Otras miradas

C. Tangana y la catedral: donde hay mucho dinero, hay mucha bendición

Pedro López López

Profesor de la Universidad Complutense. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico

Un grupo de feligreses se reúne hoy domingo frente a la Catedral Primada de Toledo para rezar el rosario en un acto de reparación por la publicación de un vídeo musical de C. Tangana y Nathy Peluso en el interior del templo. EFE/ Ángeles Visdómine

El arzobispo de Toledo "lamenta y desaprueba" la grabación del vídeo Ateo en la catedral de Toledo el pasado mes de septiembre. Sin embargo, el deán defiende la grabación porque "no afecta a la fe". ¿Es un reparto de papeles, o es una polémica real?

El pasado 8 de octubre el deán de la catedral, Juan Miguel Ferrer, mostraba o bien una fe a prueba de bombas para tomar literalmente la letra de la canción ("yo era ateo, pero ahora creo") como una conversión religiosa, y más cuando también dice "tú despiertas ese diablo mío que me roba toda espiritualidad", o bien una hipocresía también a prueba de bombas. ¿Tomará también literalmente otro verso de la canción: "dame del agua bendita que calma mi sed"? ¿Sabrá el deán lo que significa la palabra metáfora, o no ha visto El cartero y Pablo Neruda?

En uno u otro caso, estamos ante una institución que nunca ha hecho ascos a lo que considera pecaminoso o inmoral -bajo su estrecha moralina- y ha estado dispuesta a mirar para otro lado cuando de hacer caja se trata. Algunos miles de euros habrá pagado Tangana y su equipo por utilizar la catedral, desde luego esa grabación y con esa estética no se hace gratis en una iglesia. Dado que el dinero "no huele", según el famoso dicho atribuido a Vespasiano, y que hace siglos que la Iglesia, en aras de un hipotético buen fin como es salvar almas, se vale de cualquier medio, podría ahorrarnos la comedia  de hacer como que se escandaliza después de coger el dinero.

El tradicional pragmatismo de la Iglesia hace que haga pocos ascos a acciones miserables y hasta repugnantes cuando hay beneficio. El escándalo de las inmatriculaciones, los pelotazos inmobiliarios, los negocios con aportaciones de donantes traicionando su última voluntad última, las inversiones en negocios repudiados de boquilla, herencias donadas por personas ancianas con graves deterioros cognitivos o cambios de testamentos sospechosos no conocidos por las familias y a favor de instituciones religiosas… En fin, larga es la secuela de acciones altamente reprobables y siempre acompañadas de un abominable tartufismo. En la cumbre de la abyección, el fenómeno masivo de la pederastia, escandalosamente tolerado a lo largo de los años. Y encima pretende erigirse en la guía moral de los ciudadanos y meter las narices en su educación. Para ampliar el catálogo de infamias, puede leerse el reciente libro de Ángel Munárriz Iglesia S.A. (ed. Akal, 2019).