Rosas y espinas

PP y Vox, vasallos del Islam

PP y Vox, vasallos del Islam
Un hombre vestido de Buzz Lightyear, cuya película han censurado PP y Vox. James Manning / PA Wire / dpa / EP

La película Lightyear, estrenada en 2022, fue prohibida y perseguida inmediatamente en 14 países, todos de Oriente Próximo y Asia Occidental. Entre ellos Kuwait, Malasia, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, en cuya capital reside nuestro rey emérito, el querido y añorado Juancar. En este último país se llegó a producir una revuelta en redes sociales porque la cinta insultaba a los musulmanes y al Islam, según propias palabras de los ofendidos. En China no se prohibió, pero se le exigió a la productora que hiciera determinados cortes. Disney no aceptó.

Ahora a todas estas naciones de libertad se les ha unido el recoleto pueblo cántabro de Santa Cruz de Bezana, cuya alcaldesa del PP, Carmen Pérez, y sus socios de Vox, también han prohibido la exhibición de Lightyear. Los 13.000 habitantes de este pueblo playero y marinero se van a tener que ir a verla a Perpignan, como nuestros antepasados fueron a ver allí El último tango en París cuando Franco.

A los que estéis tan poco informados como yo de la novedades en cine infantil, os señalaré que esta película tan peligrosa para PP y Vox es de la marca Disney/Pixar, y es la precuela de la historia de unos juguetes que cobran vida y se enfrentan a diversas aventuras. O sea, una película para niños.

El gran pecado de Disney/Pixar es mostrar a dos mujeres juntando castamente sus labios. Pues eso ofende a los musulmanes, al Islam, al PP y a Vox. Ya me parecía a mí que Santi Abascal, por mucho que se diga español puro, tiene mucha cara de moro Muza. No es un insulto a ninguno de los dos, pues además Muza era guapo. Mirad las imágenes que se conservan de Musa Ibn Musa, apodado El Grande por los musulmanes y Moro Muza por sus aliados cristianos. Es igualito que Abascal. No olvidemos, tampoco, que Vox presuntamente se alimentó de financiación iraní. Y luego andáis diciendo por ahí que Santi es racista.


En menos de un mes, desde que ganaron las elecciones del 28M, hemos visto cómo esta nueva derecha ultradesatada detenía a una cantante en pleno concierto por enseñar los pechos. O, entre otros acontecimientos alarmantes, prohibía representar una versión de la compañía Teatro Defondo del Orlando de Virginia Woolf, que creo que lleva muchos años en cartel sin que aun haya muerto ningún ángel de la guarda (hasta ahora). Y hoy ya hasta se meten con los dibujos de Disney. Cualquier día nos encarcelan al Pato Donald porque un policía sospecha que está farfullando en euskera.

Desde aquel fatídico día electoral, se nota que van con menos frenos, pero ya desde hace años nuestro fascismo sobrexcitado apuntaba maneras. En enero de 2021, José Luis Martínez Almeida apoyó, junto a Ciudadanos (DEP), la propuesta de Vox de eliminar el emblemático mural feminista de 60 metros que artistas y vecinos del barrio madrileño de la Conce habían elaborado en 2018. En la serie de retratos del mural no había ninguna delincuente ni ninguna terrorista, a no ser que Almeida y Vox consideren como tales a Rosa Parks y Frida Kahlo, que no me extrañaría.

Todo sonaría ridículo si esta gente no tuviera en sus manos el control de la cultura. Ya se hicieron con los grandes medios, ya se hicieron con la judicatura, ya se hicieron con los gobiernos locales y regionales, ya se hicieron con la Policía y las fuerzas armadas, ahora toca demonizar a los creadores e incluso a unos dibujos pueriles de la Disney. Dentro de poco lo van a tener todo, y Bárcenas va a volver a ser millonario de tanto llevar la agenda de su hijo, cantante del grupo Tabureteporque no van a dejar a nadie más actuar en toda España.


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