Otras miradas

Donald Trump, un peligro para la humanidad, pero no el único

José Luis Úriz Iglesias

Ex parlamentario y concejal de PSN-PSOE

El presidente de EEUU, Donald Trump, posa desde uno de los balcones de la Casa Blanca, tras regresar de su hospitalización por haber sido infectado por la covid-19. REUTERS/Erin Scott/
El presidente de EEUU, Donald Trump, posa desde uno de los balcones de la Casa Blanca, tras regresar de su hospitalización por haber sido infectado por la covid-19. REUTERS/Erin Scott/

La covid-19 (Coronavirus enfermedad 2019) había atrapado anteriormente a dos famosos mandatarios negacionistas, Boris Johnson y Jair Bolsonaro, con resultado dispar ya que el primero tras su enfermedad "vio las orejas al lobo" y se pasó al bando de los sensatos y responsables. No así el segundo que continúa su insensata cruzada negacionista sumiendo a Brasil en un absoluto descontrol.

Ahora le ha tocado a Donald Trump caer en las garras del "bicho". La pregunta era, si como el mandatario británico caería del caballo y volvería a la senda de la sensatez que jamás debió abandonar, o si por el contrario seguiría la que continúa trazando el brasileño.

Cuando ocurrió se pensó que esta circunstancia podría ser clave en el devenir de la pandemia, allí en EE.UU. y en el resto del planeta. Lamentablemente no ha sido así.

Los negacionistas suponen un aliado perfecto para el virus y si además son tan poderosos como estos tres la cuestión se agrava más si cabe.

Porque necesitamos gentes que escuchen a los expertos. Si esta caída del todopoderoso Trump le hubiera servido para darse cuenta, de que su mejor experto Anthony Fauci es el guía que debe seguir, nos habría ido mejor a toda la humanidad.

Veremos en los próximos días si sus condiciones de alto riesgo, edad (tiene 74 años), obesidad y alguna enfermedad que mantienen en secreto como la hipertensión, le permiten eludir un riesgo mayor.

Todo ha sido secretismo alrededor de su ingreso y el estado actual de su salud, aunque algunos rumores apuntan que ha empeorado las últimas horas, por más que su campaña mediática (ya se sabe que es un gran experto) apunte a que no es así.

Reconocer como han hecho fuentes oficiales, quizás por error, que estaba siendo tratado con Remdesivir y especialmente con Dexametasona indica que su situación no ha sido tan leve. Esa última sólo resulta eficaz cuando la situación es grave o muy grava ya que no es eficaz en estadios leves de la enfermedad.

La imagen saliendo del hospital para saludar a sus seguidores, demuestra a las claras que su mandato está marcado por los aspavientos y golpes de efecto. Pero cabría exigir del mandatario más poderoso del mundo tuviera un comportamiento de mayor ejemplaridad.

Las noticias que se han sabido sobre las razones de su contagio, indican que se produjo por un nuevo acto de irresponsabilidad. Cuando se están lanzando constantes mensajes a la ciudadanía para que cuiden sus actos y se protejan a ellos y a los demás, es decepcionante que precisamente quienes les dirigen no lo hagan.

Que lo primero que haga al llegar a la Casa Blanca fuera quitarse la mascarilla es un acto más de insensatez, al igual que hacer un llamamiento a sus conciudadanos para que no teman a virus y hagan vida normal..

La Covid-19 nos ha demostrado en estos 9 meses que es imprevista y traicionera, por lo que aunque Trump será en estos instantes el paciente más cuidado del mundo cualquier cosa podría ocurrir.

Desde hace meses su actitud irresponsable traslada a la ciudadanía de EE.UU. un mensaje muy peligroso, que está teniendo consecuencias devastadoras.

Hagamos resumen. Salir del hospital sin el consentimiento del equipo médico, su paseo acompañado de equipo de seguridad en un coche blindado poniéndoles en peligro, su show a su llegada a la Casa Blanca quitándose enseguida su mascarilla, o el comentario animando a las gentes a no temer al virus y salir a la calle, son comportamientos que lindan el carácter criminal e indican su desprecio absoluto a los demás.

