Otras miradas

Un riesgo para Europa y un retroceso para Andalucía

Miguel Ángel Heredia Díaz

Portavoz de Hacienda y Senador del PSOE por Málaga

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y la candidata a la Presidencia de la Junta, Macarena Olona, participan en la jornada 'Mitos y realidades sobre la inmigración en España' organizada por la Fundación Disenso a 16 de mayo del 2022 en Almería (Andalucía, España)
Fecha: 16/05/2022.

El Presidente Pedro Sánchez hace unos días afirmaba que los enemigos de Europa no están en el Kremlin, están también en nuestras fronteras y están en España. Y concluía que lo que representa un riego para Europa no puede ser nunca una solución para Andalucía.

Asistimos desde hace unos años al auge de la extrema derecha en toda Europa. En España, pensábamos que estábamos vacunados frente al virus de la ultraderecha, pero no ha sido así. Vox fue creado en 2015 y obtuvo unos nefastos resultados en las citas electorales de 2015 y 2016.

Su primer hito fue entrar en el Parlamento andaluz y pactar con Moreno Bonilla para darle el gobierno de Andalucía. El presidente andaluz, que pretende dar la imagen de moderado, se ha apoyado en un partido de extrema derecha con absoluta naturalidad y normalidad para él. Frente a ello, la derecha civilizada europea no pacta con la extrema derecha, no cede espacios de libertad y de derechos. Y se une al resto de los demócratas para evitar que accedan a las instituciones.

El PP ha seguido blanqueando a la ultraderecha, porque les era necesaria para conseguir la gobernabilidad en Madrid o Murcia, y más recientemente el PP de Feijóo los incorporó al gobierno de Castilla y León, siendo la primera región de Europa donde gobierna la ultraderecha.

La extrema derecha se nutre de la crispación y polarización de nuestra sociedad. Buscan enfrentar a los ciudadanos entre sí. Pretenden dar respuestas fáciles a problemas complejos, con discursos de odio frente al que no piensa como ellos, estigmatizando al diferente y deshumanizando al adversario político; fracturando a la sociedad y generando una división irreconciliable en nuestras calles.

Entrando en políticas sectoriales, defienden eliminar el concepto de violencia de género, eliminar los derechos de las personas LGTBI, acabar con los derechos de las víctimas del franquismo. También defienden la expulsión de los inmigrantes y refugiados –salvo si provienen de países que se asemejen en su aspecto, fundamentalmente en el color de la piel-, cuestionan las autonomías aunque luego entran en sus gobiernos y cobran de ellas, cuestionan la Constitución, niegan el cambio climático, niegan la igualdad entre hombres y mujeres. En resumen, quieren devolvernos a épocas pasadas de España en blanco y negro, donde ellos se sienten cómodos y orgullosos como capataces.

La ultraderecha ha votado en contra de subir el Salario Mínimo, en contra de los ERTE y ayudas a los autónomos, en contra de la nueva reforma laboral que mejora las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras, en contra de ayudas para el combustible, para los agricultores, los ganaderos, del sector pesquero o de los camioneros, cuestionan el sistema público de pensiones y su modelo se basa en recortar en educación y sanidad pública y favorecer la privada.

En febrero, se reunió en Madrid la Internacional Fascista, estando como anfitrión Santiago Abascal por VOX. En esta cita, que albergó a los 14 líderes de la extrema derecha europea, destacaban Marine Le Pen, Mateusz Morawiecki y Vicktor Orbán. Sus socios y camaradas europeos, representan la más absoluta involución política a la que se enfrenta Europa desde la II Guerra Mundial.

Es importante poner de manifiesto los hechos, no los sentimientos. Por mucho ruido, demagogia o populismo que haga o diga la ultraderecha hay que saber qué pretenden realmente, hay que tener toda la información antes de ir a votar en las próximas citas, empezando por la de Andalucía.

Como dice el candidato socialista a la Presidencia de Andalucía, Juan Espadas, una cosa es que la extrema derecha de VOX condicione las políticas de la Junta, como ha hecho estos últimos  tres años, y otra cosa es que intervenga, diseñe y decida esas políticas desde dentro del Gobierno como quiere y desea Moreno Bonilla.

El futuro para Andalucía no puede pasar por quienes defienden un recorte de derechos y libertades; no puede pasar por una sanidad y una educación privadas; no puede pasar por el abuso y explotación para los trabajadores; no puede pasar por darle la espalda a Europa dañando a nuestro sector agrícola y ganadero y sobre todo no puede pasar por quienes nunca han querido y defendido lo mejor para nuestra tierra.