Opinion · Palabra de artivista

Homófoba Navidad Vaticana

Tras las declaraciones —casi tan homófobas como absurdas— del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz afirmando que «El matrimonio gay es una amenaza a la paz» (sí, y tus Prada rojos son una amenaza para la salud mental de los miles de maricas reprimidos que pululan por tu reino con ganas de gritarte «¡qué horror, Susan… tidad!»), el diário La Stampa cuenta en su sección Vatican Insider que el pasado domingo 16 un grupo de unos 15 activistas italianos que portaban coloridas cartulinas en forma de corazón se manifestó pacíficamente en la Plaza de San Pedro mientras el Papa —de reluciente pasado nazi— leía el Ángelus (esa pieza cómica que recuerda que a una mujer obligatoriamente virgen la dejó preñada una paloma aunque vivía con un hombre que no consumó el sexo con mujer alguna e hizo de padre del hijo subrogado del vientre de alquiler de la paloma… que hablen luego de modelos de familia alternativos, zoofilia u homosexuales los cristofascistas).

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En los corazones se podían leer consignas como «Homofobia = muerte», «Quien odia hiere», «Tu paz rima con odio» o «Soy lesbiana y no soy un peligro». Otro de los manifestantes llevaba una pancarta que decía: «Todos somos Pussy Riot» en alusión a las activistas que protestaron contra Putin en la catedral de Moscú. Obviamente, armas de destrucción masiva, razón por la cual la policía les arrancó tan peligrosos exlosivos y les desalojo con muy malas maneras según contaron ellos.

Pero nuestros peligrosos activistas no conocen el desaliento y un poco después volvieron a aparecer en ese reino de amor, «libertad religiosa» y caridad cristiana que es el Vaticano, portando esta vez armas mucho más mortíferas: unos carteles en varios idiomas en los que se leía un rotundo «Las bodas homosexuales no afectan a la paz. Las armas sí», en clara alusión a la repugnante hipocresía católica que se permite acusarnos de amenaza a la paz (junto al aborto y la eutanasia) cuando el Vaticano es el mayor traficante de armas del mundo.

¡Cómo se va a comparar un beso entre dos mujeres o dos hombres con una mina antipersonas que amputa las piernas de un niño africano de 5 años! ¡O  con esas bombas de racimo que vendía nuestro catoliquísimo Ministro de Defensa, tan cercano él al Opus Dei! ¡Mucho más peligroso para la paz el beso, dónde vas a ir a parar! Y si encima se  da con naturalidad, en plena calle, cogidos de la mano, en lugar de escondidos en un seminario, follando sin condón en un retiro del Opus o abusando de un monaguillo menor de edad en la penumbra de una sacristía… ¡es terminal para la paz del mundo!, ¡el Armagedón!

Pues esta perversa y pérfida reflexión estaban proponiendo nuestros activistas cuando los defensores de la paz que se llaman policía vaticana se les tiraron encima como gorilas en celo, les arrancaron los carteles con innecesaria violencia, les forzaron a acompañarles «con tranquilidad, aquí no pasa nada», como se oye que repiten cínicamente en el vídeo los gorilas vaticanos:

http://youtu.be/mIxA2Hy3AfA

Tras esta violenta represión, los activistas fueron detenidos y retenidos durante una hora para identificarles (en el mismo video se escucha cómo les piden el DNI, suponemos que, al modo Cifuentes en Madrid, para ponerles una costosa multa por practicar la peligrosa libertad de expresión pacífica).

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Como dijo a Reuters Gianfranco Mascia, un activista de 52 años que organizó la protesta: «Encontramos intolerable la afirmación de que las uniones homosexuales son peligrosas para el mundo. Las armas son mucho más peligrosas. No a las armas, sí a los derechos para todas las personas».

Estas son las navidades que celebra la Iglesia. Desde que inventaron el mito de Jesús, o más bien hicieron un cutre refrito de dioses paganos (¿Horus, eres tú?, os lo confirmará el esclarecedor La conspiración de Cristo, la mayor ficción de la historia), creen que pueden explotar la marca «Cristo» para someter, engañar y estafar a todo el que se cruce en su camino. Y al que se oponga… ¡hierro!

Desde luego, es irónico que estos cristofascistas que se pasan el día declarándose víctimas, perseguidos y que desgastan la palabra «libertad» confundiéndola con invasión, anexión y apropiación del espacio del otro para mantener sus mentiras y opresiones, para destruir la más mínima oposición a esa violencia que llaman «libertad religiosa», sigan siendo los más violentos. ¿Y estos hablan de paz? Cuando estas noches cantéis eso de «noche de paz, noche de amor», recordad los millones de creyentes africanos que están muriendo de sida por culpa de criminal Papa o la de niños, hombres y mujeres que están matando las armas que el Vaticano produce… o la de jóvenes homosexuales de familias católicas que se van a intentar suicidar estos días sintiéndose solos, culpables, estigmatizados por sus propias familias de fanáticos Kikos, cercanos al Opus, o de Legionarios de Cristo, o de Regnum Christi o los miles de sectas de sacaperras que utilizan la mentira de ese Cristo que se supone que nació en estas fechas para que unos cuantos espabilados pudiesen hacer negocio inmobiliario vendiendo parcelas en el más allá. La gran estafa inmobiliaria de la Iglesia Católica. Negocio, fun fun fun.

Y luego mandad felicitaciones que sean declaraciones de puro machismo, racismo y clasismo. Como la que envió el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Gonzalez, a sus «amigas» (todos sabemos que quiere decir «esclavas sexuales» o «sumisas máquinas de procrear», las dos especies en las que para ellos se divide la mujer).

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Inmediatamente publicó en  twitter un surrealista «Una persona de mi equipo ha pinchado por error en un enlace y se ha publicado un tuit que no es mío. Disculpad». ¿Sería el mismo empleado que envió la novela plagiada de Ana Rosa Quintana? Por suerte, tenemos pruebas de que, en efecto, esa felicitación fue enviada por error. Porque la felicitación que el presidente de la Comunidad de Madrid quería enviar en nombre del PP era esta otra:

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¿A que es mucho más creíble, mucho más acorde a la realidad que el PP nos ha traído? Pues si ahora tenéis cuerpo, a celebrar que Horus nació por estas fechas… ¿Horus, eres tú?