Otras miradas

¿Servirá de algo este 25N?

Cabecera de la marcha del 25N de Madrid en 2017 | EFE/Archivo

Viene otro 25 de noviembre y tengo una sensación turbia en mi interior. Centenares de actos necesarios en el día de mañana, pero al siguiente, ¿qué? Estarán los mismos problemas y la eterna muestra de que están normalizados y que, muchas veces, resultan invisibles.

Viene otro 25 de noviembre y mantengo una sensación incómoda con esto de que todo el mundo quiere ser feminista pero no quiere asumir ni respetar la agenda feminista. Cuando terminó el programa de Rocío Carrasco me llegaron muchos correos privados de agradecimiento, diciendo todo lo que desconocían de violencia de género y que querían seguir aprendiendo. Un par de meses después, les resultaba molesto hablar del aborto o de la prostitución. ¿No decían que querían aprender? No, no quieren.

Estoy cansada de tanta hipocresía, de quienes dicen que quieren ser feministas pero en verdad no quieren. De quienes solo pretenden que sea el feminismo el que se adapte a sus intereses y privilegios para arrebatarnos siglos de entrega, lucha y sacrificio. Mañana iréis al 25N, pero pasado atacaréis al feminismo si no concuerda con lo que vosotros pensáis. 

Y mientras todo esto ocurre, en un intento de desarticular la memoria histórica feminista, es aún más frustrante que cada día me siguen llegando decenas y decenas de mujeres contando sus historias. Porque más allá de los debates únicos que trasladan los grandes medios todos los días sobre feminismo, absolutamente todos, hay mujeres maltratadas. Y cada día hay mujeres violadas o acosadas. Y cada día hay menores conviviendo con la violencia de género. Cada día las mujeres acuden a los juzgados de este país esperando ser escuchadas y, sobre todo, comprendidas.

Estoy cansada y harta de cada testimonio que me llega marcando los errores de base. Decenas de conversaciones donde regresan mitos como mujeres de buen nivel económico o educativo que escuchan de un fiscal que no dan el prototipo de víctima. Mujeres a las que les aconsejan sus abogados que no se maquillen porque así no rompen el perfil de maltratada. Madres tratadas como locas cuando quieren proteger a sus hijos o hijas. Maltratadores que siguen buscando la letra pequeña o los resquicios de las leyes para seguir ejerciendo violencia de género. Son demasiados "casos aislados", como califican quienes quieren quitar hierro a esas equivocaciones. Y un corporativismo que, muchas veces, se pone por encima de las propias víctimas. 

Esto es una cadena desde la base. Donde un solo error arruina la vida de las mujeres maltratadas y de sus hijas e hijos. Si fallan informes de los puntos de encuentro, si falla el fiscal, si nadie escucha a los menores, si falla la atención en el 016 o del Instituto de las Mujeres, si falla la defensa, si se adjudican servicios fundamentales a empresas donde no todo el personal sabe de qué va esto… ¿cómo no se va a equivocar la justicia? ¿Cómo no habrá infancias rotas por la violencia de género? Cada maltratada y asesinada es un fallo de todo el sistema. 

Estoy cansada y harta de escuchar, una y otra vez, los mismos fallos. Y que la formación de todos los agentes que atienden a las víctimas no se tome en serio. No es cuestión de llenar solo mañana las calles. Es cuestión de que pasado todo el mundo, incluido tú, que lees esto, asumas tu papel. No vale ir mañana a las calles y, pasado, insultar o atacar al feminismo o a las feministas. No vale hoy hacerse la foto y al día siguiente, como político, cuestionar el feminismo. No deis lecciones quienes no nos escucháis ni comprendéis.

Decía Yesenia Zamudio, cuando gritaba contra el feminicidio de su hija en México, que la que no quisiera sumar, "que no nos estorbe". No tenéis obligación de ser feministas. Pero si vais a hacerlo, sí debéis de respetarlo. Y si no es así, que nadie enturbie ni nos estorbe. 

El feminismo es nuestro único patrimonio y merece un respeto, por cada una de las mujeres que dejaron su piel en ello y por la memoria de cada una de las mujeres asesinadas. De violencia y víctimas estamos sobradas, a nuestro pesar. Por decencia y respeto a ellas, no manipuléis ni desde la derecha ni desde la izquierda lo que es el feminismo. Porque si lo hacéis todo suma para que las víctimas no puedan reconocerse y se salven. El feminismo es lo único que tienen. Y cada vez que duden, piensen en sus víctimas. Ellas siempre dan las respuestas. Pero para eso, hay que saber escuchar.