próximas generaciones, pero en los debates electorales previos a las elecciones generales los partidos no explicaron ni una línea sobre su programa en cuanto a cambio climático. Les queda la oportunidad de demostrarlo en las municipales, autonómicas y europeas.

Hablo con Florent Marcellesi (Angers, Francia, 1979), este ingeniero de caminos, canales y puertos por la Universidad de Lyon, urbanista por el Instituto de Ciencias Políticas de París, y miembro fundador de la Plataforma por una Vivienda Digna de Euskadi es Eurodipitado de Equo en el grupo VERDES/ALE. "Han sido negligentes tanto los medios como los principales partidos en liza. Es irresponsable y grave que el cambio climático, como mayor reto de la humanidad en el siglo XXI, haya quedado fuera de los dos debates electorales. Inspirémonos mejor en países como Bélgica, Alemania o Finlandia, donde la emergencia climática es un tema prioritario de las campañas electorales y hasta son motivos para que dimitan ministros. Ahora bien, partidos y medios tienen una segunda oportunidad en España para la campaña del 26M. No más excusas."

Conviene resaltar que no a todos los partidos les importa lo mismo el futuro de las próximas generaciones. En sus programas electorales, tanto Ciudadanos, como PP y Vox ponían el foco en la competitividad de la economía española con planes muy poco ambiciosos respecto a la descarbonización. Después de ocho años en el gobierno, el Partido Popular fue incapaz de implementar una ley de Cambio Climático, pese a las advertencias de la Unión Europea y a sus múltiples y fallidas promesas. Florent denuncia la "factura" que nos ha pasado la contrarreforma ambiental de Rajoy. "De vanguardia en las energías renovables, hemos pasado a ser la oveja negra que arruina a los pequeños inversores en energías limpias." El PSOE, en el gobierno desde el año 2018, sí aprobó un anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE) con el objetivo de lograr la sostenibilidad medioambiental y acelerar la transición ecológica. Esta normativa orienta la descarbonización de la economía de manera gradual siguiendo el compromiso con la Unión Europea: reducir las emisiones en un 20% para 2030 y en un 90% para el año 2050. El PSOE cumple pero no es ambicioso. La ley parece más un conglomerado de buenas intenciones sin un calendario contundente de acción inmediata como piden los científicos. Marcellesi advierte de que estos compromisos no son suficientes. "Con el paquete de energía y clima de la UE, que el nuevo gobierno español ha apoyado, vamos por buen camino pero necesitamos mucha más ambición e ir más rápido para llegar a tiempo y cumplir con el Acuerdo Climático de París. Solo nos quedan 10 años según los científicos para lograrlo."

Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO y en el grupo de Los Verdes/ALE
Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO y en el grupo de Los Verdes/ALE

Para el eurodiputado "es imperioso aprobar ya una Ley de Cambio Climático, más ambiciosa que el anteproyecto actual, que establezca la vía para reducir más de un 55% nuestras emisiones de CO2 antes de 2030 y acciones concretas en tres sectores fundamentales: la energía, el transporte y la agricultura." Unidas Podemos es el único partido que lleva en su programa la reducción de la producción energética basada en combustibles fósiles a la mitad en lo próximos 10 años, una reducción de emisiones de CO2 del 35% en 2030 respecto a 1990 y del 95% para 2050, junto con el cierre de las centrales de carbón antes de 2025, las nucleares para 2024, el fin del el fracking y la adquisición de electricidad 100% renovable.

Para el eurodiputado ecologista además del cierre de las centrales de carbón y nucleares para el año 2025, necesitamos un sistema eléctrico 100% renovable para 2030, pero el cambio necesario le da la vuelta al modelo de sociedad. "Antes de esta fecha, España tendría que haber abandonado también los coches con motor de combustión y reducido el tráfico aéreo. Y ninguna meta climática será posible sin evolucionar de forma sistémica hacia un modelo agroecológico y una alimentación saludable que ponga el clima en el centro." Confiemos en que las  puertas giratorias de la industria eléctrica que han absorbido a varios cargos del Partido Socialista no atasquen sus compromisos climáticos.

