Otras miradas

UNRWA, el salvavidas de los refugiados de Palestina

Manu Pineda

Eurodiputado por Izquierda Unida

Un niño palestino juega a la pelota en el campo de refugiados de Jabalia (Gaza).- Mahmoud Khattab / Quds Net News Vi / DPA

La vida en la Franja de Gaza está muy lejos de ser fácil, los comités populares de los ocho campos de refugiados que hay allí, gestionados por la Agencia de Naciones Unida para los Refugiados de Palestina (UNRWA), sufren frustración y descontento al no poder ver cubiertas todas las necesidades de su población.

La UNRWA cubre, con ciertas limitaciones, el aspecto alimentario, sanitario y educativo, así como la ayuda humanitaria y de emergencia.  Sin embargo, hay otras necesidades que no siempre quedan cubiertas, como el mantenimiento de las infraestructuras, el asfaltado o los desagües de los campos. No obstante, los propios comités reconocen los motivos: es un problema de falta de fondos de la Agencia. Los problemas de financiación de UNRWA no permiten llegar a todo.

La Agencia para los refugiados palestinos existe desde hace 72 años y, como ocurre con el resto de agencias de la ONU, no recibe fondos de Naciones Unidas, sino que depende de las contribuciones voluntarias de los donantes. Durante mucho tiempo, y ahora de nuevo, está siendo sometida a una dura campaña de deslegitimación, liderada por Israel y sus amigos, cuyo objetivo principal es acabar con ella y así erosionar los derechos de los refugiados de Palestina.

No hay que retrotraerse muy lejos: la Administración de Trump, por ejemplo, suspendió las ayudas en su totalidad -siendo EEUU el mayor donante históricamente-. Y la semana pasada, en el último pleno del Parlamento Europeo, las distintas derechas se aliaron para presentar una enmienda al presupuesto de la UE en la que pedían congelar un cuarto de los fondos que da Bruselas.

La reacción contra la UNRWA es una constante, pero afortunadamente esa enmienda no salió adelante y Bruselas dedicará el próximo año serán 142 millones de euros. En la actualidad hay ocho campos de refugiados en Gaza, 19 en Cisjordania, diez en Siria, diez en Jordania y 12 en Líbano.  Todos ellos dependen de forma casi exclusiva de las prestaciones que les garantiza la UNRWA...

El objetivo de Israel y sus aliados es claro y meridiano: que desaparezca la UNRWA para conseguir que desaparezca el concepto de refugiado palestino. Quieren limitar ese concepto a los refugiados que abandonaron su territorio en 1948, dejando de lado a sus descendientes. Y es evidente que mientras exista la UNRWA tienen mayor dificultad para conseguir su objetivo.

En mi vivencia personal en la Franja de Gaza durante tres años vi en primera línea dos agresiones al pueblo palestino: la Operación Pilar Defensivo en 2012 y la Operación Margen Protector​ en 2014. Vi con mis propios ojos como la UNRWA ponía toda su infraestructura y sus medios al servicio de los cientos de miles de palestinos que tuvieron que abandonar sus viviendas porque estaban siendo bombardeadas.

En sus instalaciones se refugiaron durante los ataques de 2014 más de 300.000 personas, en un espacio preparado para un máximo de 50.000. Se suponía que su edificio era el sitio más seguro al estar protegido por la ONU, pero a pesar de ello fueron bombardeados 21 colegios de la UNRWA. En 14 de ellos avisaron unos minutos antes para que se pudieran desalojar, pero en los siete restantes no. Fueron bombardeados con las familias dentro, asesinando a decenas de personas, la mayoría de ellos mujeres y niños. En esta última agresión, además, fueron asesinados once funcionarios de la UNRWA, en su casa o de camino al colegio.

La agencia está teniendo dificultades para pagar los salarios de más de 30.000 trabajadores palestinos, de los que el 99% tiene estatus de refugiado y que son maestros y maestras, médicos o médicas, enfermeros o enfermeras, etc., teniendo una situación especialmente dramática en el Líbano, donde a los palestinos no se les permite trabajar en casi ningún puesto de trabajo o comprar una vivienda.

Si se mantiene el ataque a la UNRWA se traducirá en una auténtica catástrofe humanitaria.  Israel y sus aliados la han atacado y atacan incansablemente y debemos ser conscientes de que atacar a la UNRWA es ayudar a Israel.