La fiesta de la tele, un cachondeo

Los premios TP de Oro son unos galardones que los lectores de la revista Teleprograma otorgan a los profesionales del medio. Por eso es que los premiados se pasan todo el rato agradeciéndoselo, no crean que era una promesa o una reedición extraña del no a la guerra.

Con estos precedentes, no me extraña que la audiencia se quede en un 4,2% y menos si tenemos que en La 1 hacían un especial celebrities (hooooooooooy, Juan Carlos de Borbón). Pero esa es otra historia y será contada en otro momento. Lo que no entiendo es por qué no invitan a los lectores de Teleprograma al lugar del evento y se ahorran la retransmisión.

Ahora es cuando protestan dos tipos de persona: los que disfrutaron de la gala y los que aducen que qué menos que unos premios a la mejor televisión se emitan por la tele. De los primeros no digo nada, que yo veo El juego de tu vida y ellos no me juzgan (er… ¿verdad?). Para los segundos sólo diré que espero que nunca organicen un coongreso de bomberos.

Y si alguien se pregunta por qué soy tan cínico con estos premios en concreto, le contesto que no sé por qué tenemos que creer en unos premios a una industria que se los toma tan poco en serio que una cadena prohibe a la retransmisión de la gala emitir imágenes de ningún programa suyo. La gran fiesta de la televisión, ¿saaben?

Que haya que agradecerles que nos ahorraran según qué repaso de según que candidato  (y/o ganador/a) es otra cosa.

¿Para cuándo unos premios de los profesionales a los mejores telespectadores?