Otras miradas

A Almeida le sobra el dinero, pero a Madrid le falta un alcalde

Enma López

Concejala del PSOE en el ayuntamiento de Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en el acto donde se ha hecho balance de la evolución del plan Madrid Capital 21, a 20 de diciembre de 2021, en Madrid, (España).- Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Nada existe en política si no está en los presupuestos; de nada sirve que esté en los presupuestos si luego no se ejecuta. Hoy toca hablar de la cantidad de dinero que le ha sobrado Almeida, mientras a Madrid le falta un alcalde y se acumulan los problemas que resolver.

Gestionar lo público, por mucho que digan, no es lo mismo que gestionar una casa. Los ciudadanos no pagan sus impuestos para que los gobernantes los ahorren y los metan en una bolsa, sino para que los gestionen en atender necesidades, en invertir, en prestar servicios y todo ello con el fin de mejorar la vida de los ciudadanos. Y más en una ciudad que acumula tantas carencias como Madrid.

Pleno tras pleno vemos cómo el gobierno de Almeida intenta pasar de puntillas, sin hacer nada de ruido, por algo con nombre obtuso de "la transferencia a créditos globales". ¿Qué significa esto? Es todo el dinero que no es capaz de gestionar su gobierno en aquello para lo que iba destinado y lo mete a una bolsa común.

Generalmente estas transferencias pasan por el Pleno como un trámite más, sin apenas prestárseles atención. Pero cuando se acumula tantas veces el mismo trámite es que algo no está funcionando y hace saltar las alarmas por dos motivos: la cantidad de dinero no ejecutado y en qué partidas no se ha ejecutado. No es tan grave que sobre el dinero; lo grave es que sobra porque se deja de gastar en partidas cruciales.

Pongamos unos ejemplos claros y sangrantes. Primer ejemplo: Almeida ha dejado sin ejecutar 4 millones de euros que estaban destinados al emprendimiento, ayudas a autónomos y a la innovación. Esos 4 millones suponen el 20 por ciento de todo el presupuesto del área. Cuatro millones de euros destinados a ayudar a autónomos y a pequeños empresarios que se quedan sin gastar. Solo tenemos que recordar, además, que los autónomos madrileños aún no han visto ningún euro de las ayudas del Plan Ralanza. Ni lo prometido ni lo debido.

Segundo ejemplo, más grave todavía. Faltan casas en Madrid, y los precios del alquiler están disparados, pero a Almeida le sobran 7 millones; las familias necesitan ayudas y mejores instalaciones en sus colegio o bibliotecas, pero a Almeida le sobran nada menos que 4 millones; la oferta en instalaciones deportivas es mucho menor que la demanda de nuestros vecinos, pero a Almeida le sobran 2 millones; y en cultura apuntamos nada menos que 2 millones que bien le vendrían para mejorar la oferta cultural de este ayuntamiento, cada día más pobre y rancia.

El tercer ejemplo es peor que los anteriores. A Almeida le sobran 52 millones de euros que ha quitado a prestaciones sociales tan necesarias como la ayuda a domicilio, becas de comedor o ayudas de emergencia. En plena pandemia. ¿Y saben en dónde le sobran los millones a Almeida? ¿Saben a dónde no llega ese dinero? En los distritos más vulnerables: en Usera, Latina, Villaverde o Puente de Vallecas. A Almeida le sobra entre el 5 y el 10% del presupuesto destinado a los barrios donde no les sobra mucho y hace mucha falta. Gravísimo.

Les decía que todo esto el gobierno de Madrid pasa por ello de puntillas y con mucho sigilo, camuflando con la capa gris nominativa de "transferencia a créditos globales" y sepultando todos estos millones bajo burocracia, para evitar que la oposición critique que les sobra el dinero cuando se les acumulan los problemas que resolver.

No importa que lo vayan a dedicar, como dicen, a comprar las participaciones que aún no son públicas de Calle-30, el mayor desfalco generado por Gallardón. Porque el fin no justifica los medios. No cabe en ninguna cabeza que en un presupuesto de 7.000 millones de euros, Almeida recorte en políticas sociales y en distritos vulnerables para comprar participaciones de una empresa.

Todo esto en un gobierno roto que se le llena la boca con que sabe gestionar, con mucho anuncio y mucha propaganda, pero en donde lo único que es sobresaliente es en su falta de empatía y en sus políticas antisociales y retrógradas para contentar a la ultraderecha.

Y no, no sobra ni un euro en el Ayuntamiento de Madrid; lo que le falta a Almeida y su gobierno son ideas, proyectos para hacerle la vida más fácil a los madrileños y políticas que miren por los vecinos.

En Madrid nos sobran los problemas y no el dinero con el que resolverlos.

En Madrid nos falta un alcalde y nos sobra un Almeida que está más pendiente de cómo le va a Casado o Ayuso que a sus propios vecinos.