Otras miradas

¿Qué piensa tu amiga de la PAH de la serie 'Antidisturbios'?

Imagen de la serie 'Antidisturbios'.
Imagen de la serie 'Antidisturbios'.

Hace unos días un colega periodista me hizo una pregunta: "¿Qué piensa tu amiga de la PAH de la serie Antidisturbios?". Todo el mundo hablaba de esta creación de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen de reciente estreno, así que le transmití la cuestión a mi amiga activista. No había visto la serie, aún.

Durante un par de días me dediqué a ver, observar, intentar descifrar qué relata y qué intenta contar la serie de seis capítulos. Una vez terminada, me dije a mí mismo que lo importante está en el primero de ellos. Aún desconocía si estaba frente a una realidad ficcionada o una ficción realizada; hasta que escuché a Felipe Hita, el asesor de la Unidad de Intervención Policial  (UIP) que ha acompañado a Sorogoyen, director de la serie, durante su rodaje.

"Es la serie más real en cuanto a uniformes que he visto. Luego están las vidas particulares de los policías que no les van a gustar a ningún agente, ni a mí me gustaron cuando las leí, pero son estereotipos que te comes con patatas", afirmó Hita en un programa de radio. Algo distinto pensaron desde el sindicato minoritario de Policía Nacional Jusapol. Imagino que ese día no tenían mucha hambre, así que dejaron hasta las patatas. En su lugar, sí tuvieron tiempo para vomitar un tuit en contra de la serie pensando que el público la denigraría. Inocentes.

Parece que a ciertas personas siempre les ha molestado la ficción porque, en ocasiones, es la única forma de mostrar la realidad; y si no que se lo digan a los titiriteros. Al fin y al cabo, ellos se limitan a cumplir órdenes. En la vida real también, eh. Es una correa de transmisión: unos señalan (el edificio) y otros ejecutan (el desahucio). Y una persona muere. ¿Y quién es el culpable? Elijan su villano favorito: la empresa que especula con la vivienda, el juez que no accede a aplazar el desahucio, los antidisturbios partiendo más el lomo que el bacalao o los propios activistas. Cumplen órdenes, es su trabajo, pobres. Incluso algunas personas se atreven a insultarles llamándoles "perros". No sé, yo creo que son policías haciendo su trabajo.

Agentes de Antidisturbios intentan romper una barrera de activistas que pretende frenar un desahucio EFE
Agentes de Antidisturbios intentan romper una barrera de activistas que pretende frenar un desahucio EFE

Su nombre en la pantalla es Yemi Adichie, senegalés. Su nombre en la realidad, quizá, Mame Mbaye, el mantero que murió tras una persecución policial en Lavapiés al tener problemas del corazón. Ellos pueden con todo, "hasta con un negro muerto", como dicen en la serie. Sí, ya lo sé, todos cumplían órdenes, en su trabajo, pobres. Y lo que es peor, en el caso del segundo, el real, el que provocó disturbios por el popular barrio madrileño aquella noche y que cientos de personas marcharan por sus calles al día siguiente, los agentes ni siquiera cumplían una orden concreta de un superior al que siempre tendrían lealtad. No. Ellos se limitaban a hacer cumplir la ley. Su ley.

¿Nos gusta la serie porque confirma nuestros prejuicios o porque consideramos que se ajusta a la realidad? ¿Acaso nuestros pensamientos sobre los antidisturbios se ajustan a la realidad? Depende. ¿Nos creeríamos una hermandad fuerte, musculada, competitiva entre hombres en los que se materializa el monopolio de la violencia por parte del Estado? Yo sí. Es lógico. Dios los cría y ellos se jalean, se abrazan, se cubren. Joder, ¡qué son compañeros, coño!

Mi amiga acabó llorando tras el primer capítulo. "Era tan real lo que decía la negociadora de la PAH… Notaba la chulería de los antidisturbios como si estuviera allí". Yo me quedo con eso, con sus lágrimas de fuerza, y con el deseo de que ojalá tengan ustedes una amiga así, con quien comentar qué hay de ficción y realidad en unas imágenes tan duras como verídicas.