¡Acaben con los guionistas!

Esa maldita raza inmunda, ese sumidero de valores intelectuales, ese desperdicio de neuronas. Allá donde hay un guionista, hay la oportunidad desaprovechada de contratar algo útil como medio becario para plantarlo en la casa de Belén Esteban. De precio andan por el estilo.

Antes de que alguien me haga un monumento por estas declaraciones, ¡alto! Estaba ironizando. Para saber por qué debemos retroceder en el tiempo a hace unos meses, a una reunión creativa (denominación que demuestra que las televisiones también pueden ser irónicas). Se estaba pariendo Bicho malo, la nueva apuesta por la ficción de Neox.

Despacho de gente creativa (en contabilidad). Int. Día

Ejecutivo1: Oye, ¿te acuerdas de Impares y Generación DF?

Ejecutivo2: Uf, no. Todavía me duraba la resaca del día que firmamos para hacerlas.

Ejecutivo1: Lo normal. Pues que vamos a volver a hacer lo mismo.

Ejecutivo2: ¿Pero no era ya una copia de la otra y fue un fracaso?

Ejecutivo1: ¡Pero hombre! ¡Antena 3!

Ejecutivo2: ¡Jajaja! ¡Es verdad! Vale, pues tira.

Ejecutivo1: Pero será para Neox.

Ejecutivo2: ¿Y eso qué es?

Ejecutivo1: En lo que trabajarán los que nos sustituyan cuando alguien se dé cuenta de que no tenemos ni idea de qué hacer con el TDT.

Ejecutivo2: Ah, vale. ¿Y qué pasa?

Ejecutivo1: Que casi no hay presupuesto.

Ejecutivo2: Bah, ni que fuera para un canal serio.

Ejecutivo1: Ya. Yo había pensado en poner a los mismos actores que en las series anteriores y a Edu Soto.

Ejecutivo2: ¿Por qué Edu Soto?

Ejecutivo1: No sé. Pero mola. El problema es que habría que recortar de otro sitio.

Ejecutivo2: Bueno, algo que no se note mucho…

Ejecutivo1: … que no se vea…

Ejecutivo2: … que no nos caigan bien porque sean unos listillos…

Ejecutivos: ¡Guionistas!

Así que la serie se define por contar con “historias generalmente breves y autoconclusivas, en las que entra en juego siempre la improvisación de los actores”.  Es decir, si los guionistas siempre se quejan de que les joden los guiones… no se escribe nada y así no hay queja. Otras palabras del comunicado de presentación fueron “punto de vista alternativo”, “fresco” y “descarado”. Podrían haber puesto: “chirimoya”, “zoroastro” o “pamplona”, que son más graciosas y tampoco dicen nada.

Por cierto, la serie es sobre un grupo de amigos que comparten la casa de otro que se ha muerto y que se les va apareciendo. Éste es Edu Soto, que es lo menos malo de la serie. Seguramente porque es el más acostumbrado a improvisar humor en televisión o porque su tono increíble es el más creíble de todos.

Por lo demás, como los guiones son de aquella manera, los actores no tienen nada que defender y se desinflan, la producción no sabe que tiene que producir y el realizador no sabe por dónde le van a venir. Por eso mismo y porque si gastaban en ambientación había que recortar en cenas, no es que la iluminación, la decoración y esas cosas sean mejores que la casa de los adolescentes de De patitas en la calle. O se la encargaron a los que hacen la función de fin de curso en algún cole y les dijeron que eran prácticas para no pagarles. Vamos, que había que rellenar media hora entre capítulo y capítulo de Los Simpson y a alguien se le ocurrió esto. Y como los guionistas ya pueden sobrevivir con el pastón que se sacan del canon, que les contrate Rita (Irasema, a ver si hace algo de una vez).

Desde aquí les digo que si la TDT es esto, casi que mi paso a digital será comprarme un Kindle.

Y sí, amigos de Amazon, desde aquí les digo también que acepto cohechos.