El desarrollo es insostenible al igual que no se puede peinar una esfera peluda

El cambio global, qué es y cómo amortiguar sus efectos negativos  es algo muy complejo. Pero no siempre hay que entenderlo todo para saber qué es lo que va a pasar. Cuando decidimos hacer mayonesa no tenemos que saber cómo se produce el proceso de emulsión de la grasa en las proteínas ni dominar las maravillas del circuito integrado de la batidora para saber que saldrá algo blanquecino bastante rico y cremoso.  En topología, el teorema de la esfera peluda (nombre atractivo donde los haya) nos dice que no existe un campo de vectores continuo sobre la esfera que sea no nulo en todos los puntos.  Lo de la esfera peluda viene por la analogía entre pelos y vectores y entre la cabeza y una esfera. Una forma gráfica de ver el teorema  es  mediante el hecho de que no se puede peinar la cabeza de nadie de tal manera que los pelos estén orientados de forma continua pues siempre habrá un remolino o una raya en algún sitio. Para explicar este peinado imperfecto podemos optar por estudiar topología y familiarizarnos con la física y las matemáticas o simplemente comprender la idea, apoyarla en la observación de lo cotidiano y saber qué podemos esperar cuando agarramos el peine al levantarnos por las mañanas.

Este teorema tiene además  implicaciones muy interesantes, algunas de ellas sobre el clima de la Tierra. Del teorema se desprende que al menos en un punto de la Tierra no habrá viento, es decir el vector será nulo. Pase lo que pase en el clima de la Tierra, siempre, en todo momento, habrá, al menos, un ciclón. Y podríamos seguir…

Del mismo modo que sin usar ninguna fórmula ni conocimiento físico o matemático podemos saber cosas generales del funcionamiento del clima sobre la superficie de la Tierra, podremos también saber algunas cosas que le están pasando y que le pasarán a nuestro planeta si seguimos con la actual tasa de cambio ambiental. Y siguiendo con las conexiones basadas en principios intuitivos, el desarrollo económico no puede ser sostenible, si no sostenido, que suena parecido pero es casi lo contrario.  No hace falta saber mucha economía ni ecología para comprender que el sistema socioeconómico actual se basa en crecer, que nuestra especie crece demográficamente y que el consumo de recursos y energía per capita también crece. Y los recursos del planeta, sean los que sean, son finitos. No existe el llamado desarrollo sostenible al igual que cualquier esfera peluda no podrá evitar tener siempre un remolino o  una línea sin peinar. No hace falta entenderlo todo para comprender que el  crecimiento económico, la base de nuestro actual sistema socioeconómico  tiene límites, que son, y no por casualidad, ecológicos o medioambientales. La economía como la conocemos ahora requiere del movimiento continuo, del crecimiento sostenido  insostenible, o,  en otras palabras, “del cada vez mas.” No hace falta llevar una contabilidad mundial precisa para caer en la cuenta de que nunca podremos pagar la deuda, porque el dinero es deuda. Al desaparecer el patrón oro, el dinero se crea “mediante la promesa de pagarlo” y puesto que el dinero se crea de cero con una deuda igual, el pago de todas las deudas supondría la desaparición del dinero; pero no olvidemos los intereses, que hacen que la deuda total sea mayor que el préstamo. Así que de la misma forma que no se puede peinar completamente una esfera peluda, no se puede pagar toda la deuda con el sistema monetario actual, y hay que seguir “creciendo.” Con un planeta de dimensiones finitas este crecimiento tiene un tope. Sin necesidad de medirlo, sabemos que tiene que haber un tope.

Puede que no sepamos exactamente dónde está ese tope ni como de rápido nos acercamos a él. Pero sabemos al menos tres cosas:  que hay límites, que algunos los hemos sobrepasado, y que la velocidad a la que nos acercamos a algunos de esos límites es la mayor que se ha registrado a lo largo de toda la historia del Planeta. Parece lógico pensar que  bastaría con estos tres  datos y unas dosis de sentido común para frenar un poco…  ¿no?