Otras miradas

El debate sobre los complementos salariales. ¿Plantean lo mismo Podemos y Ciudadanos?

Nacho Álvarez

Profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Valladolid y miembro de Podemos

Nacho Álvarez
Profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Valladolid y miembro de Podemos

@nachoalvarez_

Durante esta campaña electoral están siendo pocas las críticas dirigidas al programa económico de Podemos. Una de las más destacadas quizá sea la que algunos han hecho hacia nuestra propuesta de renta complementaria para aquellos hogares con salarios inferiores a los 900 euros mensuales, asimilando dicha medida al complemento salarial propuesto por Ciudadanos.

Pero, ¿son iguales ambas propuestas? ¿Tendrían los mismos efectos económicos? Nada más lejos de la realidad. Conviene por tanto ser rigurosos a la hora de analizar y referirse a estas dos medidas, pues de lo contrario no haremos sino abundar en la desinformación.

Tal y como han señalado diversos analistas, el complemento salarial propuesto por Ciudadanos entraña de facto una subvención, con dinero de todos, al empleo precario. El equipo económico de la formación naranja ha tomado como modelo el complemento salarial que en Estados Unidos reciben las rentas más bajas (el denominado Earned Income Tax Credit). Y, al igual que sucede en dicho país, Ciudadanos desvincula este complemento de la evolución del Salario Mínimo Interprofesional (que en su propuesta electoral apenas crece, sólo al ritmo de la inflación). Además, el complemento salarial propuesto por Ciudadanos, cuyo coste anual ascendería a 7.000 millones de euros, es creciente –en sus primeros tramos, aumenta a medida que aumenta el salario–. Finalmente, es una medida que no contempla ayuda alguna para quien carece de un empleo.

¿Qué es lo que propone Podemos? ¿Por qué es distinto de lo que propone Ciudadanos? La propuesta de Podemos centra su atención en una Renta Garantizada para aquellos hogares que carecen de ingresos, garantizando como es sabido un nivel mínimo de 600 euros en el caso de hogares unipersonales (umbral que se incrementaría un 35% con la segunda persona, y un 20% con las sucesivas). Adicionalmente, hemos propuesto una renta complementaria –un complemento salarial– para aquellos hogares que, aún declarando rentas del trabajo, no alcancen los 900 euros mensuales. En nuestro caso, sin embargo, la atención se focaliza en la ayuda a los hogares sin recursos (medida cuyo coste alcanzaría los 11.000 millones de euros al año), siendo de menor importancia la partida contemplada para el complemento salarial (4.000 millones al año). El programa en su conjunto afectaría a 8,5 millones de personas.

La razón fundamental para completar la Renta Garantizada con este complemento salarial –que en nuestro caso es decreciente a medida que aumentan los ingresos– no es otra que evitar la conocida "trampa de la pobreza". Diversos países, después de décadas de experiencia, han comprobado cómo los programas de renta garantizada para hogares sin recursos, en ausencia de un complemento que estimule el trabajo y facilite la reincorporación laboral, pueden derivar en bolsas de pobreza estructural. Se trata en definitiva de incorporar a la renta garantizada un complemento salarial que evite que quien da el paso de la reinserción laboral no pierda de golpe toda la subvención recibida, garantizando con ello que trabajar siempre salga a cuenta.

Pero la propuesta que hacemos desde Podemos se integra en un plan más amplio para combatir y revertir las desigualdades en nuestro país. Este plan, integrado por medidas complementarias e indisociables, es el que garantiza que el complemento salarial que proponemos cumpla su labor –evitar la trampa de la pobreza– evitando en todo caso cualquier efecto adverso de subvención al empleo precario. Y lo hace fundamentalmente mediante una subida del Salario Mínimo Interprofesional a 800 euros en dos años, y a 950 al final de la próxima legislatura.

Resulta por tanto poco riguroso, cuando no abiertamente interesado, sostener que las propuestas de complemento salarial de Podemos y Ciudadanos son iguales, y que su aplicación tendría los mismos efectos.

La medida que nosotros proponemos se desarrolla con relativo éxito desde hace años en Euskadi, donde ha permitido reducir de forma significativa la pobreza salarial sin que se haya traducido en bajos salarios y sin que haya desincentivado la productividad.

Por el contrario, la propuesta de Ciudadanos, en la línea del complemento salarial existente en Estados Unidos y dado que no se acompaña de una subida por ley del salario mínimo, supondría de facto una subvención a los empresarios que paguen bajos salarios, igual que sucede con los empleos precarios de McDonald’s y Wal-Mart en la economía norteamericana.

Asimismo, otras propuestas que han dado a conocer tanto Podemos y Ciudadanos en materia laboral no hacen sino poner de manifiesto dos formas muy distintas de enfocar las necesidades de nuestro mercado de trabajo, así como los propios proyectos de cambio.

Mientras que Ciudadanos fía la reducción de la precariedad a su propuesta de contrato único –una suerte de "equiparación a la baja" en los derechos laborales de todos los contratos–, desde Podemos pensamos que es necesario desincentivar el uso abusivo de la contracción temporal, perseguir su extendido fraude de ley y garantizar que pasado un año los contratos temporales pasen a ser indefinidos.

Mientras que Ciudadanos desatiende la necesidad de reforzar la negociación colectiva en nuestro país, nosotros consideramos vital derogar las dos últimas reformas laborales para reforzar dicha negociación, restaurar la preeminencia de los convenios colectivos sectoriales y garantizar el crecimiento de la capacidad adquisitiva.

En resumen, mientras que la opción diseñada por el equipo de Luis Garicano apuesta por acercarnos al modelo anglosajón, nuestra propuesta pretende aproximarnos a los modelos centroeuropeos, más garantistas en derechos laborales, con mayor protección al empleo y con modelos de negociación salarial más equilibrados y desarrollados.

Analizar con cierto rigor las medidas de política económica que los distintos partidos están poniendo sobre la mesa exige considerarlas y analizarlas en el marco de la propuesta general que dichas fuerzas plantean. Descontextualizar una medida laboral para presentarla como lo que no es, y forzar así un aparente parecido con su antagónica no hace sino devaluar el debate sobre las distintas propuestas y contribuir a la "política espectáculo".