Otras miradas

Cómo los mitos machistas impiden reconocer la violencia de género

Manifestación del 8-M. EFE
Manifestación del 8-M. EFE

Muchas veces me escriben las personas indignadas porque haya comentaristas machistas en los platós de televisión. Recuerdo que la violencia de género solo es considerada un problema para el 0,3% de la población según el CIS. En los medios hay voces machistas porque la sociedad lo es. Y como siguen siendo mayoría, los mitos y bulos contra los derechos de las mujeres se han potenciado en estos últimos años. 

¿Por qué con el documental de Rocío Carrasco se han usado como argumentos desde cuestionar la violencia de género o hablar de denuncias falsas? Las tertulias del "corazón" han sido un espacio fácil para comprobar cómo está de arraigado este pensamiento sin filtro alguno. No son más que un reflejo de la sociedad más allá de nuestra burbuja de redes sociales.

No tendría trascendencia si no fuera, como indicaba Peters, porque el peligro del bulo resta apoyo social a las víctimas. Mientras hay quienes hacen campaña contra la violencia de género por interés partidista, hay mujeres afectadas que escuchan en esos medios mensajes contra ellas mismas. 

No son cuestiones nada rebuscadas, sino bulos muy básicos que dañan, de raíz, la propia defensa. ¿Dónde están los principales errores? La mayoría están en la negación o en dar más foco a los datos minoritarios que los mayoritarios.

-- Decir "la violencia de género no existe". Este mantra partidista aniquila de un plumazo toda la carga jurídica de la única ley que ampara a las víctimas, las mujeres y sus hijos e hijas. Ley, por cierto, avalada por el Tribunal Constitucional.

-- "De los hombres maltratados no hablas". A ver… estamos en un caso de violencia de género. Es tan absurdo como decir en el día del cáncer de mama por qué no hablamos del cáncer de próstata. Claro que hay mujeres que maltratan y claro que la justicia protege a esos hombres con el reconocimiento de la violencia doméstica. Pero debemos hablar más de violencia de género porque hay más casos. Lo que no puede ocurrir en tertulias y titulares es presentar las dos realidades como iguales porque no lo son. Los datos oficiales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) muestran que la media de víctimas de violencia doméstica es 7,6 al año; las de violencia de género es de 60, casi diez veces más. Esto no es fruto de enfermos mentales. Es fruto de hombres machistas.

-- "Cuando se archiva un caso es denuncia falsa". No.  En la denuncia falsa debe quedar demostrada la intención de mentir. El sobreseimiento provisional es lo que le ocurre al 39,25% (CGPJ) de las denuncias de violencia de género y eso no significa que ellas hayan mentido. Significa solo que no hay pruebas suficientes, algo muy habitual en situaciones de violencia psicológica y en delitos que ocurren en la intimidad.

Lo que no puede ser es que la gente piense que "hay" muchas denuncias falsas cuando desde Fiscalía los datos apuntan solo al 0,01% desde 2009. ¿Por qué ocurre esto? ¿Será porque la prensa y determinados partidos dan, en muchas ocasiones, una mayor representatividad al 0.01% de denuncias falsas que al 99,9% que no lo son?  ¿Por qué no hablamos cada día de ese 99,9% que no son denuncias falsas? ¿Por qué buscan ese 0.01% de casos, mientras en los juzgados de violencia contra la mujer todos los días hay casos de violencia de género

-- "Las mujeres quieren quitarles los hijos a sus padres". En muchas ocasiones, el machismo, con la complicidad de una parte de la prensa, se esfuerza en difundir mitos como las "madres malas"que quieren apartar a los padres de sus hijos e hijas. Visto así, parece que todas consiguen ese "perverso propósito" cuando la realidad es bien distinta. Los datos oficiales (CGPJ) muestran los resultados de las medidas judiciales de protección en los casos de violencia de género:

-Suspensión del régimen de visitas: 2,57%

-Suspensión de la patria potestad: 0,51%

-Suspensión de la guarda y custodia: 4,66%

Esto hace que muchos menores sigan en contacto con padres maltratadores y tengan que acudir a sus visitas y encuentros aunque los rechacen. Esto demuestra que esa idea de que las madres malas quieren apartar a los padres de sus hijos e hijas es otra mentira más, porque apenas hay casos en los que así se proceda y, cuando se hace, no es de forma arbitraria sino porque la situación de maltrato es alarmante. 

Conclusión: la sociedad y los medios tienen que hacer un esfuerzo para mostrar cada problema en su correcta representatividad y no equiparar como dos realidades iguales las que no lo son. Porque 7 casos de violencia doméstica no son 60 asesinatos de violencia de género por año. Porque el 40% de las denuncias sobreseídas no son el 40% de denuncias falsas. Porque el 0,01% de denuncias falsas no es igual que el 99,9% de denuncias que no son falsas. Y porque centrarnos en el 2,57% de las suspensiones de régimen de visitas hace que se olvide que al 97,43% de visitas que se permiten con padres denunciados por violencia de género, con el riesgo que supone a los menores. 

Tengamos estas premisas básicas claras para afrontar desde el rigor cualquier debate de violencia de género. Esto solo, como mínimo, por favor. Salvo que seamos machistas y, entonces, nos esforcemos por retorcer e inventar los datos por propio interés. No hay otra explicación.