Otras miradas

La Cooperación Internacional a escena

María Guijarro

Portavoz PSOE Cooperación Internacional en el Congreso y Secretaria de Cooperación, Inmigración y Refugio del PSE-EE Bizkaia

Pixabayesp

Todos los martes, tras el Consejo de Ministras y Ministros, se organiza una rueda de prensa. Este martes pasado las personas interesadas en la escena internacional y en el papel de nuestro país en la geopolítica mundial tuvimos una alegría en esa rueda de prensa. Vimos comparecer a nuestro ministro de Exteriores, UE y Cooperación para darnos la noticia que estábamos esperando desde hace muchos años: se presentaba el Anteproyecto de Ley de Cooperación al Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global.

Han pasado 22 años desde que se aprobó la anterior y el panorama ha cambiado bastante. Así que suena bien la música que "interpretó" el ministro: la nueva Ley será vanguardista y convertirá a España en referente internacional de un nuevo modelo de cooperación. Estará alineada con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y otros instrumentos internacionales y cumplirá con el compromiso adquirido en el seno de la ONU y la UE, dando rango legal al compromiso de España de destinar el 0,7 de la RNB a Ayuda oficial al Desarrollo en 2030. Aquellas acampadas por el 0,7%... qué jóvenes éramos algunas.

La aprobación de la ley coincidirá, en 2022, con el mayor incremento en una década en los presupuestos de Cooperación, casi 400 millones de euros más en concepto de AOD. Hechos son amores.

No me cansaré de repetirlo, la Política de Cooperación debe ser Política de Estado. También es marca España. En la Comisión de Cooperación del Congreso las socialistas insistimos mucho en esta idea. Está en nuestro ADN socialdemócrata. Internacionalista.

La Cooperación es un eje fundamental de la política exterior y de la lucha contra la desigualdad. Coloca a las personas en el centro de la acción exterior y fija su atención en las más vulnerables. Nos representa más allá de nuestras fronteras, pero también dentro. Porque tener una ciudadanía y una sociedad civil articulada comprometida con la justicia social y con la redistribución de la riqueza debe ser un orgullo. La lucha contra las desigualdades y la pobreza, la transición ecológica justa o la igualdad de género son algunos de los valores con los que la ciudadanía española se compromete y que ya están en este borrador de Ley.

Es una seña de identidad muy poderosa y así lo reflejan las encuestas en Europa sobre esta cuestión. Colocan a la ciudadanía española como una de las más solidarias del viejo continente. Es una bandera, la de la solidaridad internacional, que nos representa como pueblo. Algunos patriotas de boquilla deberían tomar nota.

Nuestra Cooperación tiene valor añadido, gran experiencia y presencia en el terreno. Así que esta ley debe dotarla de recursos, de renovación, de transversalidad y de mirada verde y feminista; y seremos mejores como país. Tenemos grandes desafíos globales por delante. Ahí está como ejemplo martilleante la pandemia actual y su dimensión global.

La Ley debe ser el primer paso para realizar una reforma de calado del sistema. Debe incluir un nuevo Estatuto para la AECID, de las personas cooperantes, un desarrollo reglamentario de la cooperación financiera y de la normativa de subvenciones para dotar al sistema de eficacia y agilidad.

Debe también mejorar la coordinación, la eficacia, la transparencia y la rendición de cuentas. Y, por supuesto, mejorar las condiciones de las personas cooperantes. Son uno de los activos más importantes que tenemos.

Este Gobierno debe seguir poniendo en el centro a las personas vulnerables, también en el exterior, y para ello necesitamos una nueva Cooperación Española que afronte retos de cantidad, calidad y coherencia. Y que afronte el reto de la narrativa. No lo olvidemos. No podemos tolerar que en pleno siglo XXI se niegue la vulnerabilidad, la desigualdad o la falta de oportunidades. No podemos tolerar discursos insolidarios y excluyentes basados en populismos.

Muchas esperanzas depositadas en esta nueva Ley. Por parte de multitud de sectores. Seguramente será una Ley menos mediática que otras, pero en la que nos jugamos mucho como país. Ahí estaremos los próximos meses. Trabajando y construyendo un país solidario. El que nos merecemos. El que se merecen.