Otras miradas

No es un error

Carlos Sánchez Mato

Profesor de economía aplicada UCM. Responsable de elaboración programática de IU

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, tras la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno la entidad, en la que se ha decidido subir los tipos de interés al 2%, en Fráncfort. — Wolfgang Rattay / REUTERS
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, tras la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno la entidad, en la que se ha decidido subir los tipos de interés al 2%, en Fráncfort. — Wolfgang Rattay / REUTERS

El BCE vuelve a subir los tipos de interés. Ni más ni menos que 0,75 puntos adicionales para llegar hasta el 2%.

A Lagarde y De Guindos les ha dado igual que el crecimiento económico en la Eurozona se esté ralentizando y que haya riesgo de recesión. De hecho, sus previsiones económicas anunciadas en septiembre contemplan una subida del PIB de la Eurozona en 2023 del 0,9% pero difícilmente podrá mantenerse después de colocar el precio del dinero al nivel más elevado desde enero de 2009. Y lo hace porque considera que es la forma de combatir la elevada inflación. Repiten la misma estrategia que la infausta y recordada decisión del máximo responsable del Banco Central Europeo Jean Claude Trichet, que al comienzo de la crisis en 2008 también subió los tipos de interés de la zona euro para "garantizar la estabilidad de precios en la zona europea y frenar las presiones inflacionistas". No creo que haya analistas en la actualidad que puedan defender la medida entonces adoptada.

Sin embargo, vuelven a golpear en el mismo sitio porque la derecha económica responde a ese principio defendido por el Fondo Monetario Internacional cuando al exigir políticas de ajuste estructural a los países subdesarrollados indicaba aquello de "se sufre, pero se aprende".

Por ahí parece que pretenden ir los guardianes de la ortodoxia neoliberal. El oligopolio eléctrico ha exprimido las ventajas de un mercado marginalista hecho a su medida para hacerse de oro incrementando brutalmente los precios. La Unión Europea ha demostrado claramente su inoperancia ya que desde hace más de un año lleva amagando, pero sin intervenir de manera radical para evitar el expolio. Siguen estudiando el tema. No han actuado.


Mientras, la inflación se extiende a más sectores y los precios se incrementan, afectando proporcionalmente en mayor medida a las familias más vulnerables, las que tienen pocas alternativas para hacer frente a la compra de productos básicos.

Y entonces es cuando el Banco Central Europeo viene a echar una mano. Pero al cuello.  Porque el efecto de este incremento de tipo de interés va a ser letal para millones de familias europeas que están endeudadas y que lo han hecho para acceder, por ejemplo, a una vivienda. A la subida de la cesta de los productos básicos que supera el 16%, Lagarde y De Guindos cargan sobre las espaldas de las familias y también de las empresas, un enorme incremento del coste de los préstamos. Los ingresos por intereses de las entidades depósito en España crecerán un 68%. Y eso sale de la gente. Parece que, cuando de esto se trata, donde mejor está el dinero es en el bolsillo de las grandes entidades financieras...

¿Terminarán estas subidas de tipos de interés con la inflación?

A corto plazo en absoluto. Porque las empresas a las que les va a costar más la financiación terminarán repercutiendo en los precios de sus productos ese incremento de coste por lo que la inflación se retroalimentará.

A medio plazo, por supuesto. La subida de tipos acabará con la inflación y también con millones de empleos, autónomos y pequeñas y medianas empresas. Es lo que tienen las recesiones, que vienen acompañadas de procesos deflacionarios, es decir, de bajadas de precios.

¿De verdad a Lagarde y De Guindos no se les ocurre otra forma de curar a quien está enfermo que despeñarle por una pendiente?

Parece que no.

Pero no optan por otras soluciones porque no existan. El Banco Central Europeo podría haber optado por actuar de manera decidida contra las causas del proceso inflacionario, pero eso supondría perjudicar a las grandes corporaciones que están en su salsa, disparando sus beneficios con presentaciones de resultados que deberían ser consideradas como obscenas.

Y por eso debemos descartar que lo que está haciendo es un error. Lagarde y De Guindos están interviniendo conscientemente para, una vez más, ponerse al servicio de la banca privada. Porque por el camino, esta se va a poner las botas.

Además del enorme incremento de su margen de intereses, añadirá lo que obtiene por "los fondos que le sobran" y por los que ahora el BCE también les pagará. Aunque el BCE ha anunciado que modificará las TLTROs, préstamos a largo plazo por los que les estamos abonando el 1%, de momento están cobrando un interés del 1,5% por dejar los fondos en la ventanilla de al lado. Dentro de cuatro semanas, se les empezará a cobrar intereses por los 2,1 billones aún vivos de la financiación TLTRO III. Pero hasta ese momento, la banca europea estará cobrando un diferencial insultante por dejar su exceso de liquidez de 1,9 billones de euros y que proviene de préstamos por los que les pagamos, en la facilidad de depósito. Goldman Sachs ha cuantificado la rentabilidad que ya ha obtenido la banca de la zona euro en estos meses por la combinación de estas operaciones realizadas. Ni más ni menos que un 5% adicional en el margen de intereses y un 10% más de beneficio antes de impuestos.

Este es el resultado de seguir manteniendo organismos económicos que presumen de ser "independientes" como el BCE. Independientes de la ciudadanía, pero al servicio de las élites. ¿Hasta cuándo?

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