Opinión · El repartidor de periódicos

Rebelión y sedición en el 8-M

Vamos a tener que llevarle un ejemplar de La Razón al juez Marchena, pues es evidente, de creernos lo que cuenta en su segundo editorial, que en el 8-M de ayer concurrieron factores suficientes como para colegir que se produjeron actos de sedición y rebelión y hasta de malversación (“feminismo subvencionado”). Se denuncian en el diario de Planeta “los escraches y coacciones a dirigentes y sedes del PP, C´s y Vox, los ataques a parroquias en distintos puntos del territorio nacional y las agresiones a jóvenes que no secundaron algaradas fanáticas […]. Cabe pensar que los partidos de izquierda, con el Gobierno a la cabeza, y las asociaciones feministas habrán condenado los actos de intimidación y violencia contra los que disienten del dogma ultrafeminista. Pero parece haber silencio, uno cómplice”. Para que veáis que no me lo estoy inventando.

Olvida el diario que dirige Francisco Marhuenda dar noticia puntual de esos “ataques a parroquias” –se supone que quema de iglesias– y de esas “agresiones”, de esos “actos de intimidación y violencia” que se le presuponen al 8-M de ayer. Por si acaso, se cuela en su sección Punto de Mira una gran foto de mujeres empujando furiosas a fuerzas del orden, y solo si dedicas tu atención a leer los pies de foto puedes informarte de que la estampa fue captada en Estambul.

En ABC, el columnista José Luis Restán refrenda la necesidad de haber mandado al barco Piolín a sofocar “un jornada marcada por el intento de una minoría, ruidosa e ideologizada, de imponer a toda la sociedad sus consignas […], campo de batalla en el que se emplean armas repugnantes: el insulto más salvaje, el acoso callejero y las pintadas amenazantes”.

El Mundo anda menos feroz, más taimado a la hora de descalificar la huelga. Su mantra es la politización del movimiento, como si el feminismo no fuera una cuestión política. Titula su editorial: Una movilización desbordante e instrumentalizada. Y acusa a “la izquierda de instrumentalizar el movimiento, por ejemplo con la presencia de la vicepresidenta Calvo y varias ministras, que no dudaron en corear en la marcha de Madrid gritos contra el feminismo liberal que abandera Ciudadanos. A pocos metros, Inés Arrimadas y el resto de dirigentes de la formación naranja presentes fueron abroncadas”.

Quizá es que esas feministas recuerdan la entrevista realizada el año pasado en La Sexta por María Llapart a la lideresa naranja, precisamente en vísperas de la celebración del primer 8-M.

— ¿Va usted a apoyar la huelga feminista del 8 de Marzo?
— Bueno hay que mirar, hay algunas reivindicaciones que no compartimos.
— Brecha salarial, acosos laborales….
— Algunas no están tan claras.
— ¿Cuales?
— Es que no me lo he leído.

O que Ciudadanos lleva años torpedeando en los parlamentos todo avance en materia de igualdad. Recuerdo azarosamente una moción de reprobación por machismo contra el alcalde popular de Granada –José Torres Hurtado, después dimitido por presunta corrupción– por decir que “las mujeres cuanto más desnudas, más elegantes”. La moción no prosperó porque los cuatro concejales de Ciudadanos se abstuvieron. “Fue sin mala intención”, disculparon al alcalde.

Tampoco C´s votó a favor de una moción contra la violencia de género presentada por Compromís en el Ayuntamiento de Valencia en 2015.

Hace poco más de un mes, el candidato a la Generalitat valenciana por C´s, Toni Cantó, se salió de las Corts para no aprobar una proposición no de ley que pretendía blindar el pacto contra la violencia de género. La excusa del actor y político: que el texto rechazaba “la adopción de cualquier tipo de acuerdo explícito o implícito con formaciones que plantean la supresión o reducción de las medidas de protección a la mujer”. Si entre el feminismo y Vox, Ciudadanos elige a Vox, no resulta muy coherente su presencia en la manifestación de ayer. Creo. (Por cierto, el PP sí apoyó la iniciativa, y fue acusado por Cantó de “blanquear a Podemos”).

Por no hablar de la defensa naranja de los vientres de alquiler o su plan para legalizar la prostitución. Dos posiciones muy feministas. Muy coherentes con las demandas del 8-M de ayer. Feminismo liberal, le llaman a esclavizar putas y poner a parir a mujeres sin recursos.

Volviendo a La Razón, no podía faltar la quintacolumnista Ángela Vallvey descalificando el tándem Pablo Iglesias/Irene Montero con esta curiosa reflexión: “Las mujeres colocadas en puestos políticos secundarios por hombres poderosos, cumplen entonces dos funciones: hacer parecer feministas a esos hombres, que en realidad buscan secretarias/subordinadas, y además evitan que ocupen esos puestos otros hombres, competidores”. O la indignación macho de José María Marco, que se asusta ante esos “nuevos roles que pasan por la derrota y la humillación de los hombres”.

Le faltó a nuestra derecha mediática dar alguna idea de cómo debe afrontar el bloque PP/C´s/Vox el próximo 8-M para evitar estos escraches, esta quema de iglesias y estas intolerables amenazas que todos observamos ayer. Propongo organizar en las Navas de Tolosa una manifestación paralela transversal, de feminismo liberal, con los hombres tocados con el casco morrión de Abascal y las mujeres con mandil y fregona lustrando el suelo donde pisan. Sería mucho menos hipócrita. Y no les criticaría nadie.

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