Otras miradas

Y entre tanto, ahí va la moción

María Guijarro

Diputada del PSOE por Bizkaia

El líder de VOX, Santiago Abascal, comparece tras registrar el texto de la segunda moción de censura dirigida contra el actual presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados, a 27 de febrero en Madrid, (España). Foto: Eduardo Parra / Europa Press
El líder de VOX, Santiago Abascal, comparece tras registrar el texto de la segunda moción de censura dirigida contra el actual presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados, a 27 de febrero en Madrid, (España). Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Corren estos días las aguas muy revueltas. Pero hay un tema que por la densidad de informaciones ha quedado un tanto diluido. La famosa moción de censura. Parece ahora algo como lejano y poco importante... ¿o no?

Primer dato. Es la segunda moción de censura presentada en esta Legislatura por la ultraderecha. Dos mociones, dos, en los últimos tres años presentadas por los y las de Abascal (sé que el asunto de nombrar expresamente a las diputadas de Vox no está de moda en ese grupo, pero lo hago para fastidiar).

Segundo dato. Posibilidad de salir adelante, ninguna. Igual que la primera, ninguna. Un detalle haber puesto un candidato "de consenso". Y coherente, muy coherente el candidato. Su recorrido político transitando por la línea ideológica de un extremo a otro le avala.

Pero igual hay que pensar en tomarse las cosas en serio. Una moción de censura es un instrumento constitucional. La figura está creada para que una mayoría de representantes del pueblo elijan un nuevo Gobierno en el tiempo que va entre unas elecciones y otras.

Y no es baladí. Las instituciones democráticas tenemos que respetarlas. En todo momento y condición. Y sinceramente, creo que este esperpento, a pesar de ser un esperpento, hay que tomárselo en serio. Porque banalizar la política, elevar a esperpento una moción de censura, es muy poco riguroso para alguien que se dedica a la política. Y tomar como postura ante eso la abstención, también.

Una moción de censura puede cambiar el rumbo de un país. En este caso supondría recorte de derechos, disolver el Estado de las Autonomías, suprimir las políticas públicas de igualdad entre mujeres y hombres o que los referentes en Europa sean Orbán y Meloni.

Por eso es importante posicionarse. Y posicionarse con contundencia. Cuando se debata la moción de censura habrá que fijar posición. En la tribuna. Sí. Confrontando modelos de país. Y la abstención no debería ser esa opción.

Si no se tiene claro que una moción de censura de la ultraderecha en una sociedad democrática debe recibir un rotundo NO, que se lo miren. Y que la ciudadanía escuche atenta.

No veo la lógica en abstenerse. ¿Qué de lo que propone la ultraderecha le parece bien a la derecha de este país? ¿Qué es lo que aceptarían de su discurso y de su programa ultra en nuestro país? ¿Qué aporta la ultraderecha a través de esta moción de censura que al Partido Popular le parece bien como para votar abstención? No tengo claro que sea una posición de gente de bien. En el Partido Socialista sí lo tenemos claro. Es un coherente y contundente no. Mírenselo.