Teniendo en cuenta que las elecciones en EE.UU. se celebran el próximo 3 de Noviembre, todo el mundo está especulando sobre el efecto que este imprevisto pudiera tener en las mismas, especialmente debido a la incertidumbre total que las impregna.

De momento esa campaña, al menos su inicio, se está desarrollando sin uno de los elementos que más le gusta a Trump, el contacto directo con sus seguidores en los mítines multitudinarios que pensaba realizar en esto 30 días. Probablemente sin tomar las debidas medidas de seguridad, como ha debido ocurrir en su contagio.

Resulta una paradoja que se apunte que está entre ese peligroso grupo de los "supercontagiadores" y que ha provocado una infección generalizada en su entorno. La mitad de la Casa Blanca antes y probablemente la otra mitad con su llegada.

Pero volviendo a la contienda electoral, es cuando menos curioso que en el país más poderoso, se esté dando la lucha para dirigirlo entre un enfermo de 74 años y otro no excesivamente sano de 77.

Volviendo al coronavirus, de los dirigentes negacionistas  del inicio de la pandemia solo queda sin caer en sus garras Sebastián Piñera, Presidente de Chile.

Los cuatro países que dirigen acaparan y probablemente no por casualidad, el mayor porcentaje de infectados, ingresados y fallecidos por la Covid-19 en todo el mundo.

De que tras la circunstancia de haber caído en sus garras consiga hacerles cambiar como a Boris Johnson, dependerá que en gran medida que podamos frenarla.

Todos ellos más el dirigente de Rusia Vladímir Putin, son los causantes de los choques de trenes que constantemente nos desestabilizan, son los cinco y no cuatro, Jinetes del Apocalipsis actuales.

Si lo trasladáramos a nuestro país habría que añadir a Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso y su enfrentamiento suicida. O sería mejor señalar a Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez, los todopoderosos gurús de ambos, nuestros particulares Jinetes, que nos llevan de choque de trenes en choque de trenes hasta el desastre total.

La situación en nuestro país está resultando  esperpéntica y caótica si no fuera dramática y no nos estuviéramos jugando la salud de la población. Lo que está ocurriendo en Madrid indica que "entre todos la mataron y ella sola se murió". La democracia, la salud, la seguridad, la sensatez, España….

Por otro lado que Madrid pueda ser definitivamente confinada y Navarra no con datos muy parecidos, desde luego muy por encima de las recomendaciones de los expertos, puede trasladar a la ciudadanía el peligroso mensaje, de que las medidas se toman en función de quién gobierne en cada comunidad y eso significa un desprestigio absoluto de la política.

La consejera de Salud de Navarra Santos Induráin y su Presidenta María Chivite, cada vez se parecen más en sus actos y especialmente en sus comentarios públicos, a sus homónimos de Madrid, Enrique Ruíz Escudero e Isabel Díaz Ayuso, lo que indica el desvarío en el que estamos inmersos.

Ese intento estéril de minimizar la gravedad de la situación escondiendo la cabeza bajo el ala, indica que la situación les está viniendo muy grande y se encuentran absolutamente desbordados, poniendo en peligro la salud comunitaria en sus respectivas comunidades.

No deseo ningún mal a nadie, pero quizás una pequeña visita del "bicho" a todas estas personas no nos vendría nada mal. Si se acaban cayendo del caballo entendiendo que la terrible situación actual pide serenidad, diálogo,  acuerdo y toma de decisiones coherentes nos irá mejor al resto.

Pero eso ya es otra historia, ahora queda mirar hacia EE.UU. y contener el aliento estos días hasta el próximo 3 de Noviembre, deseando que todo lo que ocurra allí sea beneficioso para nuestro maltratado mundo.

De momento Donald Trump está resultando un peligro para la ciudadanía……pero por desgracia no el único.

Veremos…