Opinion · Otras miradas

Tiempos (re)modernos (7): Cómo conocí a vuestro CEO

Qué decir del presidente. De padre holandés, cuarentaipocos, alto, de los de corbata y deportivas. Capitanea una corporación enorme, con varios edificios por toda España y que acaba de ser comprada por otra corporación aún más grande. Pertenece a una familia cuyo apellido te sonará. Cuando preguntas, dicen “sí, sí, Malthe, si coge el ascensor”; algo similar a lo del campechanismo del emérito. “Si te parece viene en helicóptero y entra por la ventana de su despacho haciendo rápel”, pienso. De primeras no parecía muy accesible. Empecé por Recursos Humanos: “Por cierto, ¿tú no sabrás cómo solicitar una entrevista con Malthe Hansen?”. La chica de Personal me miró raro. “No sé, la verdad es que es una pregunta un poco extraña”. Probablemente le faltó tiempo para reírse con sus compañeros. Después de ese primer fracaso, subí hasta la última planta del edificio y bajé piso a piso para fijarme en los carteles e intentar adivinar cuál sería su oficina. Como he visto Armas de mujer, estaba segura de que a mayor rango, más elevado ha de estar el despacho. No salí de dudas. Sabiendo que el señor iba en ascensor, lo de quedarme al lado de los mismos hasta que pasara y proponerle la entrevista era infalible. Al final pensé que quizás resultaría un poco tenso abordar de ese modo a un desconocido, que además es mi jefe. Me quedaban dos posibilidades. En primer lugar, acceder al correo electrónico del Sr. Hansen a través del registro interno de la empresa, lo que seguramente sería una vulneración de la ley de protección de datos. Y luego estaba LinkedIn.

Hola, Malthe:
[…]
He escrito una serie de artículos para Público

Si hubiera dicho que he escrito algo que no iba a publicarse, seguramente no me habría ni contestado. O quizás sí, porque va en ascensor, quién sabe.
Me encantaría que los leyeras y me dieras tu opinión, así podríamos lanzar el mensaje de que la gente se puede entender hablando aunque sostengan opiniones diferentes. No te preocupes porque todo se va a grabar así que podrás asegurarte de que no se cuelen distorsiones de la conversación. Te presentaré como a una anciana vietnamita si quieres y no se reconocerá la empresa ni nada de lo que hablemos.

Contestó enseguida. (Enviaría desde aquí un saludito al departamento de Recursos Humanos, pero como ante todo tengo buen ganar no lo hago). Le facilité la serie que, de acuerdo con algunos compañeros, era una buena metáfora de shitting where you eat [defecar donde comes]. Reconozco que hay que tener categoría para, siendo el presidente, leerse las piezas y aceptar la entrevista. Las cosas como son. Sólo por el hecho de que se diera esta situación, él y yo tomando un café, me tengo que retractar en un par de afirmaciones realizadas con anterioridad: cierta cita cogida de Gabino en Amanece que no es poco y una mención a su accesibilidad.  Quedamos en un bar cercano a la oficina pero lo suficientemente lejos como para no toparme con compañeros. Me acerqué un día antes al lugar para echar un vistazo a los precios.

Empiezo preguntando si le suena el bar que está a la vuelta de la esquina, donde se reúne gran parte de sus trabajadores.

  • ¿Sabes qué es el Nombre del Bar?
  • ¿Nombre del Bar? Mmm…. No. Sí. No, no sé lo que es.
  • Es el bar de la esquina, donde queda todo el mundo.
  • Sí, sí, perdona, me sonaba. Sí, he ido una vez.
  • ¿Te has ido de farra con tus agentes?
  • He ido una vez. Me encuentro con los agentes en la cantina. Como casi todos los días allí. Pero al Nombre del Bar he ido solo en una ocasión. No me entusiasma ir a sitios con mucha gente, mucho ruido, […] pero esto también me pasa con amigos, ¿eh?

Es cercano, como cuando dice que le gustan los gin tonics o que es pro tortilla con cebolla (un gringo muy bien avenido), pero no deja de ser ejecutivo de alto rango. Capitalista confeso, tiene ese talante tan dialogante y europeísta de los liberales en lo económico, pero que pueden llegar a mantener posturas progresistas en cuestiones de carácter social.

  • ¿Qué opinas del capitalismo?
  • Opino que el capitalismo, como la democracia, es de los mejores sistemas, ¿no?
  • ¿Hay alguno mejor?
  • No, creo que es muy buen sistema descontados todos los demás, que son malísimos. Creo que se ha hecho un gran esfuerzo durante muchos años para mejorarlo, protegiendo a la gente, dando salud, educación, ofreciendo las mismas oportunidades a todo el mundo. Cuando eso se pierde, hay algo que está fallando en el sistema. Y eso se está perdiendo. Creo que la lucha entre izquierda y derecha ya no da más de sí en la forma en la que se plantea. Creo que la izquierda se ha olvidado de lo que verdaderamente era importante. No ha hecho los deberes como los tenía que hacer y ha tratado derechos importantes, de colectivos muy importantes, pero que no representan a Muchísima gente se ha sentido abandonada y se ha quedado con un qué hay de lo mío, no puedo llegar, no puedo llevar a mis hijos al colegio, no puedo pagar el menú de mediodía de mis hijos, no tengo guardería gratuita…
  • ¿Desde hace cuánto?
  • Desde hace 10 o 15 años, creo que el 15-M vino un poco para sacar afuera lo que está pasando. No se han tomado las medidas suficientes para ir mejor. Me parece que el capitalismo, la globalización la digitalización… son buenos, dan muchísimas oportunidades. Pero se tienen que saber gestionar.
  • ¿Hiciste huelga el 8M?
  • Huelga no habría hecho [tampoco se convocó a los hombres], pero me supo fatal no poder ir a la manifestación.
  • ¿Quizás huelga a la japonesa como Cifuentes?
  • No, jajaja. Creo que estaba en China.

