Opinion · Otras miradas

Manifestación contra el racismo: por qué marchamos el 17-N

Imagen de la manifestación antirracista en Madrid, en noviembre de 2017. E.P.
Imagen de la manifestación antirracista en Madrid, en noviembre de 2017. E.P.

Por tercer año consecutivo, nosotras, las comunidades afrodescendientes, africanas, moras/ musulmanas, gitanas, latinoamericanas, caribeñas y asiáticas, las personas refugiadas, las sin papeles, las trans, las sexo-género disidentes, nos unimos para denunciar el racismo institucional y social en una gran manifestación antirracista este 17 de noviembre.

Desde las dos últimas manifestaciones contra el racismo, organizadas y lideradas por nosotrxs en 2017 y 2018, decimos, con rotundidad, que nada ha cambiado. 

La ley de extranjería racista sigue condicionando nuestra vida, se siguen vulnerando derechos en la frontera sur y en los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE), se nos niega la asistencia sanitaria, se nos realizan identificaciones por perfil étnico-racial, se nos expulsa de los CIE en vuelos de deportación a países que ni siquiera conocemos y vivimos una continua violencia racista en la red de transporte público, en la escuela, universidades, en nuestros lugares de trabajo y en la calle.

Denunciamos este racismo institucional y social, un racismo que surge como sistema que estructura el mundo a partir de 1492 con la invasión de Colón a las Américas, y que sigue presente a día de hoy mediante la colonialidad del poder, del ser y del saber, a través de las cuales se pretende seguir inferiorizando nuestros conocimientos, nuestra estética y nuestra cultura.

Denunciamos también el capitalismo opresor y las políticas racistas de una Europa que expolia las riquezas de nuestros países y nos deja morir por millones en el Mediterráneo.

Estamos hartas de esta deshumanización. Hartas de que nos exijan las mismas obligaciones que a las personas autóctonas pero que nos nieguen los derechos que a ellas les respetan. Estamos hartas de los partidos políticos que nos criminalizan para construir su discurso de odio y de la izquierda que utiliza nuestra imagen y nuestra lucha en beneficio de su discurso “progre”.

Por todas estas razones saldremos a las calles nuevamente el próximo 17 de noviembre. Pondremos nuestras memorias antirracistas frente a su amnesia racista y colonial, la vida frente a sus políticas de muerte. Ocupamos las calles y nos organizamos para reivindicarnos como sujetos políticos que aman profundamente sus orígenes.

En estas fechas, nuestra memoria antirracista nos hace recordar a nuestros hermanxs Mame Mbaye, Mohamed Bouderbala, Manuel Fernández y Lucrecia Pérez. A esos nombres tenemos que añadir este año, con mucho pesar, a Eleazar García Hernández, asesinado por las fuerzas de seguridad cuando regresaba de ver un partido de futbol; a Maroune Abouobaida, muerto en el CIE de Zapadores; a Ilias Tahiri, de 18 años, inmovilizado y asfixiado bajo el peso de seis agentes de seguridad en un centro de menores no acompañados de Almería; y a Paloma Barreto, mujer brasileña transexual y trabajadora sexual, asesinada en Avilés.

Por todos ellxs, por nosotrxs y por los que vendrán, invitamos a todas las organizaciones, colectivos y personas a sumarse a esta gran manifestación contra el racismo.

¡Vamos a celebrar colectivamente nuestra lucha!

¡Vamos a celebrar que somos vida y resistencia!