Otras miradas

España Real vs. Política Pop 

Tasio Oliver

Miembro de las ejecutivas federales de Izquierda Unida e Izquierda Abierta

Tasio Oliver
Miembro de las ejecutivas federales de Izquierda Unida e Izquierda Abierta

¿El ciclo del cambio se ha cerrado? Se han normalizado socialmente enormes cotas de desigualdad y precariedad, la desmovilización y desafección son patentes y el bloque de izquierdas ha perdido la oportunidad de desbancar al PP del poder tras 6 meses de dimes y diretes por la formación de Gobierno. Vamos a ser cautos.

En este contexto el resultado electoral de la izquierda debe ser entendido y asumido como un severo toque de atención: en un primer plano para el cambio de dinámicas sociales y políticas en España, donde el bloque conservador obtiene 1 millón de votos más, Rajoy está ahora más cerca de ser Presidente que hace 6 meses y el bipartidismo no sólo no se ha derrumbado sino que se ha consolidado; en un segundo plano, pero no menos importante, para la línea unitaria que hemos marcado, con mayor o menor fortuna, todas las organizaciones de izquierdas: no hemos ganado electoralmente al PP, ni siquiera se ha superado electoralmente al PSOE en ninguna de las posibilidades (se veda el doble sorpasso en votos y diputados), y perdemos más de un millón de votos con respecto a la suma de los factores de esa unidad el 20D. El ciclo que comienza puede ser de decadencia para la izquierda si es que no se remedia: y debemos recuperar el rumbo, el músculo y la presencia.

Bajo mi punto de vista, y a falta de análisis más complejos, entiendo que se hacen ciertos los augurios de los que fueron críticos con la fórmula del acuerdo: un acuerdo no poroso ni capilar, demasiado vertical y no participado, podría no generar la sinergia multiplicadora que necesitábamos para ganar las elecciones. Esos resultados, sin oponer al objetivo de seguir trabajando por la unidad de acción de la izquierda, que es irrenunciable, al menos sí nos invita a abrir un periodo de reflexión profunda acerca del cómo llegar a ella, de cómo concretarla. Y entonar el mea culpa de todos los actores.

IU ha afrontado esta campaña dándolo todo de sí, a pesar del cansancio orgánico y de que debates no conclusos se precipitaron de repente sobre nosotros/as (bienvenida sea, no obstante, esa concreción). Pero el modelo de esa unidad quizás no ha concitado todo el interés que debiera entre el amplio espectro social del que surgimos y al que apelamos: faltaba gente; faltaba proyecto común; y faltaba democracia participada, en términos propios y conjuntos.

Por último, se expresa una dicotomía real entre la España Real y la imaginada desde algunos púlpitos de determinada izquierda: la de los círculos concéntricos de politólogos, augures, analistas, encuestadores, medios de comunicación ‘del cambio’, profetas y teóricos de la izquierda, redes sociales y trending topics, marketing electoral y mensajes de diseño. Yo le llamaba hace un par de años 'Política Pop'. Pues bien, España Real 1 - Política Pop 0, podríamos resumir.