Opinion · Otras miradas

Por el 8 de marzo

Isabel Rodríguez

Diputada y secretaria general adjunta del Grupo Parlamentario Socialista.

Isabel Rodríguezisabel-rodriguez
Diputada y secretaria general adjunta del Grupo Parlamentario Socialista.

 

Conmemoramos esta semana el Día Internacional de la Mujer. Un día de reivindicación de los derechos de las mujeres.

Pertenezco a una generación de mujeres acostumbradas a que en este día celebrábamos, año tras año, los avances y los hitos que se iban alcanzando. Recuerdo en especial la Ley contra la violencia de género y la ley de igualdad aprobadas por el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Si echamos la vista más hacia atrás, podemos hacer repaso de otros grandes avances desde que comenzó a conmemorarse al principio del siglo pasado: el derecho al voto y a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo o a la formación o el acceso a la universidad, derechos sobre nuestra sexualidad o la propia maternidad. Una lucha global, de carácter internacional, que no hubiera sido posible sin la fuerza de las propias mujeres.

Hemos sido las mujeres, las de ahora y sobre todo las que nos precedieron, quienes tienen el mérito de lo conseguido. Desde aquí mi reconocimiento a todas, a las que lo hicieron a título personal y las que han participado en organizaciones o movimientos feministas. Sin despreciar la implicación y el compromiso político, como el de los socialistas en España, quiero poner el acento en que el mérito es de nosotras, no de ellos.

Digo esto último para llamar la atención en el momento en que nos encontramos y en la necesidad de actuar para vencer los retrocesos y los retos pendientes. Este año no tenemos nada que celebrar en nuestro país en este 8 de marzo.

Los gobiernos del PP en España y en las comunidades autónomas no sólo han renunciado a liderar alguna acción para avanzar en la igualdad de la mujeres sino que con su gestión de las políticas económicas, laborales o sociales nos están haciendo retroceder. Demasiados datos, demasiados ejemplos.

Me quedo sólo con uno de esos datos, el de la brecha salarial, que alcanza hoy un 24%. Me indigna y me avergüenza que eso sea posible en pleno siglo XXI en nuestros centros de trabajo.

¡Puede haber algo más desigual! Dos profesionales que se sientan mesa con mesa, trabajan el mismo número de horas, con idéntica responsabilidad y capacidad, uno recibe al final mes 1.000 euros y la otra sólo 760 euros. Sólo les diferencia una cuestión, el es hombre y ella es mujer.

Todo esto sucede en nuestro país, donde tenemos una Constitución que proclama la igualdad entre todas las personas, con una Ley de Igualdad…

Sí, esto ocurre hoy en marzo de 2015.

Esta situación merece de nuestra atención y de nuestra acción. Las mujeres de mi generación tenemos que cuidar de la herencia que dejaron las generaciones que nos precedieron y debemos dejar un mejor legado a las que nos sucederán.

Se trata de marcarnos retos, de no desistir hasta lograrlos. Si todas alzamos la misma bandera, lo conseguimos. Lo hemos demostrado en otras ocasiones. Basta de discriminación laboral, a igual trabajo igual salario. Vamos a reivindicarlo en este 8 de Marzo.