Se me antoja élite sin la gomina y pelo en pecho tan mariocondera a la que nos vienen acostumbrando desde sectores del PP e hijos. Liberalismo intelectual y dialogante. En ningún momento se elevó el tono de la conversación y eso que iba mentalizada. De hecho, se desarrolló dentro de la cordialidad más absoluta. Respondió a todo y más.  “¿Cuánto cobras?”. “Una cantidad razonable. Te diré: en el ranking de lo que cobran los CEOs o presidentes de compañías con un volumen como el nuestro, bastante por debajo.” “¿Menos de 10.000 al mes?”, insistí.  “Más o menos”.  Camaradería no es la palabra, quizás predisposición a no vetar preguntas o a participar.

  • ¿Alguien ha hecho alguna vez un chiste sobre el hecho de que al CEO hay que llamarle Sr. Darn?
  • Jajaja, ¿perdona?
  • Os habéis dado cuenta de que se llama Dan Darn.
  • Sí, hombre.
  • Jamás se ha hecho ningún chiste.
  • De verdad.
  • De verdad, de verdad. Nunca he oído. Bueno, quizá a mí no me ha llegado. A mí me parece que a veces los padres, ¿no? Se equivocan.
  • Dan, Darn.
  • Sí, a veces los padres podrían cuidar un poco los nombres… Bueno, ayer estaba poniendo una lista de nombres y había un señor que se llamaba Joan Joan.

Intercala de vez en cuando palabras en inglés, porque se siente más cómodo, y se perciben las vocales abiertas típicas de aquel que está acostumbrado a hablar en catalán. Aprovecho este deje para meter cizaña, pero no suelta prenda.

  • ¿Ves Polonia? [A.K.A. hablemos de Cataluña]
  • No, […] no veo la televisión. Me gustaba el personaje que hacía de Pasqual Maragall, me hacía gracia. No me gusta de Polonia el reírse de todo y criticarlo todo. Me parece que está muy bien la libertad de expresión, pero me parece que la política es importante, la democracia es importante y que no todo es motivo de risa. Aquí hubo mucha gente luchando para que tuviéramos libertades y para que tuviéramos una democracia y reírse de todo no me parece que esté bien.

Hay multitud de información publicada sobre él. “El Político de Turno de Izquierdas te propuso para presidir un evento de finanzas el año pasado, apareció en muchos medios, ¿significa que tenéis alguna relación personal o política?”. “Le conozco poco, le respeto como persona y como profesional. No quiere decir que me guste todo lo que haga. Pero le respeto enormemente. Dije que no en un primer momento porque no tenía tiempo. Luego la situación de La Gran Subcontrata cambió y entonces sí que podía asumir la presidencia y así se lo hice saber. El cargo todavía estaba libre, él me apoyó pero otros organismos no estuvieron de acuerdo”.

A junio de 2019 cuenta con un currículum que justifica su rango en La Gran Subcontrata. Si ha tenido más o menos contactos para acceder aquí o allá, o facilidades para estudiar esto o aquello es un tema donde no entro. “¿En qué medida apellidarte Malthe ha facilitado tu carrera?” “En muy poco […] tampoco tengo que demostrar nada, pero mucha gente ha pensado Claro, ha montado una empresa porque es de familia. La he montado con crédito y con los ahorros que tenía de mi trabajo y con nada más. Mis padres fueron tremendamente generosos con los estudios, siempre nos pagaron todo lo que necesitábamos y nunca preguntaron. Pero nada más. Me parece muy sabio y yo hago lo mismo con mis hijos. El otro día mismo, en un periódico nacional me preguntaron sobre las elecciones en la cámara, ¿no? Preguntaban a otros presidentes: presidente de no sé qué, presidente de no sé cuántos y cuando hablaban de mí decían presidente y nieto de Malthe. Mi hermano me dijo pero qué pesaos que son, ¿no?”. Intento continuar con lo de si se nace o se hace. “¿El peor trabajo que has tenido?”. “Jajaja. Trabajé de camarero y me pareció el más duro. No el peor.  Fue durante un año en Nueva York y trabajaba los viernes y sábados. Lo pasaba bien, pero era agotador”.

Tras las preguntas de perfil, encaminadas más que nada a tantear los ánimos, hablamos largo y tendido sobre el modelo de negocio de los contact centers.