Punto y seguido

Los ensayos de armas bacteriológicas de EEUU sobre su propia población

Operación Sea-Spray.
Operación Sea-Spray.

Operación: Sea-Spray.
Lugar: San Francisco, EEUU
Fecha: entre el 20 y 27 de septiembre de 1950.
Presidente: Harry S. Truman
Durante siete días, la Marina de EEUU lanzó, desde mangueras gigantes a bordo de un dragaminas, una fuerte dosis de bacterias Serratia Marcescens (SM) y Bacillus Globigii (BG) en forma de nube, sobre 800.000 habitantes de la bahía. El lugar fue escogido por su proximidad al mar, su densa población, sus rascacielos, y porque su propia niebla además de camuflar la masa de patógenos ayudaría a extenderla a las ciudades colindantes.

Objetivo: estudiar el impacto de dicha arma NO sobre la salud de los seres humanos, sino sobre:

  • Las corrientes del viento que portaban las bacterias asesinas.
  • La neblina que hacía de vehículo para extenderlas a gran escala
  • El tiempo que tardarían las bacterias en alcanzar a otras regiones y la cantidad necesaria para infectarlas.
  • Monitorear la vulnerabilidad de una gran urbe a un ataque biológico, su huella sobre el medio ambiente, y la forma adecuada de detenerlo.

Eligieron a la SM por dos razones:

  1. Ser una sustituta de la bacteria más letal llamada Bacillus Anthracis (BA), el ántrax, el mismo que no fue enviado en 2003 por Sadam Husein en sobres a EEUU (siendo este otro pretexto para bombardear la nación iraquí), sino por un agente del FBI llamado Bruce E. Ivins, empleado de Instituto Militar para el Estudio de Enfermedades Infecciosas durante 18 años, quien investigaba una vacuna contra esta bacteria: contagió a 22 de sus compatriotas, y mató a cinco de ellos.
  2. Produce un pigmento rojo que lo hace fácilmente rastreable como "organismo marcador" en el mapeo de la propagación de microbios en un espacio.

El mismo año, hicieron experimentos parecidos en los condados de Calhoun (Alabama) y Key West (Florida), provocando un alto índice de neumonía.

Resultado: todo un éxito para la industria criminal de armas y sus representantes políticos, en lo que fue uno de los mayores experimentos con armas bacteriológicas la historia. Las muestras tomadas en 43 lugares de la propagación de las bacterias mostraron su efectividad: Además de la bahía, las ciudades próximas fueron contaminadas por los patógenos.

Los ciudadanos lo sabrían posteriormente gracias al periodismo de investigación del diario Longday Newsday en 1976.

Pero la Operación Sea-Spray no fue ni la primera ni la última en la que EEUU ensayó con armas biológicas.

Una inquietante cronología

Según los datos publicados en la prensa estadounidense:

