Trabajar cansa

Díaz Ferrán no habla alemán

"Si el modelo alemán estuviera en España probablemente se habrían salvado muchos puestos de trabajo" -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo- 

            

Sin levantar mucho la voz, para no asustarnos, otra vez se oye hablar de reforma laboral. Sindicatos y empresarios se han puesto de acuerdo en la negociación colectiva, y el apretón de manos es visto por algunos como un primer paso hacia otros pactos. Para ir creando ambiente, desde el gobierno han dejado caer una primera propuesta: el "modelo alemán". 

Así dicho suena bien, ¿verdad? Los alemanes son gente seria, y todo lo que venga de allí nos impresiona. En este caso se trata de un tipo de contrato por el que las empresas, en vez de despedir trabajadores, los mantienen pero trabajando menos horas y cobrando menos, mientras el Estado paga parte de la reducción de sueldo y las cotizaciones sociales. Dicen que allí funciona, y que ha impedido el despido de medio millón. 

El problema, como bien saben nuestros gobernantes, es que España no es Alemania. Ni nuestro modelo productivo es equiparable (allí industria, aquí servicios), ni las empresas se parecen (aquí hay más pyme), ni los sindicatos españoles tienen la fuerza de aquellos. Y sobre todo, nuestros empresarios no tienen mentalidad alemana. Aquí y allí buscan ganar dinero, sí. Pero no actúan igual. 

De hecho, aquí ya existe algo parecido en las grandes empresas: el ERE de reducción de jornada. Pero sólo un 10% de quienes ajustaron plantilla lo usó en el último año. La inmensa mayoría prefirió despedir a sus trabajadores. Mientras no cambie la mentalidad de nuestro españolísimo flexiempresariado, el contrato alemán sólo servirá para maquillar un poco las cifras de paro, y quizás para que los más listos se aprovechen, contratando por menos horas para luego obligar a trabajar en negro el resto de la jornada. Y no quiero dar ideas.