Otras miradas

El "feminismo selectivo"

Ana Bernal Triviño

Manifestación del 8M de 2019.- EFE

Desde hace poco se sostiene una teoría en redes sociales, sacada de la nada, que se hace llamar "feminismo selectivo". Solo mirando por encima se evidencian de forma aplastante tres cosas claras. 

Una, no saben qué es el feminismo. 

Dos, confunden feminismo con mujer.

Tres, muchas son cuentas negacionistas. Es un nuevo feminazi, pero más sutil.

El feminismo es una teoría política y ética para garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. De forma tradicional, la historia, la filosofía y la religión crearon un ideal de mujer donde la perfección (léase a Rousseau) era estar callada, ser sumisa, obediente y, prácticamente, una santa. Por ello, las mujeres que han hablado y desafiado la norma ante sus maridos, padres, hermanos... antes y hoy día, son tildadas de mujeres malas, malas esposas, malas madres, malas hijas, malas hermanas. Lo que vemos aún hoy día. El feminismo aún sigue batallando para que esas mujeres que han roto el silencio, por denunciar los malos tratos, sean escuchadas y respetadas. 

Al patriarcado le encanta enfrentar a mujeres, pero tampoco el feminismo dice que ser mujer, solo por ello, te convierta en un ser de luz. La historia está llena de mujeres que, en un intento de sobrevivir en un trabajo o dentro de una familia (un hermano, un padre...), han ido en contra del feminismo, sometiendo a otras mujeres a ser dañadas y víctimas. En la sociedad, hay mujeres buenas o malas, asesinas o no, agresoras o no (que ojo, pueden ser víctimas porque hayan cometido esos delitos sin conciencia, sino coaccionadas)... Los tribunales están para aclarar y recurrir, si procede, en otros casos. Que es justo lo que el feminismo suele hacer con las víctimas que sí ven sus derechos mermados o negados en los tribunales ante una falta de perspectiva de género, reconocida recientemente en Naciones Unidas. Negar todo eso y santificar a la mujer solo por ser mujer, solo pone ruedas de molino al feminismo. 

La tercera parte de esto es una idea clave: ser mujer NO te hace feminista. Hay mujeres políticas que incluso han defendido proyectos en contra de derechos de las mujeres, desde las que niegan la violencia de género, las que ponen obstáculos para el derecho al aborto o las que no fomentan políticas a favor de su independencia. Y en las familias, lo mismo: mujeres que reproducen comportamientos violentos o patriarcales para someter a otras mujeres.

Lo del "feminismo selectivo" evoca una proyección, un mecanismo de defensa donde se atribuye a otra persona lo que le pasa a uno mismo, para no asumir responsabilidades o aquellos valores más negativos de la persona que rechaza y que no quiere asumir. Por eso muchas cuentas negacionistas usan a una mujer como excusa sobre la que proyectar sus deficiencias (del negacionismo) cuando, en su práctica, demuestran que les da igual lo que sucedan con otras mujeres. Porque es muy probable que no apoyen ni un 8M, ni un 25N, ni trabajen en voluntariado en una asociación feminista o en una casa de acogida.

No hay nada más contradictorio que hablar de "feminismo selectivo" porque su historia en todo el mundo lo demuestra. El feminismo tiene nombres propios de activistas que destacaron en su lucha. Y (al igual que, por ejemplo, la lucha antirracista o antiterrorista) tiene también como nombres propios a sus propias víctimas. No hay solo una, hay varias, por eso no es selectivo. Porque el feminismo no es la experiencia de una, es la experiencia de todas frente al machismo (que lo pueden ejercer también las propias mujeres porque todas hemos sido educadas bajo ello). Y hay tanto movimiento y asociaciones que muchas encabezan o apoyan algunas causas concretas sin que por ello sean señaladas de abandonar a otras mujeres. Hay tanto machismo, tantos tipos de violencia y tanto por hacer que el movimiento reparte quién encabeza cada causa. Algunas se especializarán en una víctima concreta, otras en prostitución, otras en violencia vicaria... y eso no significa abandonar a otras víctimas, sino trabajar en casos que si terminan en victoria representen una mejora para todas. 

Borrar o negar los nombres de esas víctimas es inmoral. La historia del feminismo es lo más lejos de una selección. Repito: el feminismo no se construyó con un solo nombre, sino con muchos. Pero para ser víctima hay que haber sufrido violencia, no ejercerla. El feminismo es una defensa de la libertad donde todas las mujeres se han unido por un bien común. Y eso empezaba por respetar, entre nosotras, a las propias víctimas y no pisotearlas.