Opinion · Otras miradas

23-F: El día que unos uniformados decidieron poner en riesgo nuestra democracia

Juan Fernández

Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)

Juan Fernández
Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)

Vergüenza es que quienes juraron defender el ordenamiento constitucional decidieran derribarlo, y más si sus convicciones se basaban en la “lealtad” y “el amor a la patria”. ‘Todo por la patria’ es el lema. Un 23-F con engaños y abusos basados en la coacción disciplinaria y obediencia debida a unos indignos mandos de la Guardia Civil que, con Tejero a la cabeza, decidieron entrar pistola en mano en el órgano constitucional mas representativo de la voluntad popular, el Congreso de los Diputados.

Ironía es que siendo las bases de la Guardia Civil uno de los colectivos que más ansias de libertad y democracia demandaban se vieran traicionados por un grupo de superioridades militaristas que les utilizaron para subirlos a un autobús sin tan siquiera indicarles dónde se dirigían. Una muestra más de que el funcionamiento autómata para la función policial, sin desarrollar el libre pensamiento, es negativo para quienes han de salvaguardar la seguridad ciudadana y las libertades públicas. La teoría del ciudadano de uniforme puesta en práctica por Alemania para construir su policía tras la finalización de la II Guerra Mundial debería haber sido el modelo utilizado en el proceso constituyente de nuestra democracia. Sin embargo, nada cambió en la Guardia Civil tras los graves hechos ocurridos el 23 de febrero de 1981.

Este hecho hizo reaccionar a los guardias civiles, y en varios puntos de la geografía española, de manera espontánea, se crearon comités con la intención de construir un movimiento sindical que aportara garantías y transparencia en la gestión de la institución. No hace falta decir que esta corriente fue rápidamente perseguida y represaliada sin contemplaciones, incluso utilizando medios prohibidos.

Nadie se imagina hoy día que aquel conato de golpe de estado hubiera salido adelante. Sin embargo, algunos pensamos que en parte sí tuvo éxito, pues el Gobierno socialista cambió su contrato electoral y realizó un drástico giro de timón en la agenda para paralizar las reformas democráticas previstas para los guardias civiles. Somos muchos los que opinamos que, de alguna manera, para el funcionamiento interno de la Guardia Civil el golpe si triunfó.