Otras miradas

Las tres grandes trampas del presupuesto de Almeida

Enma López

Concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, interviene en la clausura de las XIX Jornadas de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, a 23 de noviembre de 2021, en Madrid, (España).- Alberto Ortega / Europa Press

El otoño es época de castañas, resfriados y presupuestos. La época de la prueba del algodón económica de los Ayuntamientos. Políticamente nada existe si no está en los presupuestos y de nada sirve que esté en los presupuestos si luego no se ejecuta. Por desgracia, tenemos muchos ejemplos de partidas que se repiten eternamente pero que luego nunca se ejecutan, nunca llegan a buen fin.

También es el momento en el que se ve el compromiso real frente a las promesas vacías. Los números son fríos, no engañan, y el humo y la propaganda tienen pésimo encaje presupuestario. Por eso, aunque sea árido, es interesante hacer el ejercicio de descender a las profundidades del presupuesto, ahí, donde se ven los engaños.

Ya habrá tiempo de desgranar con calma los 6.735 millones de euros del presupuesto de Madrid, pero empecemos por tres grandes trampas: el presupuesto no social, Filomena y los Fondos Europeos.

La primera trampa, el presupuesto social. Ha sido uno de los grandes titulares de Almeida para el año 2022. "Por primera vez se superan los 1.000 millones de gasto social", no ha parado de repetir. Es tan cierto, como poco claro, qué es lo que ahí contabilizan como "gasto social".  Aún estando lejos de compartir qué partidas son realmente "gasto social", lo que no repite el alcalde en sus intervenciones es que esos mil millones son apenas un 15% del presupuesto consolidado. El 15% en medio de una crisis económica y social causada por el coronavirus y, lo que tampoco cuenta, es que el presupuesto de las materias realmente sociales (familias, mayores, igualdad, ayuda a domicilio…) sube muy por debajo de la media. Incluso se reduce la inversión en vivienda.

La segunda trampa, Filomena. Aquella factura multimillonaria de Almeida comenzó en 1.400 millones de euros fundamentados en un pseudoinforme de menos de veinte folios y un amasijo de fotos desordenadas. Tras la denuncia del grupo socialista, Almeida realizó un "pequeño ajuste a la baja de buena fe", y lo dejó en 279 millones de euros.  Ahora, que llega la hora de la verdad de los números, se presupuesta un ingreso de 61 millones de euros. Rebajas Almeida.

El -a veces- alcalde de Madrid (y siempre portavoz del PP contra Sánchez) no ha parado de repetir como mantra que el Gobierno de la Nación castiga a Madrid. A la hora de verdad, sabe bien el alcalde que no puede hacer peticiones desmesuradas como aquellos 1.400 millones por los estragos de Filomena, porque ni estaban justificados, ni la Intervención lo permitiría.

Un dato más para el portavoz del PP: Madrid jamás ha recibido tanta financiación proveniente del Gobierno, cuya aportación crece un 21% en este presupuesto. El "Sánchez castiga a los madrileños" queda desmentido por sus propios números.

Y la tercera trampa, los Fondos Europeos. Este gobierno municipal bipartito está acostumbrado a organizar actos propagandísticos a bombo y platillo que luego quedan en nada. Hace unos meses presentaron en el Retiro un publirreportaje donde anunciaban 105 proyectos por importe de 3.900 millones de euros. Como ya conocemos lo que le gusta al alcalde ir de mil en mil millones, hasta en tres ocasiones pedimos los expedientes, y todo lo que recibimos fue una tabla donde figuraban nombres de proyectos y a su lado una cifra bien jugosa.

Almeida se está especializando en rebajarse a sí mismo. En la rueda de prensa para presentar estos presupuestos soltaron su poquito de humo y redujeron esos 3.900 millones iniciales a 345 millones euros. Una buena rebaja. Pero Almeida es imparable en esto de rebajar: si vamos a los números concretos, los que están blanco sobre negro, la cifra real queda en 153 millones de euros. De 3.900 a 153 millones de euros. Rebajas Almeida.

Estas son las tres grandes trampas del presupuesto de Almeida. Pero hay más. Otro día hablaremos de los sempiternos proyectos presupuestarios, esos que aparecen todos los años pero que nunca se culminan: el Centro de Innovación en Economía Circular de Vicálvaro, la Factoría Industrial de Villaverde (que a este paso cuando la quieran inaugurar estará obsoleta), o la nueva sede de la Junta Municipal de Puente de Vallecas (lleva rondando por los presupuestos municipales desde los años 80).

Pero hoy toca hablar de esas burbujas que la realidad desinfla. Del milagro menguante de las cifras de Almeida, donde para pedir y para hacer oposición a Sánchez no hay medida, pero cuando llega la hora de cuadrar los números, del rigor, el papel ya no aguanta todo y solo queda la propaganda fútil.

Estamos ante el mayor presupuesto municipal, el tercer año consecutivo que esto sucede y la tercera oportunidad fallida. Almeida y su gobierno carecen de un modelo de ciudad y por eso se funden el presupuesto en asfalto. Algo fácil, rápido y muy visible, pero que ni crea riqueza, ni ataca la vulnerabilidad social, ni reduce el desequilibrio territorial. No, no es cierto que sean buenos gestores.

Algún día miraremos atrás y no seremos capaces de recordar ni uno solo de los proyectos de Almeida para Madrid. Las ciudades, como casi todo, cuando no van hacia adelante, retroceden. Y Madrid está retrocediendo con este gobierno y su falta de visión de futuro.

Se lo decía a la Delegada del Área en la pasada comisión de Hacienda. Están perdiendo oportunidades históricas, y el problema de las oportunidades que se pierden es que no se recuperan.