Con la actual reducción de emisiones la temperatura global podría aumentar no 2 –techo máximo acordado en la Cumbre del Clima de París en 2016-, sino hasta 3 ó 4 grados respecto a los niveles preindustriales, con consecuencias catastróficas difíciles de imaginar. España, y especialmente la cuenca mediterránea, es uno de los lugares más vulnerables del viejo continente. Estados Unidos, responsable del 14% de las emisiones de los gases de efecto invernadero a nivel mundial, abandonó el Acuerdo de París después de las elecciones generales de 2017. No se confundan, Donald Trump no tiene nada de negacionista, solo es un millonario miserable y ególatra dispuesto a abandonar el barco el primero en cuanto le confirmen que la vida es posible en algún punto remoto de la galaxia. El propio Stephen Hawking dijo antes de su muerte que el presidente americano había condenado a nuestro planeta y aseguró que la Tierra se convertirá en un infierno con temperaturas similares a Venus en solo 200 años. El resto, los negacionistas climáticos reales, solo son ciudadanos desinformados.

La emergencia climática ni siquiera se le escapa al Papa Francisco, cuya última encíclica, publicada en junio de 2015, dedicó al clima y al medio ambiente pidiendo a los 1.200 millones de católicos del mundo que se uniesen para luchar activamente contra el calentamiento global. El Papa hacía referencia al consenso científico existente en este respecto y a la obligación moral de los seres humanos de cuidar la casa común de todos. El Papa citaba a San Francisco de Asís, de quien tomó su nombre, y que consideraba hermanos a los elementos y a todas las criaturas del mundo. El fundador de la Orden Franciscana llamaba hermana al agua, hermano al sol, hermanos a todos los animales y a todas las plantas, de las que no se sentía por encima.

Durante la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial de 2019 la estudiante Greta Thunberg habló y asustó. "El cambio climático es el desafío más grande y complejo que ha enfrentado el homo sapiens. La solución, sin embargo, es muy simple, que incluso un niño pequeño podría entender. Tenemos que detener nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (...) O bien, evitamos que las T° aumenten sobre los 1,5 °C o no lo hacemos. O evitamos la reacción en cadena de los ecosistemas que se deshacen o no lo hacemos. O elegimos continuar como civilización o no. Los adultos dicen: Tenemos que dar esperanzas a la próxima generación. Pero no quiero tu esperanza, ni quiero que la tengas. Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes (...) Quiero que actúes como si tu casa estuviera en llamas, porque eso es lo que está pasando."

El progreso entendido como la acumulación incesante de capital y de bienes materiales nos ha llevado al borde del colapso como especie. La generación de padres de las que ahora tenemos 30 ó 40 años fueron víctimas de un capitalismo voraz que los estafó con la ilusión de darnos todo lo que ellos no habían podido tener, aún a costa del medio ambiente y de nuestra propia salud. Este modelo debe terminar. Nos toca darles a nuestros hijos lo que nosotras sí pudimos tener: mariquitas, saltamontes, grillos y abejas, helechos, orquídeas y carballos. Aire limpio. Tenemos que desaprender, renunciar, enseñarles a los que vienen detrás y recordarnos a nosotros mismos, que seguimos siendo hermanos del agua, del sol, de todos los animales y de las plantas sin los que la vida es, literalmente, imposible. Florent Marcellesi me recuerda la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros. "No heredamos la tierra de nuestros antepasados sino que la tomamos prestada de nuestros hijos. Les debemos poder mirarles a los ojos sabiendo que hemos hecho todo lo posible para que así fuese." Este año EQUO se quedará fuera de las elecciones europeas, así que toca leerse con lupa los programas electorales de todos los partidos para que la política ecológica sea decisiva en el futuro de Europa, de España y de cada uno de nuestras localidades. Nuestra casa está en llamas y no habrá patria, bandera, escudo, ni reducción de impuestos que nos pueda salvar.