Palabra de artivista

El TDT Party me ataca (y el Papa)

Esa asociación creada para recibir palmaditas del verdugo que es Hazte Oír, o como yo la llamo cariñosamente Hazte Orín (que te pongo una demanda contra mi "libertad religiosa" que consiste en aguantar mi fascismo con una sonrisa), ahora la ha emprendido conmigo.

Algo debo estar haciendo bien porque, a esta surrealista campaña para intentar enfrentarnos (especialidad de la casa), inmediatamente se han sumado la nave nodriza del Tintorro Party Intereconomía (vía La Mofeta, ¡emocionado!), y toda una serie de blogs cavernarios dedicados a repetir como cacatúas los rebuznos de esa masa de borregos obedientes tea en mano que es el TDT Party. Incluso me han incluido en algo que llaman "Rebuznos del día".

¡Fíjate!, ellos que tildarían a un burro que fuese ligeramente más rápido que los burros de las norias cercanas de rojo ateo hundespaña, me tildan a mí de burro. ¡Pero qué honor! (especialmente por la compañía en la que me ponen).

Incluso Fórmula TV se ha sumado a contar la noticia bulo que a esas alturas ya parece un monólogo del Club de la Comedia (hablan de que publiqué mi entrada en "sus páginas" cuando esto salió únicamente en digital). Una verdadera orgía de "escándalo" por mi atrevimiento de llamar por su nombre a lo que es un verdadero golpe de estado (figuradamente, por suerte).

Parece ser que les ha chocado mucho que use esa palabra para denunciar los gastos, secuestro de espacios públicos y regalo de alojamiento que se han impuesto a la ciudadanía para la visita del Papa(natas).

Os lo voy a explicar. Esa visita de un jefe de estado extranjero se ha programado como si fuésemos una colonia suya y tuviésemos que poner nuestras propiedades (y dinero) a su disposición. No como si viniese de visita como cualquier jefe de estado extranjero, sino como un dueño de España que viene a revisar cómo van sus empleados. Y yo, y la mayoría de españoles, por mucho que la Iglesia mienta usando como datos el impuesto bautismo, no soy su empleado ni seguidor. A cargo de nuestros impuestos se están gastando, en medio de la peor crisis económica, 50 millones de euros nuestros en hacerle gracias a un sinvergüenza que animó a todo un continente diezmado por el sida a no usar condón porque a él le salía de sus reales soberbias, que encubre la pederastia que corroe a la Iglesia y que se atreve a ordenar a los homosexuales que practiquen la castidad porque su amor es una enfermedad. Se va a invadir un espacio público, el Retiro, con 50 repugnantes confesionarios (oficinas de propaganda del miedo y sumisión a la mentira del más allá gestionado por ellos), cuando días antes se agredió a ciudadanos españoles por querer tener un puesto de información del nuevo sistema que, os guste o no os guste, los ciudadanos vamos a luchar con uñas y dientes por traer a España para librarnos de la banca corrupta. Y la parte de golpe de estado viene porque se nos ha impuesto a los ciudadanos libres de un estado aconfesional esa presencia tenebrosa que recuerda a la España dictatorial, supersticiosa, atemorizada del pasado. La que ya no somos.

Pero el escándalo es que yo, y muchos más, no lo olvidéis, denunciemos este despilfarro de nuestro dinero en medio de la peor crisis económica. Pero así es como funciona la Iglesia y su siervo: la derecha (incluido aquí el PSOE que calla y otorga).

Y es que, a raíz de la visita del Gran Machista Homófobo Benedicto XVI, la maquinaria represora manipuladora del TDT Party se ha puesto en marcha para intentar hacer pasar por víctimas a los verdugos, perseguidores a los perseguidos e intolerantes a los que nos roban nuestro dinero para pagar sus desfiles violentos, a los que nos han prohibido hace poco una manifestación atea pacífica. Lo de la Iglesia de siempre, vamos. Palabras que en sus labios suenan a chiste, como "libertad", "odio" y "represión", son retorcidas como un globo en manos de un globoflexista de feriapara intentar distorsionarlas hasta el punto de poder aplicárselas. Encajar un triángulo en un hueco circular es difícil, pero ellos sacan el cincel et, ¡alehop!, hemos demostrado que teníamos razón, esa figura iba ahí. No, queridos, una víctima no es un asesino que ha quemado, perseguido y oprimido a mujeres, homosexuales y niños durante siglos; que sigue haciéndolo. No, queridos, un perseguido no es quien tiene a su disposición el dinero prácticamente robado a los pobres supersticiosos para abrir mil televisiones, radios, periódicos y conferencias desde las que vocear sus mentiras, difamaciones e inducciones al asesinato. No, queridos, el odio no es pedir libertad, gritar durante la tortura, denunciar al verdugo que nos ha intentado matar. No, queridos, no tenéis derecho a utilizar los mecanismos, retóricas y sistemas que nosotros creámos con nuestro sudor, sangre y lágrimas para defendernos de vosotros, opresores, torturadores, extorsionadores, pederastas, sádicos.

Y lo más hilarante es que quieran hacerse los indiferentes, como si ni se diesen cuenta de a quién le está clavando el puñal emponzoñado. Sus intentos de perseguirme, estigmatizarme, enfrentarme con mis aliados empiezan con párrafos como "un tal Shangay Lily". Pero si estáis todo el día husmeando mis cuartos traseros (vosotros todo por detrás, pero para clavar puñaladas traicioneras, no para hacer disfrutar como a mí me gusta).

¿Alguna vez daréis la cara?

Yo la doy: soy Shangay Lily (sí, es mi nombre, el no patriarcal, el único que reconozco a pesar de que han puesto mi "nombre de esclavo" por todas partes una y otra vez para intentar imponérmelo, no me preocupa, así también tenéis el administrativo, no tengo nada que esconder), soy orgullosamente ateo, maricón, feminista y rojo... como la sangre de mis hermanas y hermanos perseguidos por vosotros.