Opinion · Otras miradas

La sanidad pública no se vende

La noticia de los últimos días, en materia de sanidad madrileña, y más allá de las propuestas electorales, la ha acaparado el interés de la empresa privada por el continuismo de un gobierno de derechas en la Comunidad de Madrid. Y es que el consejero delegado de Fresenius, Stephan Sturm, le preguntaron la semana pasada, en una conferencia con analistas  por el posible impacto de la actual “situación política” en España. El alemán dijo haber seguido las elecciones generales con interés, pero reconoció que las madrileñas son las que más le interesan. Y no es de extrañar este sincero comentario porque es en Madrid donde gestiona cuatro hospitales del sistema sanitario público.

Para entender un poco mejor los intereses de este empresario alemán por nuestra política autonómica es necesario saber que la Fundación Jiménez Díaz pertenece al grupo Quirónsalud, la antigua Capio, que fue comprada en 2017 por 5.760 millones de euros por el gigante alemán Fresenius, este gran grupo europeo de sanidad privada.

Esta noticia sobre los intereses partidistas de la empresa privada sanitaria se entiende aún mejor sabiendo además que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado el gasto de más de 193 millones de euros para pagar la actividad asistencial que asume la Fundación Jiménez Díaz (Quirón). El actual presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, lo ha hecho por la puerta de atrás, y más concretamente por la puerta de la caja del dinero de los madrileños.

Una manifestación en defensa de la sanidad pública en Madrid . EFE
Una manifestación en defensa de la sanidad pública en Madrid . EFE

Este gasto supone 53 millones más que el año anterior, es decir, un 38% más. Los madrileños estamos pagando ahora 42 veces más que en 2014. Salen las cuentas y el aumento de beneficios de la empresa privada, que se frota abiertamente las manos con los posibles resultados de las elecciones autonómicas.

Por ello, no es de extrañar entonces que  esté apoyando abiertamente un gobierno de derechas en la Comunidad. El gigante de la privatización española, ya ha dicho que el continuismo del gobierno de la Comunidad de Madrid en manos del PP y aliados supondría “un efecto significativo” para su negocio.

Llegados a este punto ¿se imaginan ustedes al director de un Hospital Público mostrando sus intereses partidistas?

En cualquier caso, aplaudo la sinceridad del dueño de Fresenius. Aplaudo la sinceridad de los poderes económicos que suben sus beneficios a costa de nuestra salud y de nuestro dinero. Más que nada porque si nuestro dinero está indirectamente en sus manos, qué menos que saber cuáles son sus intereses políticos. A Fresenius, dueña de Quirónsalud le honra hablar con claridad sobre sus preferencias políticas, porque son precisamente esas preferencias las que les llenan los bolsillos, mientras vacían los nuestros.

Algunos pensarán que todo funciona mejor porque la sanidad es concertada o privatizada. Y es que de cara a la galería puede parecer que existe una mejora en su calidad, con esa apariencia de hospital cuidado –en el caso de la Jiménez Díaz-, pero lo que hay detrás es el expolio de millones de euros en manos privadas sin que podamos saber exactamente dónde se destina ese gasto. Lo cierto es que a la Comunidad de Madrid le cuesta hasta seis veces más el mismo tratamiento en un hospital concertado que en uno público. Y ahí podemos hacer una idea de dónde va a parar nuestro dinero.

Porque la realidad es que la privatización de la sanidad nos sale cara. La asistencia sanitaria en un hospital concertado le cuesta a las arcas de la Comunidad de Madrid hasta seis veces más que en uno público.

El Observatorio Madrileño de Salud de 2017 concluyó que diez años después de la apertura de once hospitales nuevos, hay 300 camas hospitalarias menos, más de 6.000 profesionales sanitarios menos y grandes sobrecostes en los tres modelos de privatización respecto al coste de la gestión totalmente pública. No es necesario ser doctorada en Harvard para comprobar que no salen las cuentas. En lugar de haber una mejora en la asistencia sanitaria, cada vez es peor, y las cuentas no salen.

“Si no ha mejorado la calidad asistencial y ni han disminuido las listas de espera, ¿cuál ha sido el objetivo de este cambio de gestión?”, se preguntaba el portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública en 2017 en este artículo de Jairo Vargas.

Ya en Andalucía estamos viendo cómo la alianza de las tres derechas está haciendo de las suyas en materia de sanidad. Tal y como contaba en este texto, la primera medida ha sido un trasvase directo de 15 millones de euros a la privada; un 60% del presupuesto de un plan para atender al 30% de pacientes.

Votar al Partido Popular en la Comunidad de Madrid supone votar a los intereses de unos pocos en detrimento de lo que perdemos unas muchas. Los datos, los números hablan por sí solos, y eso va mucho más allá de la ideología y del interés personal, pero juzguen ustedes mismos.