  • 1920: El ejército, en un ensayo con humanos, roció con espray de SM un contingente de soldados norteamericanos, para estudiar su impacto. Pronto sabrán que la SM provoca septicemia, infecciones respiratorias, endocarditis, osteomielitis, infecciones oculares y meningitis.
  • Década de 1930: El Instituto Rockefeller de Investigaciones Médicas (fundado en 1901) utilizó a los ciudadanos estadounidense como "conejillos de indias" -revela la revista Whiteout Press-, infectándoles con células cancerosas, de forma encubierta. Este instituto fue el descubridor del virus Zika en 1947.
  • 1942: El programa de armas biológicas de EEUU se hace oficial por orden del presidente Franklin Roosevelt.
  • 1943: El Comando Médico del Ejército en Fort Detrick, Maryland, investiga el uso de ántrax, brucelosis (que provoca la fiebre de Malta), toxina botulínica, peste, peste bovina, la bacteria Francisella tularensis, la Coccidioides (causante de la fiebre San Joaquín), la rickettsia, entre otros, y su impacto sobre el medio ambiente, como armas biológicas y utilizando organismos vivos. Este centro, entre los años 1954 y 1973, realizó la Operación Whitecoat, en la que estudiaba la fiebre Q, la fiebre amarilla, y la peste bubónica sobre cientos de monos, todos muertos tras un sufrimiento indescriptible. Luego hicieron pruebas en al menos 2.200 personas sin su conocimiento, reclutadas a través de la Iglesia Adventista. Al igual que los monos, eran atados a las sillas a la luz del sol mientras se les rociaba con los patógenos (cabría pensar que les eligieron para castigarles por ser objetores de conciencia y repudiar la guerra). El objetivo era estandarizar el llenado de bombas de estos productos para ataques contra poblaciones con un determinado número de miembros.
  • 1945: Proyecto Paperclip (Sujetapapeles), nombre de la clave utilizada por la CIA y el Ejército para rescatar a los científicos nazis y japoneses acusados de crímenes de guerra y ofrecerles inmunidad e identidad falsa a cambio de trabajar para EEUU en proyectos de armas secretas, entre ellas nucleares y microbiológicas.
  • 1947: Código de Nuremberg, redactado tras las revelaciones de los experimentos con seres humanos en los campos de concentración nazis y japoneses, establecía normas éticas en dichas investigaciones, entre ellas, que deberían: 1) contar con el consentimiento del voluntario y 2) que éste estuviera correctamente informado sobre el proceso y las consecuencias del ensayo. Solo cuatro años después, EEUU violará el Código, realizando uno de los mayores experimentos humanos de la historia en San Francisco.
  • 1948: EEUU crea el Comité de Guerra Bacteriológica y diseña un programa de experimentación con la población. El mismo año, el Pentágono abre el Centro de Guerra Biológica en la isla de San José de Panamá, un depósito de agentes venenosos, gas mostaza y agentes nerviosos.
  • 1950: La operación Sea-Spray, antes mencionada, provoca el ingreso de once vecinos de San Francisco en el Hospital de Stanford aquejados de graves infecciones del tracto urinario. La enorme cantidad de SM en el cuerpo de los enfermos alertó a la técnica de laboratorio Anne Zuckerman, quien dio la voz de alarma. Los médicos, desconcertados, desconocían su origen. La familia del único paciente fallecido, Edward J. Nevin de 75 años, -que se recuperaba de una cirugía, y murió poco después debido a una infección en las válvulas cardíacas -, intentó, sin éxito, demandar al gobierno federal por su muerte.
    La bacteria ha vuelto a aparecer en algunas áreas de la bahía, según The San Francisco Chronicle, mostrando su "inmortalidad". Este caso ha sido analizado por el experto en bioterrorismo Leonard Cole en su libro "Nubes de secreto".
  • 1951: El Ejército libera entre los trabajadores negros del Centro de Suministros Industriales de Norfolk el hongo Aspergillus fumigatus - que puede provocar enfermedades pulmonares y asma en personas con sistemas inmunitarios debilitados -, para saber si los afroamericanos eran más susceptibles a dicha infección.
  • 1954: "Síndrome del pañal rojo" fue el nombre dado a un experimento en el Hospital Universitario de Wisconsin sobre los recién nacidos contagiados con la bacteria SM. La orina de color rojo de los bebés les permitía estudiar la mutación del patógeno.
  • 1965, mayo: El ejercito libera la BG en el Aeropuerto Nacional de Washington y rocía el terminal de autobuses de Greyhound Lines con la bacteria. Decenas de pasajeros la llevaron a unas 35 ciudades en siete estados.
  • 1966: En el Aeropuerto Nacional de Washington rociaron las maletas de los pasajeros, entre el 7 y el 10 de junio de ese año, y arrojaron bombonas llenas de material biológico por las rejillas de ventilación del metro de Nueva York, exponiendo a un millón de personas. "Porque hay muchos subterráneos en la URSS, Europa y América del Sur" argumentaron, y querían ver su expansión.
  • 1967: El Pentágono detona proyectiles de artillería y cohetes llenos de gas sarín (nervioso) en la Reserva Forestal de Hawai que provoca el coma y la muerte de un número indeterminado de personas. El objetivo de la prueba, llamada Red Oak, Fase 1, es "evaluar su efectividad en un ambiente de selva tropical".
  • 1969: Los investigadores informan al presidente Richard Nixon de que la capacidad de las armas biológicas de EEUU es limitada ya que no consiguen un aceptable inventario de agentes biológicos secos, o sea en polvo. Ese año, Nixon, pone fin a los aspectos "ofensivos", que no defensivos, del programa de armas biológicas de EEUU.
    En esta década, el ejército dispersó sulfuro de zinc (una sal con azufre) y cadmio (uno de los metales más tóxicos que existen, utilizado, comúnmente, en baterías) sobre Minnesota y otros estados del medio oeste, y comprobó que sus partículas se extendían hasta 1.600 kilómetros. El Comité de Guerra Biológica del Pentágono se centraba en probar organismos "inocuos" en sistemas de ventilación, metro y suministros públicos de agua, en evaluar la eficacia de los agentes biológicos como armas de sabotaje, y en el uso de esos agentes biológicos en operaciones especiales.
  • 1977: Gracias al periodismo de investigación, el Congreso tuvo que estudiar los casos denunciados.
    El subcomité del Senado para la investigación sobre dichas pruebas admite que entre 1949 y 1969 el ejército y la CIA realizaron al menos 239 pruebas secretas de simulación de bioguerra en el suelo de EEUU -incluido Nueva York-, y que en unos 80 casos se usaron bacterias vivas y en el resto agentes químicos. Pero, a pesar de las duras críticas de algunos políticos, como el senador Richard Schweiter, por la realización de dichas pruebas, la Armada continuó con los ensayos.
  • Década de 1990: Utilizaron a los presos de las cárceles de Tejas para probar unas nuevas armas químicas que luego lanzarían contra la población iraquí. El llamado "síndrome del Golfo" [Pérsico] se descubrió cuando los mismos soldados que esparcieron estos agentes contra otros seres humanos padecieron graves enfermedades, que incluso transmitieron a sus hijos, nacidos con espantosas deformaciones físicas. El fundador de Instituto de Medicina Molecular de California Garth L. Nicolson, escribió:  "Miles de veteranos de la Guerra del Golfo Pérsico de los Estados Unidos sufren las consecuencias de haber estado expuestos a armas radiológicas, químicas y biológicas". O sea, que las Armas de Destrucción Masiva están en manos del acusador.
  • 1994: El informe del senador John Rockefeller revela que durante décadas el ejército de EEUU expuso intencionalmente a cientos de miles de sus propios soldados a microbios peligrosos, gas mostaza y gas nervioso, radiaciones, sustancias alucinógenos y psicoquímicas.
  • 2013: La revista Veterans Today afirma que el Pentágono había invertido 300 millones de dólares en un programa secreto de guerra biológica, en el Laboratorio Central de Referencia en Tbilisi, Georgia (Cáucaso), frontera con Rusia.

Pero, ¿acaso el ejército, los servicios de inteligencia y nuestros gobernantes no están para proteger a los ciudadanos frente a los enemigos según nos dicen?